Argentina

El vasto territorio de América Latina reúne geografías y climas tan variados como los paisajes culturales y sociales que los conforman. Sin embargo, incluso dentro de la heterogeneidad de ese mosaico es posible trazar líneas de convergencia, algunas que remiten a aquello que tienen en común sus historias, y otras que refieren al modo en que asumieron sus procesos de modernización.

Con tiempos diferenciados y singularidades distintivas, podríamos asumir que en el tercio medio del siglo XX se produjeron algunos procesos concurrentes en los que una gran proporción de los gobiernos de este impreciso contexto latinoamericano enfrentaron transformaciones similares, caracterizadas por una incipiente pero progresivamente acelerada concentración urbana y el expansivo crecimiento de la población. Las respuestas ensayadas se orientan a consolidar la estructuración interior del territorio, apoyándose fuertemente en obras de infraestructura, y a promover la burocratización técnico-administrativa del Estado, con un manifiesto interés por modernizar su imaginario de representaciones, aspecto en el que la arquitectura ocuparía un lugar central.

Así como en otros países de la región, a partir de la década de 1930 el Estado argentino había operado con gran protagonismo en el impulso de la arquitectura moderna, como representación de un progreso asociado a la modernización técnica y la eficiencia administrativa, aunque sin resolver una reforma estructural de las condiciones políticas, económicas y sociales. Se promovieron obras que, mayormente, obedecieron a la voluntad de sortear la gran crisis provocada por el crack financiero –que afectó a gran parte de las economías regionales– proyectándose edificios que tanto el Estado nacional como los gobiernos provinciales adoptaron como rasgo de modernización, con independencia de filiaciones políticas.

Mientras ciudades como Buenos Aires, Rosario y Córdoba redefinían su rol metropolitano, las obras de infraestructura, en especial la fuerte expansión de la red de carreteras, provocaron la reorganización del territorio y una nueva estructuración, posibilitando que desde la capital se tomara una nueva conciencia del mapa geográfico y cultural de la Nación. A través de una importante red de servicios asociada a la nueva vialidad y como consecuencia del explosivo incremento del uso del automóvil, se fomentó el turismo hacia el interior del país, multiplicando la incorporación de paisajes y realidades sociales al imaginario colectivo, tensando las representaciones entre las imágenes de un «país urbano» y un «país rural».¹

Finalizando la década del treinta, las primeras experiencias de la arquitectura moderna habían sido asimiladas y una nueva generación de arquitectos emergía con una voluntad renovadora, que empezaría a manifestarse en la década siguiente, período que a su vez presenta un punto de inflexión de fuertes implicancias históricas. Por entonces, la arquitectura manifestaba las tensiones propias de las condiciones emergentes de la Segunda Guerra Mundial y las consecuencias de la posguerra en el reacomodamiento de las fuerzas internas en lo político, en lo social y en el campo cultural.

Si en la etapa anterior las relaciones entre Estado, arquitectura y procesos de modernización permiten establecer comparaciones y hasta algunas semejanzas entre lo ocurrido en Argentina y en otros países de América Latina, el arribo de Juan Domingo Perón al poder definirá un escenario singular que se recorta con características propias y diferenciadas, cambiando desde ese punto en adelante la escena política argentina.

El coronel Perón, quien formaba parte de las fuerzas que en 1943 destituyeron al presidente Castillo mediante un golpe militar, comenzó a ganarvisibilidad y predicamento como Secretario de Trabajo del nuevo gobierno. Dotado de una gran habilidad para leer la coyuntura, creció como figura pública ganando adhesión popular a tal punto que, una vez levantado el estado de sitio y convocadas elecciones, ganó la presidencia en febrero de 1946 y fue reelecto en 1951 para el siguiente período de 1952-1958, aunque fue derrocado por un nuevo golpe militar en 1955.

EECE-01Fig. 1 Perspectiva de los proyectos de Amancio Williams para los hospitales en Corrientes. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

Su gobierno, ejercido con un liderazgo carismático de corte popular, inaugura la era de la política de masas en Argentina, caracterizándose, sobre todo en el primer período, por una fuerte intervención del Estado con marcado acento en la producción de obra pública y la aplicación de políticas sociales distributivas.

En mayo de 1946 creó la Secretaría de Salud Pública, que tres años más tarde se elevaría al rango de Ministerio de Salud. Al frente de ambos organismos se designó al Dr. Ramón Carrillo, médico neurólogo quien sería el primer Secretario de Salud Pública de la Nación, y también el primero en ocupar el ministerio.

Así como en la década anterior los arquitectos habían comenzado a ser convocados para integrar planteles estables de las oficinas del Estado para realizar proyectos de arquitectura estatales, con la creación de la Secretaría de Salud Pública y la designación de Carrillo al frente de la misma, se avanzó hacia la consideración de los médicos como profesionales preparados para la planificación y gestión de la salud pública, consolidando la tendencia hacia la definición de unos «saberes de Estado», depositados en sus planteles técnicos como garantía de eficiencia y racionalidad administrativa.

El flamante ministro, que en los primeros años contó con un fuerte respaldo de Perón, realizó un estudio de las condiciones sanitarias del país y presentó un programa de trabajo, el «Plan Carrillo», con el objetivo de estructurar un ordenamiento integrado del sistema asistencial con expansión a todo el país, orientado fundamentalmente hacia la medicina preventiva.

Se realizaron estudios epidemiológicos, investigaciones relativas a enfermedades endémicas, extensas campañas de vacunación con consecuencias positivas en el descenso de la mortalidad infantil y un ambicioso plan de construcción de hospitales y centros sanitarios. El programa se inició en 1948. En cinco años fueron inaugurados 21 centros de salud distribuidos en el territorio nacional, llegándose a duplicar el número de camas de hospital disponibles.

EECE-02Fig. 2 Proyectos de Amancio Williams para un edificio de oficinas, 1946. Estructura principal de hormigón armado y oficinas suspendidas mediante tensores. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

En este contexto tendría lugar la participación de reconocidos arquitectos para proyectar instalaciones hospitalarias tales como los centros sanitarios de Catamarca, Jujuy y Corrientes (por Mario Roberto Álvarez), el Hospital Antiluético –hoy Hospital de Niños– en Tucumán (por Eduardo Sacriste) y la más ambiciosa empresa, que no llegó a materializarse integralmente sino apenas en algunos sectores y estructuras inconclusas: la construcción de la Ciudad Hospital de Horco Molle en el marco de la Ciudad Universitaria de Tucumán, en la que participó un equipo dirigido por Eithel Traine.

Para la Provincia de Corrientes, que fue la única en la que Perón no ganó las elecciones –y que luego sería intervenida–, además del centro sanitario y la maternidad previstos para la capital provincial, se proyectaron tres hospitales en el interior del territorio, situados en las localidades de Curuzú Cuatiá, Mburucuyá y Esquina. Con el propósito de desarrollar estos proyectos fue convocado el arquitecto Amancio Williams, quien en 1947 había tomado contacto con el organismo dirigido por Carrillo, ocupando por breve tiempo un puesto de asesor para organizar una «Asesoría de Arquitectura y Urbanismo».²

Arquitecto y proyecto.

Para el momento en que Williams (1913-1989) se hizo cargo del proyecto de los hospitales, ya había ganado un sólido prestigio. Con una posición decididamente comprometida con la arquitectura moderna, se había recibido de arquitecto en la Universidad de Buenos Aires en 1941. Con anterioridad, había realizado tres años de estudios de ingeniería y dedicado un período a la aviación, empleándose como piloto de la compañía aeropostal con el fin de desplegar su afición por volar, actividades ambas que indican su predisposición e interés hacia la dimensión técnica y sus manifestaciones.

Los primeros trabajos surgidos de su tablero habían sido ampliamente difundidos y publicados: «Viviendas en el espacio» y la «Casa sobre el arroyo», ambos de 1942. El primero, un ensayo sobre la vivienda seriada, en el que la disposición lineal y escalonada proporciona un ingenioso sistema de acoples a media altura dando la posibilidad de jardines aterrazados a cada unidad; el segundo, una obra que pondría a la figura de Williams en la consideración internacional, por la calidad del proyecto y su materialización, realizada con perfección y refinamiento.

Desde un principio se hicieron notar las características de un modo de proyectar guiado por el interés exploratorio, buscando los límites y tratando de atravesarlos, con una indeclinable adhesión a las expresiones de la modernidad y una voluntad de perfeccionamiento formal, organizativo y técnico. Tales aspectos se hicieron visibles en sucesivas propuestas tales como la «Sala para el espectáculo y el sonido en el espacio» de 1943, un ámbito diseñado según regulaciones acústicas y visuales para obtener un resultado equilibrado en 360 grados; el Aeropuerto para la ciudad de Buenos Aires, de 1945, en el que se propone una ubicación externa al territorio mediante una estructura planteada directamente sobre el Río de la Plata; o, del año siguiente, el «Edificio suspendido de oficinas», un desafío estructural en el que un gran pórtico de hormigón armado sostiene los bloques de oficina colgados, liberando las plantas y fachadas de todo compromiso estructural para favorecer un uso despejado.

