Rosanna Forray

Boano 1

En Santiago hay pocas localizaciones tan significativas como la de las torres de Tajamar. La más cercana es la de la estación Mapocho. Esto no parece ser una coincidencia. Ambas comparten casi simétricamente una posición en la trama urbana que responde a los mismos hechos que a lo largo del tiempo fueron relacionando la ciudad con su entorno natural. La voluntad de controlar sus dinámicas y de integrarlo al proceso de gestación de la ciudad que salía del siglo xix y entraba en un nuevo ciclo de desarrollo hacen del paisaje una herramienta para el diseño de la ciudad.

Umbral 1↑Fig.1 Leandro Badazana.Plano que indica la dirección del Mapocho en Santiago de Chile 1783. Colección Biblioteca Nacional de Chile.

Entre estos hechos están las obras que buscaban encauzar las aguas del río Mapocho, la construcción de los tajamares y su canalización; la incorporación de nuevos suelos públicos en los terrenos ganados al cauce; y la construcción de sendos parques para dar un nuevo frente a la ciudad e integrar el paisaje del río, la montaña y el cerro San Cristóbal; parques que en ambos extremos rematan a su vez en edificios monumentales. Las torres de Tajamar, por su parte, tienen una condición adicional: su telón de fondo es la cordillera.

De hecho, la posición en la trama y el paisaje urbano es uno de los principales atributos de las torres, a tal punto que las ubica en la memoria de muchos santiaguinos. Entonces, parece interesante mirar su localización privilegiada y explorar su potencial, situándolas en el contexto del sistema mayor que constituyen el río, los parques Forestal y Balmaceda1, la plaza Italia y la estación Mapocho, sistema en el que también podría incluirse el parque Bustamante que, por esta vez, dejaremos fuera.

La vocación del nivel cero de las torres de Tajamar es un punto crítico de este sistema. Explorar las condiciones que dieron lugar a su configuración nos permitirá comprender su función dentro de un encadenamiento singular de espacios públicos en un área icónica del crecimiento de la ciudad desde las últimas décadas del siglo xix en adelante.

1770-1830: CONTROLAR LAS AGUAS DEL MAPOCHO Y CREAR ESPACIO PÚBLICO

Desde mediados del siglo xvii, controlar las aguas del Mapocho era la prioridad número uno de las obras públicas. De hecho, en 1678 concluían las obras que sustituirían los primeros tajamares de madera y piedra que databan de 1616. Con esta segunda versión perfeccionada de los tajamares se incorporaron nuevas tierras a la ciudad y en 1721 se creó un camino y una plaza en la manzana del actual Mercado Central para dar libre acceso hacia el puente a carretas y coches que se dirigían del centro a la Chimba2. Estos eran los primeros gestos de apertura de espacios públicos frente al río Mapocho. En efecto, en 1783, año de uno de los desbordes más grandes del río en este siglo, un plano del ingeniero Leandro Badazana estudia la construcción de nuevos tajamares y ya incluye un frente plantado de álamos en las cuatro manzanas que prolongan los tajamares desde el puente de Cal y Canto (1767 y 1779) hacia el poniente (fig. 1).

Hacia fines de siglo ya se levantaba en las orillas de los taja- mares, desde el puente de Cal y Canto hacia el oriente, una “doble serie de álamos de Italia” que dirigían la mirada hacia la montaña. Aunque colindaban con la espalda de la ciudad céntrica, prefiguraban hacia el oriente el nuevo frente de la ciudad y se erigían como el paseo más concurrido por calesas y jinetes de las familias elegantes. Este paseo, que se abría al paisaje natural y lo incorporaba al paisaje urbano, duraría hasta 1830, cuando las familias y los mercaderes se trasladaron hacia la Alameda de las Delicias3.

Umbral 2↑Fig.2 Eugene Maunoury. Vista general desde el cerro Santa Lucía, c. 1860 Colección Biblioteque nationale de France.

1850: LA CIUDAD MIRA HACIA EL ORIENTE

Fotografías, grabados y dibujos de la segunda mitad del siglo xix dan cuenta de que la ciudad dirigía su mirada hacia el oriente. Estas vistas contemplaban los pies de los cerros Santa Lucía y San Cristóbal, el río, sus tajamares, el camino que los bordeaba y la Alameda del Tajamar que llegaba a su fin a la altura del sitio donde hoy se erigen las torres y, al fondo, la cordillera (fig. 2).

