Santo Domingo

Este libro busca dar a conocer la obra del arquitecto chileno Miguel Eyquem, con el fin de exponer su trabajo a arquitectos y estudiantes para que puedan reconocer y dimensionar su genuina contribución a la arquitectura, siempre con una mirada que recorre desde la observación hasta la construcción de la obra.

Su trabajo profesional se desarrolla en distintos ámbitos del quehacer arquitectónico nacional, tanto público como privado, destacándose por su permanente capacidad de proponer una mirada propia desde su condición de urbanista y arquitecto, como también desde la ingeniería y la construcción, lo que queda expuesto en cada una de sus obras. Presentar el trabajo de este arquitecto no es solamente exponer un listado de obras, sino que exige conocer y acercarse a su manera de ver y sentir el oficio en toda su dimensión. Desde su permanente disposición para hacer de cada obra un nuevo ejercicio de pensamiento arquitectónico –que no se separa en ningún momento del oficio constructivo– y para resolver y materializar una idea en forma concreta, Eyquem desarrolla su trabajo cerca del ámbito del detalle y también de la gran escala, de la ciudad y del territorio.

Toda esta experiencia profesional se ha visto acompañada por su labor académica como profesor en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica de Valparaíso, la que junto a Alberto Cruz, Godofredo Iommi y otros arquitectos y artistas, refunda el año 1952, en base al encuentro e interacción entre la poesía y la arquitectura. La Escuela de Valparaíso desarrolla un fructífero trabajo académico, planteando una nueva forma de enseñar y concebir la arquitectura desde una permanente investigación, exploración y una nueva mirada del mundo que nace de la observación del acto poético en el lugar que iniciaba la obra por intermedio de la palabra y el croquis, algo que más tarde encuentra en el concepto de Phalène la manera de hacer aparecer el regalo poético de la obra.

Extracto de la presentación por Germán Squella.

La realización de este libro ha sido posible gracias a la colaboración entre el Taller de Diseños de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Ediciones ARQ y Ediciones Universitarias de Valparaíso.

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Lanzamiento:
4 de Mayo 2016

Autor: Miguel Eyquem
Proyecto editorial: Germán Squella, Sylvia Arriagada

Textos en español, fotografías e imágenes duotono y blanco y negro, planos, dibujos y esquemas
Páginas: 180
Formato: 22 x 26 cm.
Peso: 0,8 kg. aprox.
ISBN: 978-956-9571-13-8

Índice
Presentaciones

Miguel Eyquem, arquitecto / Germán Squella

Introducción / Miguel Eyquem

La construcción de la arquitectura / Fernando Pérez

Lo leve y lo extenso en el acto arquitectónico. El aire, la materia, el espacio / Cristián Valdés