EECE-03Fig. 3 Casa para Alberto Williams en Mar del Plata, conocida como «Casa sobre el arroyo», 1943–1945. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

En 1946 Williams escribió una carta y envió muestras de sus trabajos a Le Corbusier y en 1947 viajó a París para visitarlo. El encuentro dio inicio a una relación que se sostendría en el tiempo y cuyo principal resultado sería la recomendación de Le Corbusier ante el Dr. Curutchet, para que Williams se encargara del desarrollo del proyecto y dirigiera la obra de la casa que le estaba proyectando para construir en la ciudad de La Plata, tarea que el arquitecto argentino llevó adelante entre 1949 y 1951, al mismo tiempo en que trabajaba en el proyecto para los hospitales de Corrientes.

Seguramente esta relación facilitó que entre 1947 y 1951 Amancio Williams fuera delegado por Argentina en los CIAM, lo que permitió la expansión de su circuito de relaciones y llegara a organizar en Buenos Aires, en 1949, la exposición «Arquitectura y urbanismo de nuestro tiempo», para la que contó con el aporte de trabajos de Eugène Beaudouin, Marcel Lods, Belgioioso – Peresutti – Rogers, Clive Entwistle, Le Corbusier, Pierre Jeanneret, Paul Nelson y un catálogo diseñado por Tomás Maldonado.

Es evidente que el encargo de los hospitales coincide con un período de intensa actividad para Williams, tanto en lo profesional como en el ejercicio de un rol que ocupó decidida y sostenidamente: el de promotor de una cultura arquitectónica moderna.

EECE-04Fig. 4 Poblado de Mburucuyá, Amancio Williams, julio de 1948. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

Las condiciones en las que debían realizarse esos hospitales implicaban un tour de force en varios sentidos. Entre otros aspectos, las disposiciones implementadas por Carrillo exigían que la organización funcional fuera distribuida mayoritariamente en planta baja –elección que contrariaba la corriente de influencia norteamericana en vigencia que imponía el tipo de «hospital vertical», pero que resultaba sensata dada la localización prácticamente rural de estos proyectos–, solicitaba la adopción de cubiertas de tejas coloniales para favorecer una imagen próxima a las arquitecturas tradicionales, aún presentes en la mayoría de las regiones del interior del país que recibirían estas nuevas infraestructuras –lo cual implicaba un abierto desafío al proyecto moderno– y obligaba al arquitecto proyectista a participar en la selección de los terrenos a intervenir.

Williams, consciente del compromiso, realizó un viaje a la Provincia de Corrientes en julio de 1948. Ubicada en la Mesopotamia argentina al noreste de la república, está flanqueada al este por el río Uruguay –que la separa de Brasil y Uruguay– y al oeste y al norte por el Paraná –que la separa del Paraguay y las provincias argentinas de Chaco y Santa Fe–, situación que históricamente le produjo un significativo estado de aislamiento. Su territorio es mayormente llano con presencia de grandes espejos de agua en el interior –esteros, arroyos, lagunas–; el clima es subtropical, muy caluroso y húmedo, con fuerte incidencia del sol e intensas lluvias.

Para entonces, en parte motivado por el mencionado aislamiento y otro tanto por condiciones históricas y productivas, esta región presentaba un considerable atraso en materia económica y social. La población, sobre todo en el medio rural, conservaba modos tradicionales de habitar y una fuerte identidad, reforzada por la vigencia, en el habla popular, de la lengua de los habitantes originarios: el idioma guaraní.

En su viaje a esas tierras, el arquitecto visitó Corrientes, la ciudad capital, y en un territorio de dificultosa conectividad y una todavía deficiente red vial, las poblaciones en las que debían localizarse los hospitales: Esquina, Curuzú Cuatiá y Mburucuyá, ubicadas entre los 28º y 30º de latitud sur.

EECE-05Fig. 5 Una calle de Mburucuyá tomada desde una galería, mostrando un doble contraste: sol y sombra – tradición y modernidad. Amancio Williams, julio de 1948. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

EECE-06Fig. 6 Perspectiva de los proyectos de Amancio Williams para los hospitales en Corrientes. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

Con una mirada atenta y su cámara fotográfica Rolleiflex 6×6, registró el paisaje de horizontes extensos, amplios cielos y parajes desolados. En las poblaciones se enfocó en las calles polvorientas y el contraste entre los escasos automóviles frente al predominio de hombres de a caballo y carretones tirados por bueyes. Pero si un motivo resulta dominante en esa selección de escenas, es el de las viejas construcciones con sus galerías, elementos que tradicionalmente han sido utilizados en la región para controlar el impacto del sol, tanto en los patios interiores como hacia el espacio público, cubriendo las veredas y, en sucesivos empalmes, permitir la circulación a cubierto a lo largo de la manzana al modo de una logia continua.

Numerosas fotografías hacen notar el fuerte contraste entre la luz de la calle expuesta al sol y la sombra arrojada sobre las aceras y fachadas, permitiendo inferir el cambio de temperatura generado por el sencillo y eficaz dispositivo de control climático.

La mirada del arquitecto, interesada y disciplinada, tomó nota de estas constantes particularidades de las construcciones populares y seguramente, comenzó a imaginar la necesidad de reinventarlas, de traducirlas a un lenguaje moderno sin resignar su esencia.

De regreso en Buenos Aires, la etapa del anteproyecto convocó en su estudio a un equipo de trabajo en el que se encontraba Antonio Bonet, quien colaboró únicamente en las instancias preliminares– y un grupo de jóvenes arquitectos. Si bien Williams nunca ejerció formalmente la docencia, de algún modo lo hizo con estudiantes avanzados y arquitectos recientemente graduados, que tomaban el paso por su estudio como una asignatura obligada luego de la facultad, para compenetrarse con la arquitectura moderna tras la enseñanza académica. Los trabajos y exploraciones proyectuales en los que se involucraban eran acompañados por conversaciones, lecturas, clases, diálogos que se entablaban en una relación maestro-discípulo cotidianamente.

Como en todo proceso de proyecto, las aproximaciones al problema fueron dando alternativas, pero revisando la documentación de archivo, es un hecho que en una instancia se hicieron evidentes dos decisiones que se mantendrían a lo largo de todo el proceso: la idea de proteger el hospital de los rigores del clima dotándolo de un techo alto independiente, y la organización sistemática de los grupos funcionales en unidades que pudieran ser reagrupadas y combinadas en distintas configuraciones, definiciones que podían ser analizadas tanto en conjunto como independientemente.

EECE-07Fig. 1 Planta del proyecto de Amancio Williams para el hospital de Mburucuyá. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

Los techos altos serían consecuencia de un proceso que excede el marco mismo del proyecto de los hospitales; comienzan siendo una búsqueda proyectual que, con diferentes resoluciones técnicas y formales a las que finalmente se llegaría en este caso –alrededor de 1939– y, a su vez, seguirían un camino propio, siendo empleados en diversos proyectos posteriores en los que aparecerán como una marca distintiva.³

La elaboración del elemento que sería adoptado como cobertura para los hospitales tuvo un extenso y complejo proceso de refinamiento desde sus primeros esbozos hasta las versiones definitivas. Se trata de una estructura que cubre un módulo cuadrado, una superficie de doble curvatura que resuelve la transición entre la forma cuadrada del perímetro y un círculo central, coincidente con la llegada de la columna hueca de fuste circular que la sostiene y por la cual se efectúa la descarga de las aguas pluviales. Al acoplarse por los bordes, se produce una superficie continua a la que se le pueden quitar módulos o segmentos para dar luz natural donde sea requerida.

Este «cielo protector», que sobrevuela a los hospitales como un gran tendido de sombra, otorgaría una situación de «medio clima»,⁴ necesaria para mejorar las condiciones ambientales y lograr confort tanto en el interior del edificio como en sus espacios intermedios.

El desafío de resolver técnicamente la estructura, ante la inexistencia de métodos de cálculo científico, implicó procedimientos experimentales mediante ensayos con modelos y cargas en escala, para lo que se contó con el asesoramiento del ingeniero italiano Giulio Pizzetti –por entonces radicado en Buenos Aires– y correspondencia de consulta con Pier Luigi Nervi.

La lámina de hormigón que conforma la superficie en su borde presenta un espesor de aproximadamente 5 cm, lo que en las vistas en que queda expuesta esta situación y con la ondulación continua de las formas acopladas en serie, producen un efecto de ligereza y dinamismo inusual para una estructura de tal tamaño: se estudiaron módulos de 9, 11 o 13 m de lado y la continuidad dada por los módulos adosados generaría una superficie rectangular –que en algunos casos llegaría a los 121 m en el lado mayor y 66 m en el lado menor– definiendo un perímetro que podría llegar a extenderse indefinidamente en ambos sentidos, dibujando tramas diversas y generando un paisaje propio.