El plano de Herbage de 1841 muestra que la tercera obra de los tajamares, dirigida por Joaquín Toesca y construida por Agustín Caballero entre 1792 y 1804, se extiende por 33 cuadras4 desde la calle Morandé al poniente hasta el último de los molinos al oriente. Ambos puntos coinciden con ambos extremos de la curva del cauce donde el río Mapocho tenía su mayor ensanche. También coinciden con los puntos donde hoy se localizan la estación Mapocho y las torres de Tajamar. Frente al río, un camino arbolado, la Alameda del Tajamar, bordeaba el tramo oriente de los tajamares y culminaba hacia el poniente en una fuente y una franja de terreno que acogía una cancha de gallos y baños públicos (fig. 3).

Umbral 3↑Fig.3 Juan Herbage. Plano de la ciudad de Santiago, 1841. Colección Biblioteca Nacional de Chile.

1870-1910: PRIMER TRAMO DEL CANAL DEL MAPOCHO; LA CIUDAD SE VUELCA HACIA EL RÍO

A partir de 1872, bajo la intendencia de Benjamín Vicuña Mackenna, se impulsa una serie de obras que irán modificando la relación de la ciudad con el río y conformando el paisaje ur- bano entre estos dos puntos significativos (fig. 4). Por una parte, entre 1872 y 1875 se crea la plaza La Serena en el punto de convergencia entre la Alameda de las Delicias y la Alameda del Tajamar, esta última renombrada como avenida Providencia.

Umbral 4↑Fig.4 Nicano Boloña. Plano de Santiago, 1895. Detalle. Álbum de planos de las principales ciudades y puertos de chile. Dirección General de Obras Públicas, Oficina de Geografía y Minas. Colección Biblioteca Nacional de Chile.

Por otra parte, en 1888 se construye el Ferrocarril de Circunvalación que prolonga la vía férrea desde la estación Central hasta la estación Mapocho, y en 1893 se construye la línea Llanos del Maipo, cuyo punto final es la estación Pirque, frente a la plaza La Serena. Ambas intervenciones abren el frente del río a los viajeros y a la experiencia urbana de los santiaguinos. Al mismo tiempo, facilitan el proceso de urbanización hacia el oriente, en un sector donde ya se trazan nuevas calles desde Providencia hacia el sur.

Paralelamente, entre 1888 y 1895 se demuelen los tajamares y se construye el primer tramo del canal del Mapocho, que se extiende desde la calle Manuel Rodríguez hasta la estación Pirque. Estas obras permiten crear 17 hectáreas de nuevo suelo urbanizable que, tras litigios y expropiaciones, se destina a espacio público y, en 1900, al proyecto del parque Forestal diseñado por Georges Dubois entre la plaza La Serena y la calle de Las Claras (hoy Mac Iver) (fig. 5). Este proyecto reconfigurará el paisaje urbano del sector e incentivará la transformación de los barrios vecinos al crear un nuevo frente de edificaciones para la alta burguesía.

Umbral 5↑Fig.5 S/D. Vista al parque Forestal, 1906. Colección Biblioteca Nacional de Chile.

1910-1930: SEGUNDO TRAMO DEL CANAL DEL MAPOCHO; LA CIUDAD SE EXTIENDE FRENTE AL RÍO

Hacia 1910 la evolución del transporte cobra importancia en una ciudad que se proyecta más allá de sus fronteras. El tranvía eléctrico ya llevaba una década dando accesibilidad hacia el oriente. En 1911 ya transitan por Providencia varios ramales de la línea Mapocho-Los Leones, lo que posibilitó parcelar las chacras ubicadas entre la vía férrea del ramal del Maipo y la avenida Los Leones y entre las avenidas Providencia e Irarrázaval, además de abrir calles e iniciar un proceso de urbanización en esta dirección (fig. 6). Así, la plaza Colón (antigua plaza La Serena) cobra forma y jerarquía para adecuarse a las necesidades de giro de los tranvías en este punto de convergencia de cuatro avenidas principales de la ciudad. En adelante se la nombrará plaza Italia.

Umbral 6↑Fig.6 Nicanor Boloña. Plano general de la ciudad de Santiago e Inmediaciones 1911. Detalle. Colección Bibliotheque nationale de France.