El domino del aire / Juan Baixas

El aire recortado de las envolventes / Tomás Browne

Miguel Eyquem. Reseña de una conversación sostenida en el tiempo / Alex Moreno

Obra comentada

Tienda Citröen CAAL, Miguel Eyquem. Santiago, 1978 / Cristián Valdés

Casa Peña, Miguel Eyquem. Colina, 1980 / José Cruz Ovalle

Del Proyecto a la Obra

Hotel Antumalal

Parroquia Santa Clara

Casa Gabor

Casa Ischia

Parroquia Santa Teresa

Casa en Machalí

Centro Alameda-Villavicencio

Casa Las Flores

Urbanización San Luis

Casa Olivetti

Casa en Santo Domingo

Tienda de electrónica Panasonic

Edificio tipo para Alameda

Tienda Citroën caal

Plaza Puente

Edificio Orán

Casa en Portezuelo de Colina

Casa Braidot

Casa en Capellán Abarzúa

Colegio Francisco de Asís

Galería La Puntilla

Torres de la Plaza del Agua

Casa en Santa Julia

Proposición de Edificio Económico

Casa en Los Perales

Otros estudios

Notas para una semblanza de Jean Prouvé

Travesías

Moldajes flexibles

Estudio de muebles

La aviación

Conclusión
Agradecimientos y Colofón

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Turismo y arquitectura moderna en Chile. Guías y revistas en la construcción de destinos turísticos (1933-1962), de Macarena Cortés, ofrece una particular mirada sobre el acerbo de modernos edificios que permitieron hacer de Chile un país turístico desde mediados de los años treinta. Esta mirada se basa en considerar cómo eran mostrados estos edificios en la publicidad que, desde la empresa Ferrocarriles del Estado de Chile, se llevó a cabo durante más de tres décadas para impulsar los viajes y el conocimiento tanto del territorio como de las ciudades chilenas.

Paisajes naturales, arquitecturas y ciudades son mostrados a la luz de una estética que aspiraba a un gran público y que quería hacer de ellos «destinos» deseables. Los artículos de Claudio Galeno, Hugo Weibel, Luciano Basauri y Dafne Berc, permiten ahondar esta perspectiva desde diversos puntos de vista, que van desde la historia urbana local a la consideración de casos internacionales.

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Disponible
$15.550

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Autores: Macarena Cortés, Luciano Basauri, Dafne Berc, Claudio Galeno Ibaceta, Hugo Weibel Fernández

Textos en castellano, fotografías e imágenes a color y b/n
Páginas: 215
Formato: 17,5 x 24 cm.
Peso: 0,6 kg. aprox.
ISBN: 978-956-9571-02-2

Índice
Presentaciones

Consejo Nacional de la Cultura y las Artes / Cristóbal Molina

Ediciones ARQ / Patricio Mardones – Alejandro Crispiani

Cenfoto, Universidad Diego Portales / Samuel Salgado

Introducción

La arquitectura moderna en la difusión de Chile como destino turístico / Macarena Cortés

Piezas de arquitectura para el ocio y el turismo

Arquitectura e infraestructura turística: el hotel Turismo Antofagasta / Claudio Galeno

Hotel Turismo Antofagasta / Macarena Cortés

Salón de té del Parque del Salitre

Restaurante Cap Ducal

Hotel Miramar

Piscina y Club Social Rocas de Santo Domingo

Hotel Portillo

Termas de Puyehue

Hotel Puerto Varas

Conjuntos urbanos como destino turístico

La Plaza de Armas de Osorno. Construcción local de arquitectura y paisajismo modernos / Hugo Weibel

El litoral de Viña del Mar / Macarena Cortés

La plaza Sotomayor de Valparaíso

El barrio cívico de Santiago

El barrio universitario de Concepción

La rivera de Valdivia

La Plaza de Armas de Osorno

Epílogo

Intervenciones costeras y turismo de masas: la lección europea / Luciano Basauri, Dafne Berc

Bibliografía
CV Autores

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En el Chile de las dos últimas décadas, la arquitectura del paisaje lentamente ha logrado una creciente visibilidad e identidad disciplinar, ya sea como profesión incipiente o como campo de estudio. Sin embargo, las visiones contemporáneas que consideran al paisaje como una forma de urbanismo –y que favorecen el desarrollo de la planificación desde el proyecto de paisaje– contrastan con el actual compromiso que hay en Chile con el manejo de los espacios abiertos y públicos.¹

Los tres proyectos seleccionados para esta discusión han desmantelado la noción de lo que se entiende en el país como buen diseño para los espacios públicos, al considerar al paisaje como una expresión de la cultura social, en lugar de una secuencia de obras que despojan de sentido a sus contextos hasta convertirse en postales de un lugar y de un momento específico. Los tres proyectos fueron concebidos considerando aspectos urbanos, sociales y de infraestructura del sitio en que se emplazan, pero difícilmente calzan con la nomenclatura tradicionalmente asociada al campo de la arquitectura del paisaje.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-02Fig. 1 Grande Place de Santiago de Chili. Grabado de Aubert, c. 1845. © Bibliothèque Nationale de France.