EECE-08Fig. 8 Perspectiva de los proyectos de Amancio Williams para los hospitales en Corrientes. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

El producto es una de las más originales estructuras planteadas en una época en la que, en distintas partes del mundo, se estaba experimentando sobre cáscaras de hormigón armado con resistencia por forma; a su vez, es un objeto de gran belleza y elegancia, que puede ser asociado con algunas líneas estéticas promovidas por corrientes contemporáneas del diseño con las que el arquitecto argentino sintonizaba conceptualmente, como la gute form #buena forma#–, desarrollada e impulsada por Max Bill.⁵

Pero si las correspondencias formales ubican a estas estructuras entre las producciones internacionales propias de su tiempo, su razón de ser se encuentra en las tradiciones locales, en aquellas galerías y aleros que atentamente el arquitecto había observado y fotografiado en sus recorridos por los antiguos poblados, los que en sus sencillas arquitecturas acumulaban siglos de experiencia en dar respuestas a las condiciones ambientales. Williams, con el sistema de doble techo, realizó una operación de interpretación de las formas de habitar decantadas por el uso en el tiempo, para obtener una respuesta nueva, pensada desde las expresiones modernas de la arquitectura, consiguiendo de ese modo una solución trascendente, que opera armónicamente en el paisaje a la vez que lo genera. Es en este sentido entonces que la propuesta se torna radicalmente moderna, al asumir una problemática local y devolver una respuesta que puede alcanzar lo universal.

Si el «techo alto» constituye un sistema en sí mismo, reproducible, ampliable y flexible, debe convivir eficazmente con otro sistema, más riguroso y controlado, que es el del edificio hospitalario en su función más básica y específica. Williams resolvió este dilema aplicando una lógica propia para cada caso y un modo de reunirlas sin conflictos.

El programa funcional fue planteado agrupando las necesidades en unidades resueltas en sí mismas, que se interconectan con las demás según sea necesario y dejando espacios abiertos que operan como plazas o patios interiores. De este modo se establecen cuatro grandes grupos: internación – servicios internos – servicios externos y servicios generales, distribuidos en torno a un patio general (al modo de una plazoleta semicubierta) y dos patios menores, complementando el conjunto con una capilla que aparece tratada como un elemento individual.

Cada unidad establece su propio perímetro, rectangular o cuadrado, acoplándose con las demás por medio de las circulaciones. Esta estrategia permitía que las unidades pudieran utilizarse de diversos modos en distintas configuraciones, con lo que el sistema se torna flexible y adaptable.

Una adecuada coordinación entre la modulación definida por las columnas que sostienen el techo elevado –ubicadas en el centro de cada cuadrado de la trama que lo compone– y la particular organización del edificio hospitalario propiamente tal, resuelve el potencial conflicto entre ambos sistemas, que funcionan como dos capas superpuestas, independientes y a la vez vinculadas.

De esta manera los hospitales podrían tener distintas proporciones y relaciones de distribución, sin perder las referencias a un concepto general de proyecto que los incluye, es decir, identificando su pertenencia a una «familia» y a un modo de concebirla.

De hecho, dos de los proyectos pensados para la Provincia de Corrientes –Curuzú Cuatiá y Esquina– resultan idénticos, variando el modo de implantación en los respectivos terrenos y el restante, para la localidad de Mburucuyá, si bien es diferente en tamaño, proporciones y distribución, está planteado con los mismos principios que los otros, utilizando variantes de las unidades funcionales agrupadas con criterios similares. El propio arquitecto lo hace explícito cuando expresa que

[…] se propuso estudiar cada sector constitutivo del hospital como un elemento tipo que pudiera ser utilizado en los diferentes proyectos, variando solamente sus conexiones, tamaño o posición, pero sin sufrir otras modificaciones.⁶

Con ello se abre una posibilidad que, aunque no haya sido planteada abiertamente por Williams, resulta una lógica deducción: se estaba pensando en tres hospitales con destinos concretos, pero se puede inferir que también se estaba pensando en un sistema de proyectación y construcción de hospitales en abstracto, a partir de la definición de unidades funcionales modulares y sus combinatorias. De algún modo, sus propias palabras sugieren esa intención:

Este proyecto ha sido un ensayo a gran escala acerca de la manera en que puede encararse el estudio de un problema arquitectónico con la ayuda de un intenso trabajo científico funcional e integral.⁷

A partir de esa línea deductiva las posibilidades que se abren son múltiples, pero fundamentalmente permitirían suponer un paso más y, como consecuencia de la modulación establecida por el proyecto, avanzar hacia la estandarización, serialización y prefabricación de los componentes constructivos.

A mediados del siglo pasado la industria de la construcción en Argentina no estaba en condiciones de asumir tal desafío, los métodos constructivos en gran medida seguían siendo tradicionales, con mínima incorporación de algunos elementos industrializados. Por entonces, la prefabricación en arquitectura era una perspectiva lejana que comenzaba a hacerse notar en el horizonte de la posguerra, a través de las revistas norteamericanas. En este contexto, los hospitales proyectados por Williams fueron pensados desde una situación intermedia, sin alcanzar plenamente la instancia de proponer una construcción industrializada, aunque por la lógica del proyecto el siguiente paso no hubiese sido imposible.

En lo que respecta al funcionamiento como edificios hospitalarios, la complejidad del tema se resuelve adecuadamente en distintos niveles. A escala territorial, al estar integrados a una red sanitaria ampliada, debía considerarse la vinculación con una primera cabecera en la ciudad capital provincial y para casos extremos, la instancia de recurrir a la derivación hacia la Capital Federal ya que en Buenos Aires se concentraba la mayor disponibilidad de equipamiento técnico y recursos humanos especializados. La posición geográfica de Mburucuyá, Curuzú Cuatiá y Esquina, poblaciones alejadas de la capital correntina –en el mejor de los casos a 150 km y en el más distante a casi 320 km– y comunicadas por una ineficiente red de carreteras y caminos interiores que en ocasiones se volvían intransitables, hacía necesaria la adopción de medios alternativos; frente a eso Williams ideó sectores cubiertos en las plazas internas para alojar vehículos diversos, incluyendo avionetas y helicópteros y disponía la previsión de una mínima pista de aterrizaje aledaña a los hospitales.

EECE-09Fig. 9 Corte del hospital de Mburucuyá. Se puede apreciar la separación entre el sistema de «techo alto» y el edificio bajo. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

EECE-10Fig. 10 Maqueta del hospital para Mburucuyá. © Fuente: Archivo Williams, Claudio Williams (Director)

En lo que hace a las situaciones internas de funcionamiento, la práctica médica podía realizarse eficientemente debido a la claridad organizativa, las soluciones técnicas, la resolución de los aspectos específicos que hacen a cada función y la eficaz trama circulatoria. Respecto del paciente, en el caso del ambulatorio se encontraría con una fácil lectura del espacio, ubicándose rápidamente, en tanto que el internado contaría con condiciones adecuadas y confortables. Pero hay otro nivel de situación que corresponde considerar en estos casos, que es el del familiar o acompañante, un dato no menor ya que, dadas las condiciones contextuales de estos hospitales, serían utilizados también por pacientes provenientes de áreas rurales relativamente alejadas y con escasos recursos económicos, lo que implicaba el traslado de algunos familiares o acompañantes del paciente que permanecerían próximos durante su internación. Para estos casos, la generosa disponibilidad de espacios intermedios ofrecida por la plazoleta semicubierta interna, posibilitaría una espera en condiciones ambientales confortables.

El diseño del techo alto sería una gran contribución en ese sentido, dado que la proyección de sombras y la incidencia del sol fue rigurosamente elaborada mediante estudios de asoleamiento para cada época del año, definiéndose con ello la relación del perímetro y las alturas del sobretecho respecto de la planta de funcionamiento hospitalario, así como las caladuras de la superficie superior que, eliminando parcial o totalmente módulos de la superestructura, permitirían el ingreso del sol en condiciones controladas. No en vano, ante la falta de terminología específica para denominar estas estructuras, en términos coloquiales terminaron conociéndose como los «paraguas» o «sombrillas» de Amancio.

Este recurso de adaptación a las condiciones ambientales de la región, adquiere tal presencia que la imagen global de los hospitales produce un fuerte impacto de identificación y singulariza la experiencia espacial del edificio, conformando en su conjunto una suerte de «bosque artificial» que remite invariablemente a un imaginario subtropical.

A pesar de eso, la representación del proyecto a través de las perspectivas resulta ajena a todo paisaje en particular, se desentiende al punto de mostrarse en un plano neutro, lo que hace evidente que Williams, consecuente con sus principios de búsqueda sistemática, realizó una propuesta particularmente situada pero a la vez, en un plano general, deslocalizada. Una arquitectura más allá del tiempo y del lugar que se resuelve en sí misma, pensada para una situación específica y –a su vez– generalizable; que escapa a todo intento de anclaje de localización caracterizada y susceptible de plantearse como la base de una arquitectura que ofrece una imagen trasladable a otras posiciones y latitudes análogas, es decir, «internacionalizable». En definitiva, una obra planteada como producto de «la era de la reproductibilidad técnica».