Por su parte, el ferrocarril se consolida como medio de transporte interurbano, cobra presencia en la ciudad con sus estaciones localizadas en puntos reconocibles y contribuye así, con edificios monumentales, a la consolidación del espacio público del centenario. Entre 1908 y 1911 se construyen las estaciones Mapocho, a la altura de la calle Bandera, y Pirque, frente a la plaza Italia. De este modo, la estación Mapocho, el parque Forestal con el Palacio de Bellas Artes, el nuevo frente edificado y la plaza Italia terminan de conformar, en el tramo poniente, un sistema con el cual se afirma la presencia de lo público en la ciudad y se le entrega un nuevo frente al río, con lo que se le incorpora al espacio y al paisaje urbano.

Con la estación Mapocho de fondo, el nuevo espacio público burgués del parque Forestal avecina de manera conflictiva el espacio público del bajo pueblo, que comercia en los mercados entre una y otra vera del río, ocupando la explanada libre entre el parque Forestal y la estación, por donde transitan varios tranvías hacia el centro, el norte, La Chimba y el oriente de la ciudad (fig. 7).

Umbral 7↑Fig.7 Estación Mapocho y terminal de tranvías de la Chilean electric Tramway & Light Co.,c. 1920 Archivo fotográfico Chilectra.

Poco a poco, entre 1921 y 1926, el frente urbano del río se prolonga y consolida con la construcción hacia el oriente del segundo tramo del canal del Mapocho entre la plaza Italia y la calle Román Díaz. Se crea así, igual que entre la plaza Italia y la estación Mapocho, nuevo suelo urbano que, tras litigios y expropiaciones, es declarado público. Se trata de una vasta superficie que abre la perspectiva hacia la cordillera y el cerro San Cristóbal, la que se destina a la creación de una nueva calle de borde de río, la avenida Andrés Bello, y un nuevo parque de la magnitud del parque Forestal, aunque con un ancho menor, el parque Japonés. Construido en 1929 e inaugurado en 1930, este parque rematará con un espejo de agua frente al sitio de las torres de Tajamar, punto en que la trama urbana se ensancha hacia el oriente entre el borde del río –la avenida Andrés Bello– y la avenida Providencia (fig. 8).

Umbral 8↑Fig.8 Inicio de la construcción del parque Japonés. Oscar Prager, 1929. Vista desde el sitio en que se construirán las torres de Tajamar; al fondo, el parque Forestal.(Fuente: santiagonostalgico.com) Colección Biblioteca Nacional de Chile.

1930-1960: EL PARQUE JAPONÉS COMPLETA EL FRENTE DEL RÍO Y EL ACCESO AL ORIENTE

El plano de 1933 muestra el sistema de espacios públicos que acompaña el tramo canalizado del río ya casi completo, desde la estación Mapocho hasta el límite oriente del parque Japonés (fig. 9). Entre la estación y el parque Forestal se ha proyectado una secuencia de cuatro plazas, tres de ellas plantadas y una dura entre las calles Estado y San Antonio.

El parque Japonés ya está en su esplendor. El sistema formado por el parque Forestal, la plaza Italia y este parque, que culmina en un espejo de agua al oriente, se ha transformado en el paseo público favorito de los santiaguinos.

Umbral 9↑Fig.9 Levantamiento aeroforgramétrico IGM, 1933. Fragmento hoja n° 14. Instituto Geográfico Militar.

En los años 30 la ciudad incorpora los vehículos motorizados. Hacia 1940, el automóvil ya se ha tomado la escena de la ciudad, aunque todavía convivirá por unos años con el tranvía. No pasa lo mismo con el tren; en 1943 deja de funcionar el ramal ferroviario del Maipo y se demuele la estación Pirque. La franja de terreno ocupada por la vía férrea quedará disponible para la construcción del parque Bustamante que, inaugurado en 1945, convergerá justamente en la plaza Italia. En estos años, el parque Japonés ha ido declinando, ha sido rebautizado como parque Gran Bretaña y posteriormente ha sido transformado y nombrado parque Balmaceda.

1964-1967: LAS TORRES DE TAJAMAR; LO PÚBLICO Y LA GEOGRAFÍA

En los años 60 hubo una explosión de edificación en altura en el país. En 1963 se inicia la construcción del conjunto habitacional de las torres de Tajamar en el predio que enfrenta el parque Balmaceda.

