Fotografía

Paisajes, arquitecturas y otros tipos de basura.

Polución no es otra cosa que los recursos que no estamos aprovechando.
Los descartamos porque todavía ignoramos su utilidad.

Buckminster Fuller¹

Como bien señalaba Fuller, lo que separa a la polución del recurso es la falta de información. Cuando empezamos a documentar y cartografiar los paisajes del consumo nos faltaban toneladas de información. Desde 2001 habíamos trabajado con diferentes tipos de residuos, pero no éramos plenamente conscientes de su presencia en nuestras vidas. En un contexto de fuerte crecimiento económico basado en el boyante negocio inmobiliario español –y todavía como estudiantes de arquitectura– comenzamos a fotografiar esos lugares que conocíamos gracias a nuestra estrecha relación con la basura: vertederos sanitarios, chatarrerías, cementerios de neumáticos, edificios abandonados y urbanizaciones a medio construir, entre otros. Basura y más basura de variadas formas y colores. Los residuos son inseparables de la sociedad industrializada, subproductos inevitables de los procesos de intercambio de energía y materias primas que tienen lugar en las ciudades. Efectos de nuestra actividad de extracción, de urbanización, de consumo y de secreción diarias diseminados por todo el globo. Las fotos panorámicas, acompañadas de textos descriptivos y literarios sobre ellas, componen el proyecto 6000 km, que hoy crece con una base de datos colaborativa.²

6000-km-Pan-Am-01Fig. 1 ¿Souvenir de la era atómica o vertedero de escombros? Central nuclear abandonada en Cienfuegos, Cuba. © Basurama.

6000-km-Pan-Am-02Fig. 2 Montañas de madera descartada frente a Montañas Rocosas. Exshaw, Alberta, Canadá. © Basurama.

6000-km-Pan-Am-03Fig. 3 Obsoletización forzosa del transporte ferroviario en América latina. Estación central de tren de Montevideo, Uruguay. © Basurama.

La crisis del 2008 nos coloca frente a una situación nueva y fascinante. Por todo el territorio comienzan a proliferar elefantes blancos planeados en los años de bonanza: aeropuertos sin aviones, estaciones de tren sin pasajeros, carreteras a ningún sitio y barrios periféricos vacíos en más o menos todas las ciudades del país. Todo ese patrimonio de edificios y carreteras abandonados es un prodigio de ineficiencia y desperdicio. Si la sociedad de consumo es ineficiente per se en el uso de los recursos y la energía –admitiendo que los residuos son colaterales– lo que la crisis nos presenta es basura abundante, 100% nueva, lista para estrenar.

Con Pan Am ampliamos el zoom y trajimos el proyecto a América. Aprovechando nuestro paso por varios países, pudimos conocer y documentar nuevos paisajes del consumo que globalizan aún más la perspectiva. Los vertederos de acá y de allá son pura obsolescencia, pero fenómenos como el abandono y chatarreo generalizado de las infraestructuras ferroviarias nos presentan en carne viva la obsolescencia programada mucho antes de que se inventase el iPhone.

Los paisajes del consumo contemporáneo son globales, la inversión inmobiliaria se ha convertido en un refugio seguro del capital financiero y donde éste llega hay edificios fantasma, ciudades fantasma, centros comerciales, hoteles, y casinos fantasma. Como apunta el geógrafo David Harvey, la arquitectura pierde cada vez más su valor de uso, porque lo que interesa es su valor como objeto de inversión y de cambio en estos tiempos de volatilidad financiera.

En este contexto de acumulación de capitales y arquitecturas improductivas en plena era de emergencia ambiental, debemos reflexionar sobre la eficiencia de nuestras ciudades y de nuestras vidas. Si pensamos que esta abundancia de residuos es abundancia de recursos, resulta que en la historia de la humanidad nunca antes tuvimos disponible la abundancia de recursos que tenemos hoy día. Sólo es cuestión de cambiar el punto de vista.

6000-km-Pan-Am-04Fig. 4 Vertedero de neumáticos al frente, con vertedero de viviendas vacías al fondo. Seseña, Toledo, España. © Basurama.

6000-km-Pan-Am-05Fig. 5 Cráter para enterrar residuos de 10 millones de personas. Vertedero de Caieiras, San Pablo. Brasil. © Basurama.