Las dos «plazas» en Santiago de la Fundación Mi Parque fueron determinadas por la adopción de una eficaz gestión de suelo y por el diseño de estrategias implementadas a través de una variedad de formas de gobernabilidad; la secuencia de «paseos» y «explanadas» de MOBIL Arquitectos en dos de los emblemáticos cerros de Valparaíso fue concebida como una respuesta progresiva a los desafíos sociales, culturales, medioambientales e infraestructurales de la urbanización contemporánea. El «parque» de Teodoro Fernández Arquitectos, por su parte, propone al paisaje como una forma de «urbanismo arquitectónico»: una noción recientemente discutida en algunos círculos académicos y que agrega otra capa a la identidad del campo disciplinar, a pesar de lo que ha sido considerado como su reciente renacimiento bajo la distintiva etiqueta de urbanismo del paisaje.

Plaza de la villa San Luis y plaza Sandro Escalona. Fundación Mi Parque. Santiago

Desafortunadamente, el abandono, la pobreza y la delincuencia son algunos de los conceptos más utilizados para describir la realidad de los espacios públicos en las áreas de menores ingresos en Chile. Para enfrentar esta situación, el principal objetivo de la Fundación Mi Parque es entregarles identidad urbana, no necesariamente a través de un diseño rupturista, sino a través de la redefinición del concepto de manejo privado de los espacios públicos en barrios sin los medios necesarios para mantenerlos.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-10Fig. 2 Vista de la plaza de la Villa San Luis tras la intervención. © Fundación Mi Parque, 2011.

Para lograrlo, la fundación ha construido una sinergia entre comunidades, empresas y municipalidades en los procesos de diseño, de construcción y de mantención. Esta colaboración, presentada aquí en dos de los 62 proyectos emplazados en 28 comunas de Santiago, incluye cuatro etapas: primero, la identificación de sitios urbanos problemáticos, susceptibles de ser intervenidos; segundo, el desarrollo de un modelo de participación ciudadana para los tres actores involucrados: los vecinos (quienes juegan un rol activo en cada etapa del proceso), las compañías patrocinadoras (a través de la participación de sus trabajadores como voluntarios en la construcción del proyecto) y las municipalidades, que se comprometen a mantener los proyectos en el futuro. La tercera etapa consiste en la recuperación de sitios eriazos a través del llamado «diseño apropiado», propuesto por la fundación, y que considera nivelación y reparación del suelo, la incorporación de material vegetal de acuerdo a las condiciones climáticas y la inclusión de mobiliario urbano, irrigación e iluminación, entre otros. Es importante destacar que el proceso termina con un día de construcción, que incluye tanto la preparación del terreno como la ejecución de la propia obra.

Las dos plazas aquí abordadas incorporan la noción de paisaje como un elemento urbano que opera en base a dos premisas sociales: primero, lograr la máxima experiencia urbana reduciendo los pasos y operaciones proyectuales a un mínimo; y segundo, transformar la noción de plaza desde una tipología formal a una narrativa, exponiendo los vínculos y contradicciones entre las distintas geometrías provenientes de la topografía, del trazado, de la sombra arrojada por los árboles plantados y de las formas que adquiere la infraestructura.

Junto con reconocer la relevancia de Fundación Mi Parque como un modelo para la gestión del espacio público que ha permitido recuperar su sentido como un lugar de encuentro al responder a las necesidades reales del barrio en que se emplaza, es inevitable no preguntarse cómo avanzar un paso más allá. En primer lugar, es necesario superar un kit de diseño determinado por una secuencia de manchas verdes, por el uso de neumáticos reciclados y por la instalación de islas de árboles que necesitarán varios años antes de dar buena sombra. Y segundo, es tiempo de elaborar un discurso de diseño capaz de determinar rigurosamente los aspectos formales de la estructura del paisaje propuesto y de reconfigurar espacios de relevancia urbana en lugares que no los tienen.