Este conjunto se localizaba en uno de los lugares más privilegiados de la ciudad. Situado al final de los parques Forestal y Balmaceda y en el acceso a las comunas del sector oriente, colinda con el río en el punto en que, hacia el oriente, se des- pliega en su cauce natural y, hacia el poniente, se encauza en una caja de piedra (fig. 10). En palabras de Fernando Castillo:[…] El Parque Forestal, que continuaba en el Parque Providencia, culmina en este lugar que era una gran fachada de ciento y tantos metros mirando el parque, o sea era un remate del parque. Nosotros nos planteamos que esos edificios debían ser esculturas dentro del parque y por tanto, tener transparencias hacia la cordillera y juegos de altura para que aparecieran como objetos escultóricos […].5

Umbral 10↑Fig.10 Vista aérea, 1964. Fotografía Higinio González. Colección Archivo Visual de Santiago, donación Juan Pablo Avendaño.

Eran tiempos en que la arquitectura y particularmente la arquitectura en altura era pensada como parte de un sistema mayor, incorporaba el espacio público y reconocía la geografía en la cual se inscribía, tiempos en que se hacía ciudad desde el paisaje (fig. 11). Aunque desde la perspectiva del caminante esto no siempre fuera evidente.

Umbral 11↑Fig.11 Vista aérea desde la plaza Italia hacia el oriente. Fotografía Jack Ceitelis, 1969. Archivo Cámara Chilena de la Construcción.

1980-2010: LA IMPRONTA DEL TRANSPORTE VEHICULAR

En los decenios siguientes, tres hechos afectaron este sistema de parques y edificios monumentales. El primero fue el cierre del ferrocarril a Valparaíso y la clausura de la estación Mapocho en 1987. Tras cuatro años de abandono, en 1991 la estación se rehabilita y transforma en equipamiento cultural. En 1994 se abre al público. Desde entonces, el Centro Cultural Mapocho se ha convertido en un espacio público en toda su magnitud.

El segundo hecho que afecta significativamente las plazas que prolongaban el parque Forestal hasta la estación Mapocho, y la continuidad vegetal que conformaba el borde norte de la plaza Italia entre los parques Balmaceda y Forestal, es el creciente espacio entregado al automóvil en la ciudad, que aumenta en 2005 con las rampas de acceso y salida de la Costanera Norte en ambos puntos.

Umbral 10↑Fig.12 Vista aérea, 1964. Fotografía Higinio González. Colección Archivo Visual de Santiago, donación Juan Pablo Avendaño.

El tercer hecho es la implementación del Transantiago en 2007, cuyos paraderos y zonas pagas ocupan una extensa explanada frente a la estación Mapocho, y cortan completamente lo que quedaba de espacio público con un cruce intensamente transitado entre uno y otro lado del río.

2015: LOS CONCURSOS Y LOS DESAFÍOS DEL ESPACIO PÚBLICO

Umbral 10↑Fig.13 Vista aérea, 1964. Fotografía Higinio González. Colección Archivo Visual de Santiago, donación Juan Pablo Avendaño.

Hoy no parece casual que la ciudad busque una nueva relación entre estos dos puntos significativos y el espacio público (figs. 12-13). Se acaban de realizar dos concursos públicos: Explanada de los Mercados y Anteproyecto plaza pública torres de Tajamar, Homenaje a Fernando Castillo Velasco. Con ellos se procura dar nueva forma y sentido a las relaciones entre los parques y los edificios de la estación Mapocho y de las torres de Tajamar.

En el marco de interpretación que ofrece el seguimiento del proceso de configuración de este sistema de espacios públicos, un punto clave es el tratamiento del nivel cero del conjunto de las torres de Tajamar. El concurso de la plaza pública aporta soluciones al recuperar un espacio público actualmente ocupado por estacionamientos en superficie. Sin embargo, la intervención no incorpora los espacios de uso público del conjunto.

Notas

1.En el texto de Hugo Mondragón y Manola Ogalde de este mismo libro, se enumeran los distintos nombres que ha tenido este parque a lo largo de la historia.
2.Armando de Ramón. Santiago de Chile 1541-1991. Historia de una sociedad urbana. Santiago de Chile: Editorial Sudamericana, 2000.
3.Ibíd., p. 101.
4.Gómez Alcorta, A.; Prado, C.; Ocaranza, F. “Registro Arqueoló- gico y Contextualización Histórica de los Tajamares del Río Mapocho, Chile”. Revista de Historia Regional y Local, 4 (8, 2010):275-315.
5.Fernando Castillo Velasco. “Fernando Castillo Velasco, arquitecto y dc histórico: ‘no sería arquitecto de Paz por ningún motivo’”. The Clinic, 31 de agosto de 2008.