6000-km-Pan-Am-06Fig. 6 Montañas de madera descartada frente a Montañas Rocosas. Exshaw, Alberta, Canadá. © Basurama.

6000-km-Pan-Am-07Fig. 7 Arsenal obsoleto de destrucción masiva. AMARC, Aerospace Maintenance and Regeneration Center. Tucson, Arizona, EE.UU. © Basurama.

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Publicado en

ARQ 89 | Energía y recursos
Abril 2015

Artículo realizado por

Basurama. Colectivo dedicado a la investigación, producción y gestión cultural. Desde su fundación en 2001, Basurama se ha centrado en los procesos productivos, los residuos que generan, y sus posibilidades creativas. Nacido en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, España, los miembros de Basurama han realizado proyectos en Bruselas, San Sebastián, San Pablo, Linz, Caracas, Palma de Mallorca, Corea, México, Santo Domingo, Buenos Aires o Lima.

Equipo compuesto por: Yago Bouzada Biurrun, Benjamín Castro Terán, Alberto Nanclares da Veiga, Juan López-Aranguren Blázquez, Rubén Lorenzo, Montero, Manuel Polanco Pérez-Llantada, Pablo Rey Mazón y Miguel Rodríguez Cruz.

Notas

1 Citado en: FARRELL, Barry. «The View from the Year 2000», LIFE (26 de febrero de 1971).

2 En este momento, 6.000 km se amplía con el proyecto «Cadáveres inmobiliarios: base de datos de la post-burbuja», un directorio abierto de los edificios e infraestructuras abandonados por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en España.

Lecturas recomendadas

ARQ 89 | Energía y recursos
ARQ 62 | Consumos
ARQ 40 | Grandes urbanizaciones

¿Guy, cómo se inicia tu vinculación con la arquitectura?

Mis padres, Patricio Wenborne y Elizabeth Hughes, son ambos arquitectos de la Universidad Católica, cada uno con su propia carrera. Yo tenía muy claro que no quería ser arquitecto pero aun así la sangre y el arte tiraban en la familia; finalmente llegué a la arquitectura, pero por otro lado. Siempre tuve claro que las grandes carreras con largos años de estudio no eran para mí. Me veía transitando por otros caminos distintos a los que tomaron mis padres, algo que igual me costó mucho llevarlo a la realidad. Estudié otras cosas, por ejemplo administración agroindustrial durante dos años, en una época muy difícil –eran los años ochenta, había muchas protestas y paros, apenas avanzábamos en las clases– y la fotografía era mi hobby. De repente me di cuenta que estaba perdiendo el tiempo estudiando eso y decidí, por mientras, hacer de mi hobby mi trabajo, y todavía estoy en eso hasta el día de hoy.

Nunca estudiaste fotografía, entonces.

No, soy absolutamente autodidacta. Hice los cursos de extensión con Patricia Novoa en la Universidad Católica, Fotografía I y Fotografía II, y los cursos de color con Eduardo Vilches. Pero nada más. Además en esa época yo tenía 21 ó 22 años y la verdad es que quería trabajar y valérmela solo. Como no tenía ni tiempo ni dinero para estudiar me tiré a los leones, como se dice, con lo poco que sabía y a fuerza de intuición.

¿En qué año fue esto?

Esta decisión de hacerme fotógrafo fue en 1989. Yo ya sabía algo de arquitectura, y podría decirte que trabajar para arquitectos fue vital en mi desarrollo como fotógrafo. Además, comencé a fotografiar arquitectura en una época en la que en Chile no se le daba mucha importancia a un buen registro fotográfico de las obras. Era algo como bastante casual, las fotos las tomaban los mismos arquitectos. De a poco me fui metiendo en ese mundo profesional a través de los contactos de mis padres y demostrándole a los arquitectos que contratar a un fotógrafo valía la pena, que los hacía lucir sus obras y a veces revelaba aspectos que ni ellos habían visto de su propio proyecto. Desde ese momento, me ha encantado fotografiar arquitectura porque es un proceso en el que el ego del fotógrafo se guarda y tú pasas a ser un servicio de arquitectura. Eso me entusiasmaba mucho como forma de aprendizaje.