El siguiente proyecto, desarrollado en un terreno de similares condiciones sociales, si bien en una ciudad diferente, establece un camino para lograrlo.

Cerro Toro y cerro Santo Domingo. MOBIL Arquitectos. Valparaíso

Podemos referirnos a Valparaíso como una suerte de anfiteatro geográfico configurado por un terreno con pendiente natural, extensamente sobrepoblado, que rodea a la costa en torno a una bahía. El trabajo de MOBIL Arquitectos fue parte del plan maestro para el mejoramiento de los espacios públicos de Valparaíso, y consistió en la rehabilitación de dos de los cerros de la ciudad: el cerro Toro y el cerro Santo Domingo. Específicamente, el proyecto puede leerse como «una rehabilitación del tejido urbano», una reconfiguración de las áreas públicas icónicas de Valparaíso, construidas sobre lo que antes eran las quebradas naturales del terreno: calles, pasajes, senderos y miradores que definen también el sistema de conectividad entre los cerros y el plan de Valparaíso.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-03Fig. 3 Acuarela de Valparaíso. Anónima, s/f. © Museo Histórico Nacional de Chile.

La organización del sitio demuestra el espíritu del proyecto. Opuesto a la construcción tradicional de una plaza, este se instala sobre los senderos existentes que lentamente se han ido desvaneciendo por el uso cotidiano. La recuperación del terreno a través de la reinterpretación del paseo tradicional delineó una frontera entre la continuidad de la calidad peatonal tradicional y distintiva de Valparaíso, y la habitabilidad precaria y dispersa de las construcciones abandonadas y erosionadas de la ciudad contemporánea.

Históricamente, la particular disposición de los cerros ha permitido que las construcciones y espacios públicos en las áreas altas de Valparaíso puedan participar visualmente de la bahía, de los otros cerros y del resto de la ciudad a través de las depresiones y quebradas existentes, mismos fragmentos que se han convertido en sus puntos de acceso natural y, por ende, principal. El reconocimiento de esta condición por parte del proyecto es la clave para establecer el punto de vista de los autores, para quienes la arquitectura y la ciudad coexisten como un continuo que entiende y posiciona al espacio público como un edificio. El proyecto establece así una aproximación que elimina clichés arquitectónicos, transformando a la obra en una acción anónima y, al mismo tiempo, en una visiblemente urbana.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-05Fig. 4 Une quebrade a Valparaíso. Dibujo de Bartolomé Lauvergne, litografía de Joly y figuras de Adolphe Jean Baptiste Bayot, 1841. © Museo Histórico Nacional de Chile.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-04Fig. 5 Paseo Atkinson. Alfredo Helsby, 1896. © Museo Histórico Nacional de Chile.

De cierta forma, el proyecto reproduce la compleja realidad urbana y social de Valparaíso, emergiendo desde el especial contexto geográfico, cosiendo los cantos y bordes empinados entre las secciones bajas y altas de la ciudad. Las costuras operan y se manifiestan como formas de relieve y como inserciones circulatorias, a la vez que mantienen y se acoplan a los programas existentes. Mientras el tejido urbano se adapta a las pendientes con volúmenes que escalan, rotan, o cuelgan, el nuevo suelo se despliega en la forma de muros perimetrales o de veredas, fabricando los espacios públicos del cerro, con escaleras que emergen como pasajes, senderos, esquinas y recodos en cualquier ángulo y dimensión posible. El proyecto asume esta condición sabiendo que las plazas tradicionales necesitan ser reemplazadas aquí por miradores o calles ensanchadas con barandas que permitan habitar los acantilados, a la vez que mirar sobre la bahía mientras se pasea. Y, en un nivel más profundo, este es un proyecto que intenta también articular política y diseño, dos agentes claves en la creación de espacios públicos.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-12Fig. 6 Vista hacia la tercera plaza tras de la intervención. © Antonio Lipthay, 2013.