El sistema y sus problemas.

Al decir de L. von Bertalanffy,

[…] si alguien se pusiera a analizar las nociones y muletillas de moda hoy por hoy, en la lista aparecería ‘sistemas’ entre los primeros lugares. El concepto ha invadido todos los campos de la ciencia y penetrado en el pensamiento y el habla populares y en los medios de comunicación de masas. El razonamiento en términos de sistemas desempeña un papel dominante en muy variados campos, desde las empresas industriales y los armamentos hasta temas reservados a la ciencia pura.⁸

Es en este sentido laxo y difuso que se empleará el término, diciendo que estos hospitales son «una muestra fallida de un sistema posible», ya que Williams no abordó el encargo con el fin de proyectar tres edificios singulares, sino que lo hizo desde la intención de generar un método sistemático de resolver situaciones análogas. De haberse concretado las obras, hubieran habilitado la posibilidad de ser replicadas y/o adaptadas para distintas ocasiones. En este sentido, Amancio Williams rozó los límites del sistema arquitectónico; con su concepción adelantó en el tiempo razonamientos y métodos que en el campo de la arquitectura en Argentina se incorporaron tiempo más tarde –más de una década después se desarrolló ampliamente una línea proyectual conocida precisamente como «arquitectura de sistemas»– en tanto que, por entonces, en la escena internacional de la posguerra apenas comenzaban a asomar en el horizonte.

Pero, a su vez, se encontró con otros límites aún más infranqueables, los del sistema político. Según ha sostenido Karina Ramacciotti, en la intervención estatal durante el peronismo en el área de salud, pueden visualizarse dos grandes etapas:

[…] la primera de ellas, que abarca desde 1946 a 1950, está caracterizada por la expansión de los centros hospitalarios y centros materno-infantiles y por el intento de lograr un cuerpo burocrático con mayores visos de profesionalidad aunque sin que se perdiera la lealtad al proyecto político. La segunda etapa va desde 1950 a 1954 y está marcada por un recorte presupuestario y por la búsqueda de nuevos pilares de legitimidad. Durante este segundo período, en el que la Fundación Eva Perón tuvo un mayor protagonismo en el área sanitaria, las campañas de difusión se mantuvieron y permitieron la visibilidad política del Ministerio.⁹

La importante notoriedad pública que logró Ramón Carrillo en los primeros años de su ministerio –en los que el impacto del plan de salud se mostró desde la plataforma del saber técnico con una imagen de eficiencia y dinamismo que abrió un camino para acercar la salud a las «masas»–, terminó jugando en su contra. Como bien lo enuncia Ramacciotti,

[…] este protagonismo convirtió las acciones que emanaban de la Secretaría de Salud Pública en un área codiciada por otros actores sociales. Así pues, la atención sanitaria se convirtió en un tema central de la política y en un terreno de disputa entre la agencia estatal, la Fundación Eva Perón y los sindicatos.¹⁰

El crecimiento de la figura de Eva Perón como «abanderada de los necesitados» y el programa asistencial de la fundación que llevaba su nombre, fue superponiéndose cada vez más a las funciones del Ministerio, construyendo hospitales, centros asistenciales y maternidades, entre otras construcciones caracterizadas por un lenguaje arquitectónico cercano al colonial californiano. Esta puja de poderes fue medrando la capacidad de acción de Carrillo al punto que las principales fuentes presupuestarias del Ministerio, a partir de 1950, fueron derivándose a la Fundación Eva Perón, la que progresivamente fue acumulando cada vez más capital político, económico y simbólico. Por otra parte, las políticas distributivas del peronismo habían estado asentadas en una coyuntura económica favorable que se agotó rápidamente, con lo que la pugna por la captación de recursos por parte de los distintos organismos fue cada vez más intensa y la merma en la órbita del Ministerio de Salud se hizo sentir con fuerza.

La situación para el antes poderoso ministro Carrillo, devenido crítico rival de la primera dama –con las moderaciones que las circunstancias imponían–, condujeron a que en 1954 presentara su renuncia, abandonando no solo el cargo sino también el país, para refugiarse casi como un exiliado en Brasil, donde viviría sus últimos años.

Con ello, los hospitales proyectados por Amancio Williams y que aún no se habían concretado –como sí se había logrado en otros casos notables que fueron resueltos con mayor celeridad–, terminaron archivados.

En distintas ocasiones los proyectos fueron publicados mostrando sus planimetrías básicas y resaltando su carácter innovador. En 1957, pasados dos años del derrocamiento de Perón y con una situación política trastocada, el arquitecto haría público un intento más para promover su construcción. A casi una década del inicio de los proyectos, en el número 9 de Nueva Visión,¹¹ reseñaba el derrotero seguido y apelaba a una decisión política:

Los estudios, iniciados en 1947, fueron aprobados y continuados en 1951 y continuaron en 1954. Sería sumamente importante, por la calidad del aporte que representan para el desarrollo de la arquitectura hospitalaria, no sólo en el plano nacional, sino también en el internacional, que el Ministerio de Salud Pública autorizara sin más dilaciones el comienzo de las obras, que se encuentran aprobadas desde 1955.¹²

Con estas palabras comenzaba a cerrarse un capítulo de la intensa y rica experiencia que transitó la cultura arquitectónica argentina a mediados del siglo XX poniendo en evidencia, una vez más, las siempre complejas y dificultosas relaciones entre la arquitectura y la política.

De algún modo, también, habla de las singularidades emergentes en el variado contexto latinoamericano frente a sus procesos de modernización y da cuenta de los destellos que desde esta región iluminaban el horizonte de la arquitectura en el mundo, en este caso proponiendo un diálogo abierto, decodificando códigos locales para incorporarlos a un lenguaje sin fronteras.

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Sudamérica Moderna | objetos . edificios . territorios
Abril 2015

Artículo realizado por

Luis Müller. Arquitecto, Universidad Católica de Santa Fe, Argentina (1978); Magíster en Ciencias Sociales, Universidad Nacional del Litoral, Argentina (2006); Doctor (c), Universidad Nacional de Rosario, Argentina. Profesor y Director de la Maestría en Arquitectura, Universidad Nacional del Litoral, Argentina.

Notas

1 BALLENT, Anahí; GORELIK, Adrián. «País urbano o país rural: la modernización territorial y su crisis». En: Nueva Historia Argentina, tomo VII. Sudamericana, Buenos Aires, 2001.

2 Fuente: Archivo Amancio Williams.

3 Un estudio pormenorizado del proceso de diseño de la bóveda cáscara, que constituye el módulo básico del más conocido sistema de techos altos desarrollado por Williams, se encuentra en: MÜLLER, Luis. «Un largo y sinuoso camino. La bóveda cáscara en los proyectos de Amancio Williams», Block, núm. 9, Buenos Aires, UTDT, 2012.

4 Expresión utilizada por Helvidia Toscano (Pampita) en entrevista realizada por el autor (Tigre, 18 abril 2012). La arquitecta Toscano colaboró con Williams en éstos y otros proyectos entre 1950 y 1968.

5 Un análisis de las relaciones entre el pensamiento de Williams y la corriente de diseño gute form, se encuentra en: MÜLLER, Luis. «Entre la técnica y la ‘buena forma’. Max Bense / Amancio Williams en las páginas de Nueva Visión». Ponencia en Jornada Internacional La buena forma y el nuevo mundo: interferencias HFG ULM – Latinoamérica, DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico) / Cátedra Walter Gropius FADU/UBA – UTDT. Buenos Aires, 2011.

6 WILLIAMS, Amancio. «Tres hospitales en Corrientes», Nueva Visión, núm. 9. Nueva Visión, Buenos Aires, 1957, p. 13.

7 Ibíd, p. 17.

8 von BERTALANFFY, Ludwig. Teoría general de los sistemas. Fundamentos, desarrollo, aplicaciones. FCE, México, 1988, p. 1.

9 RAMACCIOTTI, Karina. La política sanitaria del peronismo. Biblos, Buenos Aires, 2009, p., 16.

10 Ibíd, p. 90.

11 La revista Nueva Visión fue fundada en 1951 por Tomás Maldonado (quien fuera su director hasta 1954) junto a Alfredo Hlito y Carlos Méndez Mosquera. De aparición trimestral, su último número fue el 9, de diciembre de 1957. Con este nombre también se expandió hacia una empresa editorial, que publicó algunos de los libros que resultaron fundamentales en la formación de arquitectos, artistas y diseñadores de las décadas siguientes.

12 WILLIAMS, Amancio. «Tres hospitales en Corrientes», Nueva Visión, núm. 9. Nueva Visión, Buenos Aires, 1957, p. 17.

Bibliografía

BALLENT, Anahí; GORELIK, Adrián. «País urbano o país rural: la modernización territorial y su crisis». En: Nueva Historia Argentina, tomo VII. Sudamericana, Buenos Aires, 2001.