¿Empezaste fotografiando la obra de tus padres?

Claro, para la oficina que tenía mi padre, San Martín, Wenborne y Browne. Después trabajé con Pedro Pascal y luego con Enrique Browne, Cristián Boza, Cristián Undurraga… Conozco a casi todos los arquitectos importantes. Pero definitivamente la pasada por Germán me marcó. Me marcó su forma de mirar, de enfrentarse a las cosas y sobre todo el grado de conocimiento que tenía Germán de Chile, del territorio chileno y lo mucho que lo apreciaba. Yo sentía, frente a muchas de las otras obras que me tocaba fotografiar, que era una arquitectura que tenía los ojos puestos en lo que se hacía fuera del país. O algo así. Pero con Germán vi una arquitectura cuyos fundamentos estaban en lo sencillo, espontáneo y precario de Chile. Eso me gustó mucho: el aprecio por lo local para hacer una muy buena arquitectura. Y lo encontraba muy entretenido.

¿Cómo se produjo el vínculo con él, exactamente?

Nos encontramos en el Hotel explora de Torres del Paine. Había sido invitado a través de una agencia para hacer fotos del hotel y de los servicios que prestaba. Estaba recién inaugurado, y coincidimos en esa semana también con José Cruz. «Ah», me dijo Germán, «tú eres el hijo de Patrick y la Eli», todos me tenían completamente identificado. Le mostré las fotos y quedó maravillado con el poco tiempo que había estado y lo muy productiva que había sido mi visión. Desde ese momento hemos forjado una relación muy amistosa con Germán. Entonces, me encantaba ir a las reuniones que teníamos en su oficina a presentarle el material. Yo sentía que era como ir a clases. Todo lo que me hablaba, cómo me explicaba las cosas, lo encontraba muy enriquecedor.

¿Esta experiencia de fotografiar una obra como el Hotel explora, muy vinculada al paisaje, tuvo que ver también con tu inclinación por la fotografía de la naturaleza?

En general, he considerado el trabajo de fotografía de arquitectura como un servicio para sustentarme. Aunque sabía mucho de arquitectura a través de la familia, yo lo veía como una forma de ganarme el pan. Pero desde el principio, y antes de hacerme fotógrafo, la fotografía de naturaleza, a lo National Geographic, era mi sueño y de hecho ahora estoy dedicado a eso casi en un 100% y muy poco a la arquitectura. Me da un poco de lástima dejar la arquitectura, pero la verdad es que mi norte fue siempre la fotografía de la naturaleza. Ahora, el proceso de fotografiar arquitectura fue muy enriquecedor para mí como fotógrafo de la naturaleza: fotografiar una obra de arquitectura o un lugar de la naturaleza es para mí bastante similar, porque en definitiva tanto la obra como el paisaje están afectados por el clima y la luz, sobre los que no tengo control. Entonces el entrenamiento de la fotografía de arquitectura me ha servido mucho para esta otra etapa en la que lo que he intentado hacer es, podríamos decir, el retrato de la naturaleza de Chile.

¿Tu fotografía cambia según el arquitecto para el que trabajas? ¿Hay un diálogo, formal o informal, con el arquitecto sobre cómo quiere él que su edificio se vea o cómo quieres presentarlo tú?

Los arquitectos son tremendamente especiales, cada uno tiene sus particularidades y sus formas de trabajar. No es necesario dar nombres: hay algunos que cuando fotografío están al lado, discutiendo y analizando cada ángulo, cada luz y a mí me encanta esa participación. Y también hay otros que me dejan absolutamente solo frente a la obra y me dicen: “ve tú”. Ese es el estilo de Germán. Cuando uno tiene al arquitecto al lado y puede discutir cada toma, es bastante fácil porque en el fondo lo que haces es editar en el momento. Pero Germán tenía esa otra aproximación de dejarme absolutamente libre. Cada uno tiene su forma de relacionarse con el fotógrafo y ninguno es igual.

¿Hay algún tipo de arquitectura que te guste en particular fotografiar o que encuentres más fotogénica?