Si bien el equipo de diseño generó un suelo complejo e intrincado –que incluyó además el diseño hidráulico, eléctrico y el de los elementos de paisaje y prefabricados donde fuese posible– los arquitectos tuvieron que luchar contra un complejo sistema burocrático que iba desde la oficina regional de Monumentos, al Consejo Nacional de Monumentos, al Servicio Regional de Vivienda y Urbanismo, a la Dirección de Obras Municipales y similares, al Ministerio de Planificación y al Ministerio del Interior, entidad que finalmente firmó los permisos de construcción. Tras todo este proceso, la intervención es legible como una estrategia de conectividad que aprovecha la red peatonal en los cerros. Y pese a que no todos los elementos del proyecto original sobrevivieron, este fue capaz de ejercer un impacto mayor dentro de la ciudad, incorporando la noción de espacio público como un medio que define una plataforma de habitabilidad.

Como resultado, el proyecto adopta una articulación urbano-social del territorio, promoviendo la mejora en las condiciones de vida y, más importante aún, el rescate y desarrollo de una identidad urbana a través del diseño². De igual manera, el próximo proyecto se articula a partir de la construcción de un parque comprometido con su condición territorial.

El Estadio Nacional como un Parque de la Ciudadanía. Teodoro Fernández Arquitectos. Santiago

Durante 76 años el Estadio Nacional ha sido el espacio público que ha congregado la mayor cantidad de eventos cívicos, deportivos y culturales en Chile. Sin embargo, desde su inauguración en 1938 y a pesar de las reparaciones que se han hecho al coliseo principal, la totalidad del sitio nunca había sido abordada desde una perspectiva urbana. Así, la propuesta ganadora del concurso organizado por el Instituto Nacional del Deporte en 2011 se estructuró en torno a la concepción del diseño del paisaje como un medio para destacar la geografía, y como una oportunidad para reinterpretar la concepción tradicional de la plaza y de la calle, considerados como los principales espacios públicos de Santiago.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-06Fig. 7 Vista del valle del Aconcagua. Thomas Somerscales, s/f. © Thomas Somerscales, Pintura Chilena del siglo XIX. (Santiago: Origo, 2008), p. 18.

El proyecto de Teodoro Fernández Arquitectos es, antes que todo, un ejercicio topográfico. Introduce una nueva dimensión en el sitio conectando las vistas lejanas de la cordillera de los Andes con el paisaje circundante propuesto para el nuevo parque. Al interior del sitio, esta nueva topografía –denominada por los autores como «un balcón en el valle»– se centra en el coliseo y se define por una plataforma elevada hasta el segundo nivel de la estructura principal, que conecta el interior y el exterior del sitio por medio de un sistema de explanadas, bordes y rampas. El proyecto rompe también con la condición enclaustrada del sitio a través de una serie de accesos peatonales articulados que contribuyen a la organización de los espacios como espacios públicos. Como resultado, el proyecto enfatiza simultáneamente cinco aproximaciones para su entendimiento como «parque»:

Una-discusion-sobre-espacio-publico-07Fig. 8 Laguna del Parque Cousiño. Alberto Orrego Luco, 1887. © Colección Museo Nacional de Bellas Artes de Chile.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-14Fig. 9 Vista hacia la laguna de botes y de piscinas recreativas. © Teodoro Fernández Arquitectos. Equipo concurso, 2011.

En primer lugar es un parque urbano que crea un nuevo sistema, integrando al Estadio Nacional al contexto urbano e incorporando un diseño que responde a los distintos bordes del sitio, a través de la propuesta de ocho accesos peatonales que operan como espacios públicos a la vez que consolidan el rol del sitio como una pieza urbana. Es un parque topográfico que considera y realza el relieve preexistente dentro y fuera del sitio. Es un parque de la ciudadanía, para el público, promoviendo el uso recreacional no sólo a través de nuevos programas, infraestructura y eventos, sino también a través de la organización de los preexistentes. Es un parque atlético que preserva usos tradicionales, a través de una organización de capas y elementos que lo definen como un campo de deportes para atletas profesionales y amateurs, ciudadanos comunes y corrientes, familias y turistas. Finalmente, es un parque educacional que incorpora historia, memoria e identidad en la configuración espacial del Estadio Nacional.