Umbral Metro

Autores

Rosanna Forray. Arquitecto, Pontificia Universidad Católica de Chile, 1982; Máster en Urbanismo, 1991, y PhD en Sciences Appliqueés, Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, 1998. Su trabajo de investigación actual se relaciona con movilidad y espacio público en el marco del desarrollo urbano sustentable. Entre sus publicaciones destacan los libros Coproduire nos espaces publics y The Tribune Tree, European principles of Citizen Participation in Urban Regeneration Policies. Actualmente es profesora asociada de la Pontifica Universidad Católica de Chile y Profesora invitada en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.

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ARQ Yearbooks es una aplicación que recopila artículos publicados en inglés durante los últimos años en ARQ, revista de la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Desde su fundación en 1980, ARQ ha publicado sin interrupción, volviéndose una de las revistas de arquitectura más prestigiosas en América Latina.

En ARQ Yearbooks puedes encontrar artículos que tratan temas como representación, técnicas constructivas, historia urbana, procesos culturales, paisaje y más.

ARQ Yearbooks está disponible de manera gratuita en iTunes Store y Google Play hasta el 29 de febrero del 2016.

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ARQ Yearbooks is an app that collects the articles published in English over the past three years in ARQ Magazine, the journal of the Pontificia Universidad Católica de Chile School of Architecture. Since its foundation in 1980, ARQ has been published without interruption, becoming one of the most prestigious academic journals of architecture in Latin America.

In ARQ Yearbooks you can find papers that address issues such as representation, construction techniques, urban history, cultural processes, landscape and more.

ARQ Yearbooks is available for free on iTunes Store and Google Play until February 29, 2016.

Contents:

ARQ 2012 Yearbook

– Representations / Patricio Mardones Hiche
– The Multiplicity of Al Mansur’s Baghdad / Martino Tattara
– Architecture as Propaganda. A Look at the History of Spanish Architecture / Ana Portales, Maite Palomares
– Cartographic Representation as the Production of Knowledge. Theoretic Reflections regarding the creation of the map of Santiago in 1910 / Germán Hidalgo, José Rosas, Wren Strabucchi
– Spaces of Culture / Patricio Mardones Hiche
– Spaces of transformation. Art and Community / Pablo X. Almeida, Pablo Ayala, Karina Cortez, Martín Samuel Tituaña
– The common city in festival / Juan J. Tunset
– Animitas. An informal and democratic expression of the right ot the city / Lautaro Ojeda
– Manufacturing and Construction / Patricio Mardones Hiche

ARQ 2013 Yearbook

– Buildings, Landscape, Cities / Patricio Mardones Hiche
– Antarctica: Dead Reckoning / Pedro Alonso, Ignacio García Partarrieu, Arturo Scheidegger
– Wood Structures / Patricio Mardones Hiche
– Domo House in Carbondale, Illinois. R. B. Fuller, 1960 / Miguel de Lózar de la Viña
– Emergency and Continuity. A Case of Applied Investigation and Prototyping / John Saffery Gubbins, Juan Ignacio Baixas Figueras
– Wood’s Potencial as a Structural Element / Enzo Valladares Pagliotti
– Wood’s Composite Constructions for Free-standing Enclosures / Khaled Saleh Pascha
– The Legal Figure: “Street” / Elke Schlack
– Mobility, Public Space and Architecture / Pablo Martí, Sergio García, Almudena Nolasco
– From the Inca Trail to Gran Avenida / Rosanna Forray, Cristhian Figueroa, Rocío Hidalgo
– The Plano Detallado de Santiago by Alejandro Bertrand (1889-1890) / Wren Strabucchi, Magdalena Vicuña, Germán Hidalgo, José Rosas

ARQ 2014 Yearbook (February update)