Creo que esa arquitectura tan perfecta, pulcra, impecable y pensada hasta en el menor detalle por el arquitecto, está un poco lejos de lo chileno. Los chilenos somos un poco imperfectos, las cosas no siempre están bien terminadas y eso, que a veces se mira como un aspecto negativo de la ejecución de la obra, lo puedes ver de otra manera y quizás pase a ser un valor. Trabajar con Germán me ayudó a apreciar eso, la belleza de las cosas rudas o sin pulir. En eso me interesa mucho lo que hacen Germán, Sebastián Irarrázaval y Cazú Zegers, son arquitecturas que me gusta fotografiar, por dar unos nombres entre tantos. En general me gusta cuando hay buena arquitectura construida con pocos recursos, lo encuentro muy atractivo. En otro espectro, también me gusta mucho el trabajo de Mathias Klotz y el de arquitectos como Maurizio Angelini o Felipe Assadi.

¿Y te interesa el tema de las personas en la foto de arquitectura?

Muchas veces los arquitectos prefieren fotografiar sus obras antes que entre el usuario, porque normalmente modifica muchas cosas. Son pocos los casos en que el usuario está muy de acuerdo con el arquitecto en cómo se habita la casa o en la elección del mobiliario. Fotografiar espacios de arquitectura vacíos, particularmente casas, es un desafío tremendo, sobre todo porque es muy difícil darles escala, pero me resulta más lejana la idea de una fotografía de arquitectura concentrada en mostrar solo «formas de habitar», por decirlo de alguna manera. Aunque últimamente he visto muy buenos trabajos de gente habitando la arquitectura, y me parece absolutamente lógico. Existe una larga tradición interesada en dejar las cosas más pulcras, donde la fotografía era solo de arquitectura y apenas aparecían algunas personas para dar la sensación de una escala. Pero en la medida en que se pueda controlar, la aparición de grupos de personas en actividad me parece que puede aportar a la comprensión de lo que se quiere presentar.

La ciudad también te ha interesado, ¿verdad?

Sí, aunque no es una línea en la que haya trabajado mucho, pero he ido fotografiado Santiago a través de los años. Me interesa en particular la fotografía aérea de las ciudades, la mirada desde arriba. Cómo se ve Chile y cómo nos vemos como habitantes desde el aire es lo que me interesa retratar. Eso también abarca a la naturaleza. En tal sentido, más que su arquitectura, lo que me interesa de la ciudad es cómo se relaciona con su entorno geográfico, cómo se posiciona este conjunto de edificios y de seres humanos en la geografía, y en definitiva en el planeta. Por ejemplo, la ciudad de Punta Arenas, que es efectivamente una punta frente a un llano, el mar. Trato de no olvidarme nunca, incluso en la fotografía de obras, dónde está inserta la obra, cuál es su entorno geográfico, su horizonte, su sistema de referencias espaciales a gran escala. En general las obras que están solitas en un espacio neutro son muy pocas. Contextualizar la obra o la ciudad dentro de una geografía para mí es muy importante. Valdivia o Valparaíso son ciudades insertas en una geografía muy rica y variada. Me gusta mostrar cómo se entrelazan la textura urbana y la textura natural.

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↑ Pilas de leña de Germán Genkowsky, lago Fagnano, Timaukel, Tierra del Fuego. Fotografía de Guy Wenborne.

Extracto de la entrevista realizada a Guy Wenborne en septiembre de 2013 por Alejandro Crispiani.

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Publicado en

ARQ +1 | Germán del Sol / Guy Wenborne
Noviembre 2013

Entrevista realizada por

Alejandro Crispiani. Arquitecto, Universidad Nacional de La Plata, 1984 y Doctor en Historia Intelectual, Universidad Nacional de Quilmes, 2008. Ha realizado estudios de postgrado en Madrid y Barcelona, en el área de Teoría e Historia de la Arquitectura, especializándose en temas de historia relativos a la segunda mitad del siglo XX y a la relación entre arte y disciplinas proyectuales. Su actividad se ha visto reflejada a través de un número significativo de publicaciones y proyectos de investigación realizados en los últimos años en el ámbito latinoamericano; es autor del libro Objetos para transformar el mundo, coeditado en 2010 por la Universidad Nacional de Quilmes, Prometeo y Ediciones arq. Actualmente es profesor de la Escuela de Arquitectura de la pontificia Universidad Católica de Chile y editor en jefe de Ediciones ARQ.