MÜLLER, Luis. «Entre la técnica y la ‘buena forma’. Max Bense / Amancio Williams en las páginas de Nueva Visión». Ponencia en Jornada Internacional La buena forma y el nuevo mundo: interferencias HFG ULM – Latinoamérica, DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico) / Cátedra Walter Gropius FADU/UBA – UTDT. Buenos Aires, 2011.

MÜLLER, Luis. «Un largo y sinuoso camino. La bóveda cáscara en los proyectos de Amancio Williams». Block, núm. 9, Buenos Aires, UTDT, 2012.

RAMACCIOTTI, Karina. La política sanitaria del peronismo. Biblos, Buenos Aires, 2009.

VON BERTALANFFY, Ludwig. Teoría general de los sistemas. Fundamentos, desarrollo, aplicaciones. FCE, México, 1988.

WILLIAMS, Amancio. «Tres hospitales en Corrientes». Nueva Visión, núm. 9. Nueva Visión, Buenos Aires, 1957.

Lecturas recomendadas

Sudamérica Moderna | objetos . edificios . territorios

Massilia 2007 | Guillermo Jullian de la Fuente

Ediciones ARQ tiene el agrado de presentar su nuevo libro Sudamérica Moderna, editado por Hugo Mondragón y Catalina Mejía, y realizado en conjunto con la Dirección de Investigación y Postgrado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Sudamérica Moderna presenta 15 ensayos de autores provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Italia, Reino Unido y Uruguay. En cada uno de ellos se analiza la forma en que el proceso modernizador se implantó e implementó en Sudamérica, subrayando las distinciones respecto a la modernidad tal como se desarrolló en el hemisferio norte.

Gran parte de los capítulos presentan casos, puntos de vista y materiales gráficos inéditos, o bien desconocidos, transformando a este libro en un excelente material de consulta para académicos, estudiantes e investigadores.

Esta publicación, cuyos textos fueron arbitrados por más de 40 pares evaluadores alrededor del mundo, representa un esfuerzo académico de proporciones tendiente a mostrar nuevos puntos de vista sobre la modernidad en Sudamérica, y así contribuir a ampliar el conocimiento sobre nuestro sub-continente.

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Disponible
$15.550

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Autores: Hugo Modragón (ed.), Catalina Mejía (ed.)

Textos en castellano e inglés, fotografías e imágenes en b/n, planimetría
Páginas: 296
Formato: 17,5 x 24 cm.
Peso: 0,6 kg. aprox.
ISBN: 978-956-9571-05-3

Índice

Prólogo / Mario Ubilla

Sudamérica y las formas de lo moderno / Hugo Modragón, Catalina Mejía

Desde fuera / Valeria Fraser

Objetos

El proyecto de Bornancini y Petzold. Un estudio sobre innovación de producto para Todeschini / María Do Carmo, Gustavo Cossio

Un caso de diseño y producción moderna. Orígenes de la Dirección de Aprovincionamiento del Estado (D.A.E.) / Rodrigo Vera

La gráfica en dictadura. Colombia 1953-1957: Un contexto social / Augusto Solórzano, Didier Correa

Edificios

Impulsos modernizadores. Las EMPART y la Vivienda Urbana Moderna. Santiago 1945-1959 / Umberto Bonomo, Trinidad Bórquez

El edificio como experimento. Amancio Williams: Tres Hospitales y un Sistema / Luis Müller

Las huellas del tiempo. Entropía y Transformación en el Edificio Plaza de Armas en Santiago / Armando Caroca

Una casa de arquitecto. La casa de Julio Vilamajó en Montevideo / Aníbal Parodi

Modernidad resistida. La Torre de la Casa de Pablo Neruda en Isla Negra / Elena Mayorga

Territorios

El otro cruce de Los Andes. Megaformas Proyectadas en Argentina para Santiago / Ana María Rigotti

Modernidad y turismo. Instalaciones Balnearias en el Litoral Central de Chile. 1930-1962 / Macarena Cortés, Anita Puig, Luz María Vergara

Planos para una Ciudad Moderna. Tres Interpretaciones del «Plano Detallado de Santiago» de Alejandro Bertrand / José Rosas, Wren Strabucchi, Germán Hidalgo, Magdalena Vicuña

Arqueología vial. Una Mirada Vertical al eje norte sur de Santiago / Danilo Lagos

Desde dentro

Cristal opaco. La Arquitectura Latinoamericana como Categoría Historiográfica / Horacio Torrent

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proyecto social
Nuevamente, las catástrofes que de cuando en cuando toman por sorpresa a las ciudades chilenas dejan al descubierto su última capa: el frágil sustrato sobre el cual literalmente hemos construido nuestra realidad urbana. Durante abril terremotos e incendios sacudieron distintas regiones del país y removieron –crudamente– lo accesorio y perecible, quizá recordándonos el porqué del afecto por las estructuras pesadas y la mala fama que lo liviano tiene en nuestra cultura. ¿Y qué es lo que queda tras los incendios en ocho cerros de Valparaíso o luego de sucesivos terremotos en el norte de Chile? ¿dónde es viable reconstruir, dónde es apropiado refundar, dónde es necesario replantear?

Desde esa perspectiva, la revisión de las imágenes de barrios completos destruidos por el fuego en Valparaíso es dura y elocuente, y levanta varias preguntas respecto al rol social de los arquitectos y a su capacidad actual de moldear el mundo construido. Y una de esas preguntas, una que parece tan pertinente como trágica, se refiere a la urgente y deseable calidad de nuestras ruinas. Y probablemente –siguiendo el argumento de Brinckerhoff Jackson– ella apela también a la comprensión de la propia historia, marcada por ciclos y desapariciones.

proyecto social
En esa encrucijada es donde los arquitectos tendríamos un primer campo que cautelar, una urgencia inicial que se desplegaría en cada proyecto y que intentaría atender a la responsabilidad social inherente a la práctica arquitectónica: proveer la mejor ruina posible, en cuanto estructura capaz de constituirse en patrimonio (en el sentido más prosaico de la palabra) y por tanto ser capaz de persistir, al tiempo que posibilitar el cambio a lo largo de esa vida prolongada.

Tanto las ruinas en los cerros incendiados de Valparaíso como los barrios arruinados de Alto Hospicio en Iquique dan cuenta del rol clave que tiene el trazado urbano en la construcción de una buena ruina: desde la forma y tamaño de los sitios hasta la relación entre las redes viales y de infraestructura con la topografía. Más indeleble que muchos edificios, tras una catástrofe ese trazado podría ser el principal sobreviviente. La precisión de un trazo, incluso si sólo es una marca de tiza en el suelo, puede hacer la diferencia entre una ciudad capaz de capitalizar la más modesta de las inversiones y otra que no logra levantarse a pesar del mejor programa asistencialista posible de implementar.

Este número de ARQ intenta concentrar la mirada en esas decisiones, las más primarias de la forma arquitectónica, siguiendo el notable ejemplo de Fernando Castillo Velasco en Villa La Reina y haciendo eco de la importancia de esos elementos fundantes para la consolidación de ciudades (y sociedades) más justas, inclusivas y equitativas. Si hay una buena ruina, no todo está perdido, aunque esa ruina sea quizá solo una distancia o una dirección, marcada con cuidado en el suelo.

ARQ-86-Titulo

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$12.550

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Sumario
Dossier técnico ARQ
Editorial

Proyecto social / Patricio Mardones

Portafolio Galería AFA

Sobre estrellas y raíces / Rodrigo Arteaga

Lecturas, obras y proyectos

Bobi y la utopia del cinturón verde / Gloria Favi

Capillas para el Arzobispado de Santiago, Santiago, Chile / Baixas y Del Río Arquitectos

Urbanizando con tiza / Francisco Quintana

Casa MuReRe, Buenos Aires, Argentina / Adamo-Faiden Arquitectos

La vivienda, un problema de acceso al suelo / Rosanna Forray, María José Castillo

Conjunto Nueva Paniahue, Santa Cruz, Chile / Pablo De La Llera, Isabel Pedrals, Pablo Lobos

Arquitectura intergeneracional y espacio público / Sergio García, Pablo Martí

Centro de ocio, Guadalajara, España / Ábalos + Sentkiewicz Arquitectos

Capilla San Manuel de la Estrella, Pudahuel, Chile / Tomás Browne, Alberto Browne

De la casa al barrio / Margarita Greene, Felipe Link, Rodrigo Mora, Cristhian Figueroa

Residencial Parque Novo Santo Amaro V, São Paulo, Brasil / Vigliecca & Asociados

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Edificio Paraguay y Suipacha

Por Antonio Bonet con Horacio Vera Barros y Abel López Chas para el anexo del libro Domicilio Urbano | Segunda edición del autor Rodrigo Pérez de Arce.