– Social Project / Patricio Mardones Hiche
– Bobi and the Greenbelt Utopia / Gloria Favi
– Chalk Urbanism / Francisco Quintana
– Housing, A Problem of Access to Land / María José Castillo, Rossana Forray
– Intergenerational Architecture and Public Space / Sergio García, Pablo Martí
– From the Home to the Neighborhood / Margarita Greene, Felipe Link, Rodrigo Mora, Cristhian Figueroa
– Tensile Structures / Patricio Mardones Hiche
– Tensegrity as critical to the abuse of stable forms / Rafael Beneytez, Víctor Manuel Cano
– A Suspended Stair / Albert Samper, Blas Herrera
РThree Architectures of Rigid Hollow Rope / Javier P̩rez-Herreras
– Heritages / Patricio Mardones Hiche
– Park Avenue Armory by Herzog & de Meuron / Olimpia Lira
– From the passage to the people’s galleries / Wiley Ludeña, Diana Torres
– Architecture of ranchers in San Pedro de Atacama / Flora Vilches, Lorena Sanhueza, Cristina Garrido

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proyecto social
Nuevamente, las catástrofes que de cuando en cuando toman por sorpresa a las ciudades chilenas dejan al descubierto su última capa: el frágil sustrato sobre el cual literalmente hemos construido nuestra realidad urbana. Durante abril terremotos e incendios sacudieron distintas regiones del país y removieron –crudamente– lo accesorio y perecible, quizá recordándonos el porqué del afecto por las estructuras pesadas y la mala fama que lo liviano tiene en nuestra cultura. ¿Y qué es lo que queda tras los incendios en ocho cerros de Valparaíso o luego de sucesivos terremotos en el norte de Chile? ¿dónde es viable reconstruir, dónde es apropiado refundar, dónde es necesario replantear?

Desde esa perspectiva, la revisión de las imágenes de barrios completos destruidos por el fuego en Valparaíso es dura y elocuente, y levanta varias preguntas respecto al rol social de los arquitectos y a su capacidad actual de moldear el mundo construido. Y una de esas preguntas, una que parece tan pertinente como trágica, se refiere a la urgente y deseable calidad de nuestras ruinas. Y probablemente –siguiendo el argumento de Brinckerhoff Jackson– ella apela también a la comprensión de la propia historia, marcada por ciclos y desapariciones.

proyecto social
En esa encrucijada es donde los arquitectos tendríamos un primer campo que cautelar, una urgencia inicial que se desplegaría en cada proyecto y que intentaría atender a la responsabilidad social inherente a la práctica arquitectónica: proveer la mejor ruina posible, en cuanto estructura capaz de constituirse en patrimonio (en el sentido más prosaico de la palabra) y por tanto ser capaz de persistir, al tiempo que posibilitar el cambio a lo largo de esa vida prolongada.

Tanto las ruinas en los cerros incendiados de Valparaíso como los barrios arruinados de Alto Hospicio en Iquique dan cuenta del rol clave que tiene el trazado urbano en la construcción de una buena ruina: desde la forma y tamaño de los sitios hasta la relación entre las redes viales y de infraestructura con la topografía. Más indeleble que muchos edificios, tras una catástrofe ese trazado podría ser el principal sobreviviente. La precisión de un trazo, incluso si sólo es una marca de tiza en el suelo, puede hacer la diferencia entre una ciudad capaz de capitalizar la más modesta de las inversiones y otra que no logra levantarse a pesar del mejor programa asistencialista posible de implementar.

Este número de ARQ intenta concentrar la mirada en esas decisiones, las más primarias de la forma arquitectónica, siguiendo el notable ejemplo de Fernando Castillo Velasco en Villa La Reina y haciendo eco de la importancia de esos elementos fundantes para la consolidación de ciudades (y sociedades) más justas, inclusivas y equitativas. Si hay una buena ruina, no todo está perdido, aunque esa ruina sea quizá solo una distancia o una dirección, marcada con cuidado en el suelo.

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Sumario
Dossier técnico ARQ
Editorial

Proyecto social / Patricio Mardones

Portafolio Galería AFA

Sobre estrellas y raíces / Rodrigo Arteaga

Lecturas, obras y proyectos

Bobi y la utopia del cinturón verde / Gloria Favi

Capillas para el Arzobispado de Santiago, Santiago, Chile / Baixas y Del Río Arquitectos

Urbanizando con tiza / Francisco Quintana

Casa MuReRe, Buenos Aires, Argentina / Adamo-Faiden Arquitectos

La vivienda, un problema de acceso al suelo / Rosanna Forray, María José Castillo

Conjunto Nueva Paniahue, Santa Cruz, Chile / Pablo De La Llera, Isabel Pedrals, Pablo Lobos