Cada vez que converso con Germán lo hago sin una ruta a seguir. Nunca defino una pauta para la conversación. Esa es la gracia, no tengo preguntas hechas; conversamos y no más. O más bien, escucho y no más. Este día, como de costumbre, nos encontramos en su oficina al mediodía. Germán sabe sobre mi interés por la literatura y la arquitectura; me preguntó si yo había visto en el diario un material sobre Nicanor Parra. Le dije que soy muy malo para la noticias y que no leo diario ni veo televisión. Germán hizo señal de que entendía… “las noticias son lo que más te mata”, pero luego completó diciendo que una vez a la semana, quizás, es posible encontrar algo de bueno, como este texto sobre Parra. Conversamos varios minutos sobre literatura, sobre un esquema que había hecho su hijo sobre un libro de Todorov, y sobre otras cosas. Luego le propuse centrarnos en la fotografía y surelación con la arquitectura, el tema que, contra nuestra costumbre, ahora teníamos como determinado.

¿Germán, cómo encaras las fotografías que tú mismo haces?

Las que hago por mi propio gusto deben ser de las cosas más divertidas que hago, las que más me entretienen… más que andar a caballo, más que un asado, ante todo ir a hacer fotos de cosas que son sugerentes. Como es lógico, tengo varias líneas de interés pero hay dos que me interesan muchísimo, que son las que me sirven –como he dicho varias veces– como motivo de inspiración para la arquitectura.

Para mí, la arquitectura es algo que viene de hace diez mil años, por lo menos: en América estamos haciendo arquitectura hace ocho mil o diez mil años, y para qué decir en Europa. Y la condición humana, la cuestión esencial del ser humano –hasta donde yo sé– no ha cambiado nada: lo que les importaba a los chinchorros y nos importa a nosotros es más o menos lo mismo. Esa preocupación fundamental es todo lo que uno no sabe y, sobre todo, lo que uno sabe del «después de la muerte». La vida como una tensión entre el nacimiento y la muerte, y que hay que llevar con mucha dignidad. Eso es extremadamente importante, porque la dignidad se ve –tú la puedes ver– en lo que los arqueólogos llaman la cultura material.

En la cultura chinchorro tú ves el cuidado que se ponía en los objetos. No interesa que fueran pocos y modestos, pero el cuidado con que están hechos los objetos es el mismo cuidado que hoy día se pone en los objetos de los que está hecha nuestra cultura material. Quizá desgraciadamente, da lo mismo que nuestra cultura material termine en celulares y automóviles. Pero los celulares hechos con cuidado, por ejemplo los de Apple, y los autos, que sé yo, los de Ferrari o Porsche, están hechos con el mismo cuidado, se puede decir, el mismo impulso de los chinchorros hace ocho
mil años. Hay una constante: ser humano significa cuidar cosas, pero no por las cosas, sino porque ellas reflejan la dignidad que tiene la vida. Y también cuidar a los muertos, porque de eso no se sabe nada. Hay miles de maneras de pensar o de ocuparse de lo que está más allá; la respuesta, como no sabemos bien ni sabemos cuál es la correcta, no importa.

Todo esto me hace pensar que la arquitectura y sus elementos están distribuidos por todas partes: lo que da lugar a la vida, esos lugares que tú miras y dices: «bajo ese parrón, o en esa casa, o en ese palacio, o en esa plaza quiero estar». Existen por todos lados, te los encuentras a la vuelta de un camino en cualquier parte. Son lo que yo llamo signos de vida. Eso es lo que yo intento fotografiar y son cosas que después nosotros usamos para trabajar. Las utilizamos porque a los arquitectos no nos corresponde decidir qué vamos a hacer. Esa no es la cuestión de la arquitectura, porque alguien te dice «arme una casa, arme una plaza, arme un palacio, o arme una
calle o arme un parque». Entonces cuando te dicen arme una plaza, vas a esa foto y miras las plazas que has visto, las plazas que son las más fecundas o las que más desearías para ti mismo, y esas plazas, como te digo, pueden estar en cualquier parte. Para mí aparecen en Chinchorro, cerca del Valle Sagrado, también están en México, en Teotihuacán, también están en Grecia, en un pueblo donde una señora vieja todos los veranos pinta de blanco el espacio entre las
piedras, y se pintan las casas completas blancas, continuamente. Entonces el pueblo se va cuidando y, aunque no haya nadie, ese reflejo de una preocupación lo mantiene vivo. También pasa en el norte de Chile, el pueblo de Isluga está cuidado, no está como lo que nosotros dejamos en la ciudad abandonado, como esos terrenos pelados que son pura basura y ratones. No, Isluga está vacía pero está bien, está cuidada y ahí no vive nadie. Para eso sirven las fotos.