A pesar de tratarse de un concurso internacional que tomó cinco meses y que fue organizado en tres etapas que incluyeron a 27 oficinas y a un jurado compuesto por representantes de gobierno, reconocidos arquitectos, arquitectos del paisaje y planificadores urbanos, nacionales e internacionales, la materialización efectiva del elemento principal del diseño ganador –el sistema articulado por la plataforma elevada y explanadas– aún está en riesgo. El Consejo de Monumentos Nacionales, el mismo que declaró al coliseo bajo esa categoría en 2003, dio luz verde a la demolición de su marquesina para ampliar el aforo del estadio, tras su reducción en diez mil asientos el año 2010. Esta operación implicaría la instalación de una estructura de pilares de concreto rodeando al coliseo y ocupando, en consecuencia, gran parte del área de la plataforma propuesta. Y pese a que el proyecto resultó ganador precisamente por el plan maestro para el sitio, que posiciona a la plataforma como el principal elemento de la composición, de acuerdo a una declaración entregada por un representante del consejo a un diario chileno había cierta preocupación por el riesgo latente en la cantidad de cruces diagonales propuestos al interior del sitio y, en particular; también por la plataforma elevada al segundo nivel del coliseo, la que no es un mero gesto compositivo sino un elemento que absorbe el 2 % de la pendiente del sitio, nivelando la parte alta del recinto con las vistas lejanas, reconociendo así la organización natural del terreno³. Consecuentemente, la materialización efectiva de este ejercicio topográfico, de este «balcón en el valle» que entregaría una fuerte identidad a las casi 65 hectáreas y a toda el área circundante, el mismo que absorbe la significación histórica y nacional del sitio, sigue sin haberse realizado.⁴

Es cierto que la intervención gubernamental luego de un concurso público no es nueva, pero si realmente creemos que el espacio público no es neutral, algo de hecho confirmado por las tres propuestas aquí presentadas, entonces es tiempo de recordar episodios como la condición urbana de Santiago durante la celebración del Centenario de Chile. En dicho momento, el paisaje público de Santiago era un producto complejo, determinado por la coexistencia de paisajes productivos (como la Quinta Normal de Agricultura), paisajes culturales (como el parque Cousiño) y paisajes construidos sobre elementos geográficos como el río Mapocho y el cerro San Cristóbal. Esas piezas urbanas fueron propuestas de diseño pensadas y construidas no sólo para incorporar áreas verdes, sino también para conectar la ciudad y su valle a través de espacios públicos que operaban como medios para reconocer la extensión geográfica del contexto circundante, una situación igualmente reconocible en el concurso del Estadio Nacional y en los cerros de Valparaíso, que entregan a sus habitantes un sentido de identidad urbana y territorial.

En un período en que grandes parques históricos han sido canibalizados hasta convertirse en los patios traseros de los barrios en que se emplazan, donde los proyectos de paisaje ganadores de concursos internacionales son transformados por las entidades que obtienen los contratos de construcción, y donde espacios públicos notables han sufrido progresivas, inadecuadas y descontroladas intervenciones a manos de las autoridades de turno, países como Chile –sin una gran tradición en diseño de paisajes– necesitan continuar con la instrumentalización táctica de intervenciones que han probado ser efectivas y desarrollar diseños estratégicos capaces de transformar los sitios, ampliando el alcance de las posibilidades futuras de sus formas y funciones urbanas de modo que puedan ser utilizados por quienes más los necesitan: los gobiernos locales y la ciudadanía.