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ciudad y negocio
ARQ 79 se ha propuesto revisar la ciudad como el espacio de la acumulación, las fricciones, el intercambio y, ante todo, como el lugar de la oportunidad. Porque no deberíamos olvidar, tampoco, que el origen de lo que conocemos como ciudad estuvo muy cerca de lo que era un cruce de caminos, transformado luego en mercado. En este contexto, el texto de Luis Izquierdo –recuperado y revisado en la perspectiva del tiempo, desde ese primer proyecto de Montserrat Palmer, Arquitectura y negocios– apunta al establecimiento de un ángulo exacto desde el cual calibrar el rol de los arquitectos en la producción y administración de recursos, mientras el estudio de Elke Schlack y Neil Turnbull analiza un caso radical en que el suelo urbano deviene en capital.

ciudad y negocio
Los proyectos presentados en el último número del 2011, por su parte, presentan diferentes ejemplos en que la arquitectura aprovecha las oportunidades que ofrece el ámbito urbano: desde el reciclaje de una estructura obsoleta para acoger una nueva demanda en Santiago hasta el uso inventivo de una serie de sitios descartados en São Paulo, esta edición apuesta por el futuro que viene tras un tiempo de incertidumbre y cambio.

El trabajo fotográfico de Martín Parr, la columna ‘Occupy Wall Street’ por la artista Francisca Benítez, el dossier técnico ARQ y las tradicionales reseñas de libros completan esta entrega.

ARQ-79-titulo

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Sumario

Editorial. Ciudad y negocio / Patricio Mardones

Opinión. Occupy Wall Street / Francisca Benítez

Opinión. Arquitectura y negocio / Luis Izquierdo

Portafolio Galería AFA

Luxury / Martin Parr

Artículo

Capitalizando lugares auténticos / Elke Schlack + Neil Turnbull

Obras en la ciudad

Edificio Aimberê, São Paulo, Brasil / Andrade Morettin Arquitetos

Edificio Simpatia, São Paulo, Brasil / GrupoSP

Edificio W305, São Paulo, Brasil / Isay Weinfeld

Casa Óptima, Santiago, Chile / blp Arquitectos

Hinterland, Colonia, Alemania / FAR Frohn & Rojas

Condominio El Nocedal, Santiago, Chile / Swinburn + Pedraza

Edificio Once, Buenos Aires, Argentina / Adamo-Faiden

Libros y revistas recibidos
Dossier técnico ARQ








Edificio Arribeños

Realizado por la oficina argentina Adamo-Faiden. Publicado en ARQ 69 | Habitaciones.

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El ámbito de lo internacional, ¿se consolidó como una realidad transversal, en los términos que anunciaban Hitchcock y Jonson en 1932? Ante la visión homogénea y más bien estandarizada contenida en esa primera definición, la segunda edición del año 2011 de ARQ intenta detenerse más bien en las fisuras de lo global, en sus desfases y contradicciones: en las áreas donde se mantienen las diferencias y se posibilitan traspasos de conocimiento, donde aún no hay visiones, tecnologías ni costumbres compartidas.

Tres contribuciones revisan el alcance del intercambio en el contexto de la arquitectura americana mientras seis casos de ejercicio profesional muestran diferentes niveles de roce con una cultura arquitectónica distinta: la importación de un programa y un modelo social, el encuentro con técnicas constructivas vernáculas, el cruce entre una pesquisa formal y la tradición de los silos de hormigón, entre otros, recuerdan la incómoda pero fructífera sensación de sentirse extranjero.

El trabajo de Philippe Gruenberg y Pablo Hare de Galería AFA, una entrevista a cargo del arquitecto y editor colombiano Miguel Mesa, el dossier técnico ARQ y las tradicionales reseñas de libros completan esta entrega.

ARQ-78-Titulo-A

Disponible
$11.550

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Sumario

Opinión. Un italiano en Medellín / Miguel Mesa entrevista a Francesco Orsini

Tres documentos sobre el intercambio en América

Ciudadela La Granja. Una obra chilena en Ecuador / Andrea Masuero + Romy Hecht

Una recepción diferente. La arquitectura moderna brasileña y la cultura arquitectónica chilena / Horacio Torrent

Encofrados flexibles. Otra forma para el hormigón / David Jolly + Miguel Eyquem + Victoria Jolly

Obras y proyectos

Goethe Institut Temporal, Providencia, Chile / FAR Frohn & Rojas

Edificio en Cassarate, Lugano, Suiza / spbr arquitetos

YAP CONSTRUCTO 2010, Santiago, Chile / Eduardo Castillo

Lodge Ani Nii Shobo, Pucallpa, Perú / Sandra Iturriaga + Samuel Bravo

Soft Pavilion, Anchorage, EE.UU. / Mauricio Pezo + Sofía von Ellrichshausen

Casa View, Funes, Argentina / Diego Arraigada + Johnston Marklee

Portfolio Galería AFA

Lima 01 / Philippe Gruenberg + Pablo Hare

Libros y revistas recibidos
Dossier técnico ARQ








Casa Núñez

Realizada por Adamo Faiden.
Buenos Aires, Argentina.
Transformación de un antiguo departamento publicado en ARQ 75.

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En el mundo del siglo XX, poblado como nunca antes por artefactos técnicos y obras que aspiran al estatus de arte, diversas corrientes modernistas quisieron poner en circulación otra familia de objetos, que no pudieran ser catalogados ni como técnica ni como arte y que tuvieran como primera razón de ser la modificación radical de lo existente. El invencionismo argentino fue una de esas corrientes. Nacido a mediados de los años cuarenta, pese a su corta existencia incubó las líneas importantes del arte argentino, como Madí, el Arte Concreto-Intervención y el Perceptismo. Alejandro Crispiani nos presenta aquí un estudio que parte del invencionismo para reconstruir la trayectoria de su impulso radical en dos direcciones, la que lleva a la arquitectura y la que lleva al diseño industrial, y en ambos casos en un territorio distinto de aquel en que se originó, el Chile de las décadas de 1950 a 1970.

Así, este libro traza por primera vez las relaciones entre el arte invencionista argentino, la Escuela de Arquitectura de Valparaíso (promotora de algunas de las más osadas iniciativas de vanguardia de la región) y las experiencias del Grupo de Diseño liderado por Gui Bonsiepe (una inmersión del diseño industrial europeo de avanzada en la realidad social y política latinoamericana plena de consecuencias); dos experiencias, estas últimas, que pasaron por un momento particularmente álgido en lo relativo a su naturaleza y aún a su propia existencia a comienzos de los años 1970, cerrando el ciclo modernizador iniciado en la posguerra.

Objetos para transformar el mundo, combina la historia de la arquitectura y el diseño, la historia del arte y la historia intelectual para poner luz en el entretejido de intenciones estéticas ambiciones filosóficas y aspiraciones políticas que constituyó la propia matriz de este fascinante episodio de contactos culturales y viajes de ideas y personas a uno y otro lado de la cordillera.

Disponible
$14.550

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Autor: Alejandro Crispiani

Textos en castellano, fotografías e imágenes a color y b/n
Páginas: 432
Formato: 15,6 x 22,8 cm.
Peso: 0,6 kg. aprox.
ISBN: 978-987-558-213-2

Sumario
Introducción. Objetos para transformar el mundo
Parte primera. Intervenciones

Capítulo I. Las raíces latinoamericanas del invencionismo

Capítulo II. Una definición plástica del marxismo

Capitulo III. Bajo el dominio del arte

Parte segunda. Signos

Capítulo IV. Arte concreto en Valparíso. ¿Qué es una exposición?

Capítulo V. El acto poético

Capítulo VI. La obra y sus bordes

Parte tercera. Productos

Capítulo VII. El problema de la realidad

Capítulo VIII. Objetos revolucionarios bajo formas familiares

Epílogo. Dos proyectos








Se presentan 18 viviendas la mitad de ellas en Latinoamérica y la otra mitad en Chile. Entre las extranjeras seleccionamos tres en Brasil, tres en Argentina, una en Paraguay, una en Perú y una en Ecuador. Entre las chilenas hay cinco en Santiago, tres en la costa central y una en la periferia de la ciudad de Rancagua. Elegimos casas de superficies diversas; más de 500 m2, como la Estancia LA de Solano Benítez, hasta 36 m2 de la casa Boxe de Alan Chu y Cristiano Kato. Sus ubicaciones sugieren diversas tipologías que van desde la casa entre medianeras a la vivienda aislada o en condominio; además de diversas materialidades.

Para compararlas, el arquitecto colombiano Andrés Téllez las introduce y plantea algunos temas comunes. Se disponen además dos páginas con sus plantas a escala 1: 500, para visualizar cómo se distribuyen sus espacios interiores y para entender qué son 500 m2 o 36 m2.

En la sección Diálogos 0300TV el entrevistado es Josep Ramoneda, filósofo, periodista y director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona.