Arquitectura intergeneracional y espacio público / Sergio García, Pablo Martí

Centro de ocio, Guadalajara, España / Ábalos + Sentkiewicz Arquitectos

Capilla San Manuel de la Estrella, Pudahuel, Chile / Tomás Browne, Alberto Browne

De la casa al barrio / Margarita Greene, Felipe Link, Rodrigo Mora, Cristhian Figueroa

Residencial Parque Novo Santo Amaro V, São Paulo, Brasil / Vigliecca & Asociados

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espacios del transito
El proyecto de los pabellones de baños del Centro Comunitario Judío de Trenton en Nueva Jersey, realizado por Louis Kahn en 1954 e inaugurado un año después, tendría una importancia casi desproporcionada para la carrera que el arquitecto desarrollaría en las siguientes dos décadas y también para la cultura arquitectónica de la segunda mitad del siglo XX. A pesar de un tamaño más bien reducido y su evidente modestia material, el proyecto de Trenton sirvió a Kahn para poner en juego, con claridad inaugural, las categorías de espacios «servidos» y «servidores», que luego aparecerían nítidas como hilo argumental de proyectos como los laboratorios del Instituto Salk o la biblioteca de Philip Exeter Academy: el proyecto podía entenderse como la articulación de dos categorías, donde una de ellas daba sentido a la otra y de alguna forma, la subordinaba.

Los modos en que esta noción jerárquica y disociadora ha permeado otras áreas del proyecto son tan variados como los resultados de esta aceptación. Quizá esta distinción entre un ente servidor –básicamente utilitario y de alguna forma auxiliar– y otro servido, de naturaleza noble y con un destino central, pueda explicar el relativo abandono que los arquitectos hemos hecho de la calle «servidora», para concentrar nuestras miradas y esfuerzos en los edificios «servidos».

espacios del transito
El título de la última edición de 2013, «Espacios para el tránsito» trata de instalar a los caminos, avenidas y paseos en una posición menos periférica y que merecería mayor atención; más que una vía conectora entre dos puntos, o un corredor para el transporte de personas y bienes, el espacio del tránsito ofrece un enorme potencial en cuanto a las experiencias a las que puede dar lugar y las cualidades espaciales que en él se pueden desplegar.

Lejos del ámbito de las meras infraestructuras –y más cerca del proyecto cualificador– este número hace eco de la afirmación de Elke Schlack, quien en el inicio de su artículo «Una figura legal: calle» recuerda que la calle es, justamente, el dispositivo espacial más cercano a la vida pública y un claro ejemplo de cómo el espacio puede asumir una función social. Más que un mero conector o lugar de circulación –evidentemente lo es– las obras, proyectos y lecturas de ARQ 85 recuerdan las múltiples situaciones que los tránsitos pueden gatillar a su alrededor para generar intercambio y accesibilidad en muchos niveles. Esta edición propone una mirada sobre los espacios del tránsito (parques, calles, el lecho o el borde de un río) como lugares para la comunicación y la negociación; y también propone atenuar la oposición que –quizás inconscientemente y a propósito de jerarquías y convenciones– hacemos entre la ruta y el destino.

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Sumario

Editorial. Espacios del tránsito / Patricio Mardones

Portafolio Galería AFA

Diamantes, manones y canarios. Paisajes torpes, pero sonoros / Cristián Salineros

Lecturas, obras y proyectos

Una figura legal: «calle» / Elke Schlack

Prolongación de la Castellana / José María Ezquiaga

Movilidad, espacio público y arquitectura / Pablo Martí, Sergio García, Almudena Nolasco

Concesionaria de bicicletas / Gerardo Caballero, Maite Fernández

De Camino del Inca a Gran Avenida / Rosanna Forray, Cristhian Figueroa, Rocío Hidalgo

Mapocho pedaleable / Tomás Echiburú, Osvaldo Larrain

Higiene pública y movilidad urbana en el Santiago de 1900 / Rodrigo Booth

Remodelación del espacio público / Ignacio Montaldo, Silvia Colombo

El Plano detallado de Santiago de Alejandro Bertrand (1889-1890) / Wren Strabucchi, Magdalena Vicuña, Germán Hidalgo, José Rosas

Mapocho 42K / Equipo Mapocho 42k

Libros y revistas recibidos
Dossier técnico ARQ

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