Las fotos yo las acompaño con comentarios, no de mis reflexiones en ese momento sobre lo que vi, sino lo que me dice la gente con quien me encuentro. Son cosas que muchas veces no entiendo, incluyendo por ejemplo lo de Alberto Cruz; yo me reunía con él y anotaba lo que me decía. No entendía nada, pero lo anotaba. Y después lo volvía a leer, lo volvía a leer, hasta que un día lo entendía; pero al principio no entendía nada. Es como ese cuento del hombre que una vez, cuando le pedí que trajera un metro para medir un terreno, me dijo «no, mire, el metro es muy impreciso».
Entonces, yo me reí y lo anoté, pero no entendí lo que quería decir, primero solo pensé «qué gracioso este hombre». Aunque después uno entiende. Por eso es poético, porque todo esto se te aparece, y lo que aparece luego va cambiando.

Si tú le pusieras una etiqueta a las fotos, entonces esa plaza nunca te va a hacer pensar algo distinto, ya quedó fija como, no sé, «plaza vacía». Pero entonces después uno la mira y claro, está vacía de cosas, pero no está vacía de sugerencias. Isluga actúa muy lejos de donde el pueblo está construido, porque actúa en la imaginación de la gente que antes pastoreaba o hacía comercio, pero que ahora vive en Calama y trabaja en minería. Pero son unos mineros que en su cabeza no solamente tienen la mina y su casa en el desastre que puede ser Calama, sino que además ahí está su lugar en Isluga. Es como decir que tienes una casa en la playa, donde no vas nunca, pero cuando ya dejes de trabajar y por fin estés en paz, te vas a arrancar a tu casa en la playa. O sea, tienes un lugar donde soñar, por eso queda abierto y, como queda abierto, es poético.

Entonces, aunque toda fotografía es algo concreto, fijo, inmutable, a través de los comentarios tú intentas que tus fotografías cambien.

No, no les pongo comentarios. Al no poner subtítulos, al poner solamente «Isluga», «Isluga, Chile» o «Ciudadela de Teotihuacán», qué sé yo, eso permite mirarlas de nuevo muchas veces. Algunas de mis fotos ya están viejas, y no sé qué hacer para renovarlas, porque son fotos que saqué hace muchos años cuando la cámara no era buena. Entonces uno dice: «qué pena, ¿cómo la arreglo?» y no se puede arreglar. Hay fotos que han estado sugiriendo cosas durante veinte o treinta años, otras no. Otras pasan. Ahí uno ve lo que es más y lo que es menos poético: lo que es más poético sigue actuando siempre. Lo que es menos poético se agota, son cosas que eran bonitas o interesantes, pero que no daban más de sí que lo que podías ver.

Además hoy las fotos tienen una cosa, que muchos critican pero que a mí me parece muy bueno. Ahora puedes hacer muchísimas tomas, porque la cámara tiene una gran memoria. Antes tenías que llevar los rollos, llevaba seis, diez carretes, y tenías que cuidarlos: hacías «pum», y después esperabas un rato, otra cosa buena y «pum», ahora uno hace «pum-pum-pum». Y de repente, entre tomas que tú piensas que no tenían ningún interés, aparecen cosas buenas e inesperadas.