Disponible
$10.550

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Sumario
Portfolio ARQ / Sebastián Irarrázaval
Obras y proyectos

Casas publicadas / Andrés Téllez

Casa Box, Ilhabela, Brasil / Alan Chu, Cristiano Kato

Casa Sarmiento-Rivera, Quito, Ecuador / José María Sáez, David Barragán

Casa en Tunquén, Casablanca, Chile / José Ulloa, Delphine Ding

Casa Núñez, Buenos Aires, Argentina / Adamo Faiden

Casa Chilena 1, Rancagua, Chile / Smiljan Radic

Casa MCMC, Buenos Aires, Argentina / Mariano Clusellas, Cristián O’Connor

Casadetodos, El Arrayán, Chile / Verónica Arcos

Casa para dos golfistas, Marbella, Chile / Alejandro Beals, Loreto Lyon

Casa dos hermanos, La Reina, Chile / Diego Aguiló, Rodrigo Pedraza

Casa Diamante, Entreríos, Argentina / Marsino Arquitectos

Casa Los Juglares, Lo Barnechea, Chile / Carolina Katz, Paula Núñez

Casa White O, Marbella, Chile / Toyo Ito & Associates, Christian de Groote

Casa en Sierra Morena, Huarochirí, Perú / Juan Carlos Doblado

Casa en Valle Escondido, Lo Barnechea, Chile / José Cruz Ovalle, Juan Purcell

Casa en Santa Teresa, Río de Janeiro, Brasil / Ángelo Bucci

Casa Tamboré I, Sao Paulo, Brasil / Andrés Gálvez, Marina Kalache

Estancia LA, Santaní, Paraguay / Solano Benítez, Gabinete de Arquitectura

Diálogos 0300TV / Josep Ramoneda








En este número presenta una serie de obras y artículos relacionados al tema del ocio. Una muestra de proyectos que abarcan programas de pequeña escala como un mirador o el diseño de mobiliario para una serie de inauguraciones, pasando por obras de mayor formato como son un centro deportivo y un museo, y también el diseño urbano de espacios públicos de plazas y parques, ubican el tema del ocio en el panorama actual de la arquitectura contemporánea latinoamericana. Los artículos, recorren las visiones teóricas respecto al ocio en el siglo XX, su componente urbana y la relación con la intuición y el proceso arquitectónico.

En este número se introduce la sección: Diálogos 0300TV, presentando entrevistas a profesionales distinguidos realizadas los arquitectos Felipe de Ferrari y Diego Grass; el entrevistado de este número es Andreas Ruby, crítico y teórico de la arquitectura. Presentamos además nuestra sección Dossier Técnico ARQ, a cargo del arquitecto Hernán Kirsten, donde se exponen productos seleccionados, con datos técnicos y comerciales relevantes. Las portadas de este año fueron realizadas por la pintora y grabadora Roser Bru.

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$10.550

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Sumario
Portfolio ARQ / Mathias Klotz
Lecturas

Las virtudes del ocio / Carlos Cousiño

El ocio cotidiano / David Jolly

Los desplazamientos del ocio / Mauricio Baros

Ocio y arquitectura / Patricio Cáraves

Santiago 1910. Tramas del ocio / José Rosas, Wren Strabucchi, Germán Hidalgo, Ítalo Cordano

De caza con el rey / Romy Hecht

Obras y proyectos

Parador y mirador, Pinohuacho, Chile / Rodrigo Sheward

Plaza Sarmiento, San Fernando, Argentina / Ignacio Montaldo

Inauguraciones en el MNBA, Santiago, Chile / Ricardo Lang, Silvia Arriagada

Museo Farol de Santa Marta, Cascais, Portugal / Francisco Aires Mateus, Manuel Aires Mateus

Centro Chimkowe, Peñalolén, Chile / Pedro Gubbins, Víctor Gubbins

Parque Hipólito Yrigoyen, Rosario, Argentina / Pedro Aybar, Óscar Fuentes, Rafael Iglesia, Mariel Suárez

Parque Mujeres Argentinas, Buenos Aires, Argentina / Marcelo Vila, Adrián Sebastián, Javier Vila

Espacios públicos precordilleranos, camino a Farellones, Chile / Catalina Picon, Bernardita de Iruarrizaga

Diálogos 0300TV / Andreas Ruby








Buenos Aires y sus alrededores son el contexto de la obra construida del estudio de arquitectos argentinos Adamo Faiden. Aunque la realidad de este lugar pareciera ser la clave principal para entender su trabajo —gran densidad urbana, cielos amplios, enormes extensiones horizontales y un paisaje marcado por la presencia del agua— una mirada más detenida revela la persistencia de otras preocupaciones que, desde la propia disciplina, van orientando las exploraciones formales y constructivas de estos arquitectos.

El interés por establecer series de espacios indeterminados y relativamente equivalentes, en esquemas de relaciones abiertas, es una de las variables que organiza sus proyectos de vivienda colectiva. Al mismo tiempo, la recuperación de técnicas constructivas desprestigiadas o caídas en desuso —como estrategia material y de optimización de recursos— recorre el conjunto de proyectos que presenta este volumen.

Disponible
$11.550

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Autores: Montserrat Palmer (ed.), Patricio Mardones (ed.)

Textos en castellano e inglés, fotografías e imágenes a color, planimetría, detalles
Páginas: 78
Formato: 21,7 x 29 cm.
Peso: 0,6 kg. aprox.
ISBN: 978-956-14-1078-7

Sumario

Variaciones sobre el papel pautado | Ricardo Fernández

Líneas ideológicas | Patricio Mardones Hiche

Casas Lago | Floresta 2006

Edificio Arribeños | Núñez 2007

Edificio Conesa | Saavedra 2008

Casa Chalú | Villa Crespo 2007

Club house La Cándida | La Plata 2008

El constructor contemporáneo | Sebastián Adamo y Marcelo Faiden

Adamo Faiden | proyectos








Este volumen, con textos de Montserrat Palmer, Carme Pinós y Carlos Ferrater, recoge una selección del trabajo de Mathias Klotz producido entre 2003 y 2008. Se trata de cinco años en que se consolidan dos tendencias en la abundante producción del estudio: la ampliación, en cuanto a programas y escalas, de la variedad de encargos recibidos y la presencia cada vez más significativa de proyectos emplazados fuera de Chile.

Dos coordenadas —39º N y 111ºE— marcan las ubicaciones más distantes dentro de esta lista de proyectos ubicados en Chile, Argentina, Uruguay, España, México, El Líbano y China. En todos ellos aparece un intento por vincular el interior a una situación más amplia determinada por el paisaje: patios y techos terraza van definiendo el carácter de una obra contemporánea comprometida con la modernidad.

Agotado

Autor: Patricio Mardones (ed.)

Textos en castellano e inglés, fotografías e imágenes a color y b/n, planimetría, detalles
Páginas: 144
Formato: 21 x 22.5 cm.
ISBN: 978-956-14-1034-4

Sumario

Presentación / Montserrat Palmer Trias, Carme Pinós, Carlos Ferrater

Obras y proyectos 2003-2008

Casa Cipea

Casa La Roca

Casa Once mujeres

Casa Techos

Casa Faqra

Tienda María Cher

Casas Bitrán Massai

Escuela de vela Portals

Oficinas Turner

Casa Foa

Casa La Barra

Club de polo Santa María

Hunter Douglas

Viña Vik Millahue

Bodega Quintay

Edificio Panamericanos

Biografía








El porcentaje de la población mundial que vive en ciudades supera desde hace pocos meses al de la población rural. La crisis energética, las demandas de los desplazamientos al interior de la ciudad y los cambios en el equilibrio entre suelos urbanos y no urbanos vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de un desarrollo que permita balancear calidad de vida y costo económico, social y ambiental asociado a ella.

Este número revisa un conjunto de proyectos de vivienda colectiva, de diferentes formatos y presupuestos, que comparten la búsqueda por una habitación urbana, apostando por una vía distinta a la casa suburbana. En Chile se presentan proyectos de viviendas de 36 m2, una torre de alta densidad en un área de renovación urbana en Santiago; obras con unidades de 140 m2, o proyectos de mediano formato con lofts, así como torres con departamentos de gran superficie.

Dos ejemplos sudamericanos amplían la visión sobre la vivienda colectiva: un edificio en una zona de densidad media y fachada continua en Buenos Aires y otro en México, que se estructura a la manera de las vecindades tradicionales incorporando al conjunto una casa que es monumento patrimonial.

Las obras incluyen plantas en escala 1: 250 con indicaciones de áreas de servicio, terrazas y circulaciones, para facilitar la lectura y comparación entre proyectos.