Una-discusion-sobre-espacio-publico-08Fig. 10 «Urbanismo desde el paisaje: doce piezas urbanas en proceso, 1910 vs 2010», Fondecyt Nº11103332, investigación de Romy Hecht. © Dominique Bruneau, Romy Hecht, 2014.

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Publicado en

Who Cares for Chilean Cities?
Agosto 2014

Artículo realizado por

Romy Hetch. Arquitecta y Magíster en Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile y Doctora en Teoría e Historia de la Arquitectura de Princeton University. Sus investigaciones se desarrollan en el campo de la teoría, la historia y la crítica del paisaje del siglo XX como espacio público, en Estados Unidos, Europa y América latina, centrándose en la identificación, descripción e interpretación de las formas como vestigios del pasado. Ha presentado partes de su tesis de doctorado, The Attack on Greenery: Critical Perceptions of the American Man-Made Landscape, 1955-1969, en las universidades de Princeton, Harvard, Columbia y Rice. Sus
artículos se han publicado en diversos medios editoriales, tales como Harvard Design Magazine (USA), ARQ, CA, y Revista 180 (Chile), y New Architecture (China). Ha sido la traductora al español del libro de J.B. Jackson The Necessity for Ruins and Other Essays (La necesidad de ruinas y otros ensayos, 2012). Ha sido Profesora Visitante de la Graduate School of Design de Harvard University y es Profesora Asociada de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Notas

1 Este ensayo es un producto del proyecto Fondecyt de Inicio 11110332, «Urbanismo desde el paisaje:
lectura de doce piezas urbanas en proceso. Santiago 1910 vs. 2010», de Romy Hecht.

2 Durante el proceso de edición de este ensayo, Valparaíso sufrió lo que ha sido catalogado como el peor incendio urbano en la historia de Chile. Entre el 12 y el 16 de abril de 2014 se quemaron once de los 42 cerros de la ciudad, abarcando una superficie de 900 hectáreas y dejando como resultado quince muertos, quinientos heridos, doce mil quinientos damnificados y dos mil novecientas casas destruidas. La tragedia expuso las deterioradas condiciones urbanas de la ciudad y, en particular, de sus quebradas, las mismas recuperadas como espacios públicos por el proyecto de MOBIL que, afortunadamente, no fue afectado por el evento.

3 Ver Patricio Cofré, «Santiago: Evalúan demolición de marquesina para ampliar capacidad del
Estadio Nacional», La Tercera (31 Ago. 2012).

4 En marzo de 2014 fueron inauguradas 23 hectáreas de la propuesta original, justo antes del inicio de los Juegos Suramericanos, ODESUR 2014. La sección, correspondiente al paño oriente del terreno, entre el coliseo y la Avda. Pedro de Valdivia, incluye los espacios abiertos propuestos por Teodoro Fernández Arquitectos: nuevas áreas verdes, estacionamientos, senderos, paseos y ciclovías, y la renovación de los accesos al sector. Se instalaron además tres Memoriales a los Detenidos y Desaparecidos de la Dictadura Militar (1973-1989) y un Polideportivo y Centro Acuático, además de iniciarse las obras para la nueva estación de Metro por Avda. Grecia. Sin embargo, a la fecha, ninguna de las plataformas elevadas ha sido construida. Tampoco existe fecha de inicio para la segunda etapa, en la que el equipo ha propuesto una versión muy reducida del «balcón» original.

Lecturas recomendadas

Who Cares for Chilean Cities?
La necesidad de ruinas y otros ensayos
Teodoro Fernández | Arquitectura en el paisaje
ARQ 73 | Valparaíso
ARQ 83 | Edificios, paisajes, ciudades

La forma es una consecuencia y no una meta. Eso es lo que piensa Martín Hurtado cuando se enfrenta a una obra de arquitectura: que se debe buscar una estructura profunda, un orden interno a partir del cual el proyecto fluye hasta encontrar «qué» y «de qué» debe ser el edificio que se está haciendo. En escalas diversas, las cinco obras que comprenden esta publicación reflejan esa mirada.