Disponible en
oficinas ARQ

$8.550

Sumario
Lecturas

La casa alta. Tema y variaciones / Ruth Verde Zein

Paisajes de la transformación urbana / Tomás Errázuriz, Rodrigo Booth

Santiago 2010: Un campo de tensiones / José Rosas, Ricardo Abuauad

Obras y proyectos

Edificio Puertas del Golf, Las Condes / Borja Huidobro, Sebastián di Girolamo, Germán Zegers, Cristián Valdivieso

Conjunto Lo Espejo, Lo Espejo / Elemental. Alejandro Aravena, Gonzalo Arteaga, Fernando García Huidobro

Edificio El Ciruelillo, Vitacura / Cruz & Browne Arquitectos Asociados, Lipthay Morandé Browne Arquitectos Limitada

Edificio Quinta Jungue, Concepción / Mauricio Pezo, Sofía von Ellrichshausen

Edificio Arribeños, Buenos Aires / Sebastián Adamo, Marcelo Faiden

Edificio GEN, Santiago / Felipe Assadi, Francisca Pulido, Trinidad Schönthaler, David Zapata

Edificio Loft El Golf, Las Condes / Marianne Balze

Edificio Plaza Las Lilas, Providencia / Marcela Puga, Rodrigo Searle

Edificio Glamis, Las Condes / Gonzalo Mardones

Edificio Zacatecas, Ciudad de México / Bernardo Gómez Pimienta








Chile dentro y fuera intenta presentar simultáneamente dos reflejos, resultado del mismo proceso de intercambios. Primero, cómo ven la práctica de la arquitectura chilena los extranjeros que nos visitan, cada día más numerosos y frecuentes; en segundo lugar -y a la inversa- cuáles son los referentes y ambientes de la producción arquitectónica internacional que actualmente interesan a los profesionales y académicos chilenos.

Algunas afinidades y circunstancias en este plano ya son reconocidas, como la cercanía climática y tecnológica entre Chile y Portugal, los vínculos crecientes con el mundo académico norteamericano o la realización periódica de las Travesías de la Universidad Católica de Valparaíso.

Los artículos y obras presentados en ARQ 64 indican también otras orientaciones y sesgos que, a pesar de ser todavía incipientes, podrían consolidarse en el corto plazo como corrientes relevantes para el desarrollo de la arquitectura en Chile.

Desde esta perspectiva, el aporte de los que alguna vez fueron estudiantes extranjeros -Maestrello, Mondragón, Valdivia, Benítez o Gómez-, la aparición del Asia Pacífico como plataforma de proyectos y encargos -en el caso de Undurraga y Allard-, la frecuente práctica conjunta de cooperación entre estudios chilenos y argentinos -como el nuevo Centro de Justicia en Santiago o la casa-tienda en Buenos Aires- o un vínculo creciente con realidades montañosas como la austriaca abren otros horizontes para una disciplina que debe comprometerse con un mundo abierto, cambiante y en crecimiento.

Disponible en
oficinas ARQ

$8.550

Sumario
Lecturas

El Mercado Central de Santiago / Pedro Guedes

Chile en el debate sobre la forma de la Arquitectura Moderna / Hugo Mondragón

Estacionamientos en Santiago centro / Sara Maestrello

Huellas de Ciudad Abierta / Andreea Mihalache

La ciudad como escuela / Francisca Benítez

Chile: Truly, madly, deeply / Cristóbal Palma

El Parque de los Colores / Alfonso Gómez

Sobre principios de la representación arquitectónica / Lorena Valdivia

Obras y proyectos

Golden nugget, Graz / Innocad, 99 plus

Casa Farm, Silves / Mauricio Pezo, Sofia von Ellrichshausen

Urban Voids, Filadelfia / Jill Desimini, Danilo Martic

Ciudad Nueva, Rio Geum / Cristián Undurraga, Pablo Allard

Tienda María Cher, Buenos Aires / Mathias Klotz, Edgardo Minond

Centro de Justicia, Santiago / Cristián Boza, José Macchi, Marcelo Vila, Adrián Sebastián, Javier Vila

Umbral de las dos orillas, Hermenegildo / Sylvia Arriagada, Ricardo Lang

Casa Marbella, Puchuncaví / Rick Joy

Anexos








Esta publicación pretende ser un referente permanente para aquellos que innovan en el diseño de espacios contemporáneos y que necesitan soluciones a problemas constructivos concretos.

La evolución técnica del vidrio, cuyas características iniciales lo definían como un material frágil, falto de cualidades aislantes y utilizable en pequeñas superficies, ha sido imparable. Propuestas que combinan en un mismo paño varias propiedades pueden hacer del vidrio un instrumento eficaz en el control climático y de seguridad; además, nuevos procesos han permitido obtener módulos estructurales de alta resistencia al fuego, permitiendo una expresión abstracta y ligera antes inimaginable. A medida que el diseño de los edificios plantea nuevos desafíos, la investigación avanza abriendo posibilidades cada vez mayores.

El contenido del libro se ha dividido en tres capítulos. Un primer apartado histórico muestra la evolución industrial y comercial de la producción mundial, en paralelo al desarrollo del vidrio en nuestro país. El segundo capítulo entrega información técnica actualizada, relacionando propiedades físicas y posibilidades arquitectónicas del material para establecer criterios aplicables al diseño y la especificación del proyecto. Finalmente, una selección de obras de arquitectura –principalmente latinoamericanas– intenta ejemplificar usos imaginativos del vidrio de acuerdo a los últimos avances tecnológicos.

Disponible
$25.550

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Autor: Claudio Vásquez

Textos en castellano, fotografías e imágenes a color y b/n, esquemas, planimetría, detalles
Páginas: 224
Formato: 23 x 32,8 cm.
Peso: 1,4 kg. aprox.
ISBN: 956-14-0907-0

Sumario

Introducción

Cap. I Arquitectura y tecnología del vidrio. Entre la importación y la producción nacional

La época de la importación

La producción nacional

El regreso a la importación (1970-1990)

El vidrio globalizado (1990- )

Cap. II Manual técnico de ayuda al diseño en arquitectura

Características del vidrio usado en arquitectura

Propiedades del vidrio usado en arquitectura

Tecnología del vidrio usado en arquitectura

Principios constructivos para la utilización del vidrio en arquitectura

Cap. III Catálogo de obras

Oficinas comerciales VTR, Chile

Hotel Habita, México

Pabellón Escuela Técnica Reinbach, Alemania

Instituto Profesional DUOC, Chile

Casa Mariante, Brasil

Banco HNS, Chile

Pabellón de baños parque Independencia, Argentina

Universidad Diego Portales, Chile

Edificio Simonetti, Chile

Edificio Corporativo Concesionaria A.V.S., Chile

Edificio Centro de Justicia, Chile

Torres Siamesas, Chile

Anexos
Glosario de términos
Tabla Norma Chilena








La aceleración de nuestra cultura ha hecho que lo que separa pasado, presente y futuro sea de una consistencia cada vez más atenuada e ilegible. Los arquitectos, antes inequívocamente inclinados a la permanencia y a la durabilidad, hoy incorporan la palabra temporal (y antes, novedad, joven, reciente) como valor convencional.

¿Cómo situarse en una época en que la avidez por lo nuevo se transforma, en palabras de Javier Marías, en “el desdén por lo que existe y la fascinación por lo inexistente”? La arquitectura, entre demoliciones, remodelaciones y persistencias, se resiste a un destino estático: toda ella aparece como registro del pasado, pero sin dudas es reflejo de nuestro presente.

La memoria, el envejecimiento, la permanencia y la introducción del recorrido como clave de lectura son algunos de los ángulos elegidos en este número para revisar la relación entre tiempo y arquitectura: cómo se puede recorrer una capilla de Lewerentz, los cambios acumulados en las casas de PREVI Lima, o la deseada incorporación de los procesos de desaparición y reemplazo en la ciudad moderna. Las obras, en tanto, son presentadas desde un “antes y después” –Blanc–, como convivencia y vecindad con el pasado –Aravena – Pérez, Bernstein – Klotz– o desde su cualidad arcaica y ciertamente inmutable –Iglesia, Pezo – von Ellrichshausen–.

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oficinas ARQ

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Sumario
Lecturas

Tomás Browne / Tiempo: cuerpo y memoria, salones y recorridos

Juan Ignacio Baixas / Sobre el paso del tiempo en los edificios

Montserrat Palmer / El tiempo, hoy

Francisco Zegers / A la vera del camino

Christian Glavic / Caer en cuenta de la pérdida de tiempo

Obras y proyectos

Alejandro Aravena, Fernando Pérez Oyarzún / Escuela de Medicina, Santiago

Philippe Blanc / Departamento Cavieres, Santiago

Magdalena Bernstein, Mathias Klotz / Casa Corralones, Paine

Mauricio Pezo, Sofia von Ellrichshausen / 120 puertas, Concepción

Rafael Iglesia / Pabellones públicos, Rosario

Sergio Larraín / Casa SLGM / Texto: Cecilia Puga

Ensayos y documentos

Alberto Sato / Demolición y clausura

José Quintanilla / Duración de la experiencia estética

Wren Strabucchi, Sandra Iturriaga / Jardín a dos tiempos

Equipo Arquitectura / PREVI Lima: 35 años después

Anexos