También sintetizan sus otras preocupaciones: la relación entre una forma –que debe ser rotunda– y el paisaje que la rodea; la sensibilidad frente a los costos en la elección de los materiales; la reducción hasta lo esencial; el equilibrio entre la producción industrial y la artesanal. Como en los anteriores volúmenes de la Serie Obras de Ediciones ARQ, se muestra aquí en profundidad un conjunto acotado, pero particularmente relevante, de la producción reciente de un arquitecto destacado, prestando particular atención a los aspectos técnicos e intentando hacer explícita la cualidad constructiva y arquitectónica que la caracteriza.

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$15.000

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Autor: Alejandro Crispiani (ed.)

Textos en castellano e inglés, fotografías e imágenes a color y b/n, planimetría, esquemas, detalles
Páginas: 80
Formato: 21,7 x 29 cm.
Peso: 0,6 kg. aprox.
ISBN: 978-956-14-1316

Sumario

Más que una forma | Martín Hurtado

Fundo Izaro | Casablanca 2007

Casa 60 Amigos | Santo Domingo 2008

Haras Las Camelias | San Bernardo 2008

Estación Costera de Investigaciones Marinas | Las Cruces 2010

Colegio San Francisco Javier | Puerto Montt 2011

Listado de obras







Si hubiera que definir la arquitectura de José Cruz Ovalle, es probable que sea el pensamiento riguroso con el que enfrenta cada obra, el que da lugar a un discurso que aparece como fundamento explícito de ella; manuscritos y dibujos como puntos de partida recogen las observaciones del arquitecto. Más allá de ser un teórico, ejerce un dominio claro del oficio con una comprensión cabal de la estructura: esta maestría en la construcción otorga solidez a su obra.

Esta publicación presenta un completo panorama de la obra de Cruz entre 1990 y 2004, describiendo un recorrido complejo y variado que se inicia con el Pabellón de Chile en Sevilla y que tiene como uno de sus puntos culminantes el edificio para la Universidad Adolfo Ibáñez en Peñalolén, que recibió recientemente el primer premio en la Bienal de Arquitectura de Lima 2004.

José Cruz Ovalle (estudios de arquitectura en la Universidad Católica de Valparaíso, Chile y título de arquitecto de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, 1973) ha realizado entre 1992 y el año 2003 una variedad de obras en las que destaca el uso de la madera, material empleado no sólo como recubrimiento y estructura, sino también como recurso expresivo de por sí, extrayendo de él una amplia variedad de formas.

Agotado

Editores: Alejandro Crispiani, Elizabeth Bennett
Texto: castellano, inglés
Formato: 28 X 25 cm.
240 páginas, color y b/n
Encuadernación tapa dura
ISBN 956-14-0802-3

Sumario

Presentación / Fernando Pérez Oyarzun

Introducción / Alejandro Crispiani

Campo de trabajo / José Cruz

Obras

Pabellón de Chile en Exposición Universal de Sevilla

Casa Quinchamalí

Hotel Explora Parque Nacional Torres del Paine

Casa y estudio Espoz

Colegio Maitenes

Industria forestal Centromaderas

Ampliación oficinas forestal Centromaderas

Casa Santo Domingo

Comedor Facultad de Arquitectura, U. Católica de Chile

Industria forestal planta de paneles Arauco

Casa en Los Nogales de La Dehesa

Escuela Pública Villa El Palqui

Oficinas Córpora

Bodega Viña Pérez Cruz

Bodega Los Robles, Viñedos orgánicos Sta. Emiliana

Pabellón de aulas campus deportivo y educacional UAI

Industria de madera laminada Ingelam

Universidad Adolfo Ibáñez

Proyectos

Centro cívico Vitacura

Edificio para la Cancillería de la Embajada Alemana en Chile

Casa proyecto 8 al cubo

Ampliación Hotel Explora Patagonia

Casa en el Lago General Carrera

Anexos