Estamos hablando siempre de arquitectura, de las obras o los elementos que son esos signos de vida. Y les pongo «signos de vida» porque son a veces más simples que la arquitectura: puede ser un letrero en el camino, hecho con alguna gracia –tengo montones de fotos de letreros en el camino– o podrían ser esas cosas que se les ponen a los muertos en el camino, las animitas. Ahora, no es porque sean animitas que van a ser dignas de fotografía –no fotografío todas las animitas– pero hay animitas que son más sugerentes que otras. Para mí, esas son las que muestran el cuidado de la gente por las personas que quieren –por lo tanto por ellos mismos– y por eso son elementos de arquitectura. Pero no en sí mismos y ahí está lo difícil de comprender: no es que yo vaya a incluir animitas en una obra mía. No. Lo que voy mirando es cómo se manifiesta este cuidado, que es lo que me interesa, y cómo lo puedo yo aplicar a la arquitectura. Entonces las fotografías se convierten en elementos de trabajo y, aunque sean figurativas, porque tienen forma, son abstractas. Nunca esas fotos se traducen directamente en las obras, sino que son elementos que funcionan en otro nivel. Eso es lo que yo hago en mis conferencias: la relación de lo que hemos hecho con algunas fotos que inspiraron eso, en donde se ve la relación, que es obvia, entre lo que vimos y lo que hicimos. No hay nada que explicar.

¿De dónde sacamos esto? Eso es lo que hace que la arquitectura tenga una relación primero con el origen y también tenga una rerelación con la cultura y con la naturaleza de los lugares, porque está sacada de observaciones de elementos que existen, mediante fotografías. Los arquitectos le han hecho mucha publicidad al croquis, al lápiz, pero ¿sabes? es muy raro que yo haga un croquis. El croquis yo lo hago con la máquina de fotos, y lo hago mucho más rápido. No me interesa que esté bien dibujado, ni lucirme con el dibujo ni con mi interpretación: lo que me interesa sencillamente es lo que estoy observando. Es como ahora. Tú me estás grabando, entonces te podría decir, como exige Parra. «todo tiene que estar escrito a lápiz». Quizás tú lo escribirás a lápiz después, pero la grabación es un medio que te permite trabajar más rápido. Con el lápiz, irías eligiendo ya desde el comienzo. Si grabas, puedes darle una vuelta y pensarlo bien: después eliges. Con la foto es igual: yo elijo acá, a la vuelta del viaje. Porque cuando viajas hay momentos en que estás cansado, es la tarde y ya no ves mucho, y sin embargo sacas fotos igual.

Y esas fotos de repente son una sorpresa –hechas en un momento en que uno no estaba nada entusiasmado– mientras otras fotos que uno cree las más fantásticas, que van a servir para todo, en una segunda mirada resultan más o menos no más. En ese sentido, la fotografía es un elemento de trabajo, para mí, esencial.

Esa es la línea de las imágenes de objetos inertes, pero que manifiestan la vida a través de eso que te explico. Después está la fotografía de la gente, que no es la fotografía melancólica de los niños –niños pobres mirando por la ventana, de unos vidrios medio sucios, fotografías que hacen todos los fotógrafos– sino que es más bien fotografía de gente en su medio. Son fotos en que se ve a las personas en un lugar que realmente las acoge, pero para mí son fotos que han sido menos fecundas, me han dado menos ideas, han sido menos inspiradoras, probablemente porque la conclusión ya está sacada. No basta ser una foto de un grupo de gente bajo los árboles de una plaza para dar la sensación de que la plaza acoge.

Pero, por ejemplo, hay una foto de Guy Wenborne sacada desde el aire, en uno de sus libros, que es una maravilla –porque en una época a Guy le vino con hacer fotos con el papá en un avión–. Es la foto de una procesión en Ayquina, un pueblo que está metido en una quebrada al norte de San Pedro de Atacama. En la quebrada hay agua y ahí están los cultivos, y arriba está la pampa del desierto, el descampado de Atacama. Creo que la gente viene con la Virgen del Carmen, salió de la iglesia y subió la quebrada, y van caminando por la pampa en un lugar donde hay –típico en las entradas de los pueblos del norte– huellas, caminos de tierra con huellas en todas las direcciones, un lío de huellas. Y sin embargo, como seguramente el cura va adelante con la Virgen y todos lo siguen con este mismo propósito, se produce con la gente como una flecha muy clara, que avanza en una dirección en medio de lo que es la nada. ¿Qué es lo que esta foto a mí me muestra y por qué yo la muestro? Esa es otra cuestión esencial de la arquitectura: la dirección, el propósito de algo, que se tiene que mantener, se tiene que sostener durante la obra. Y no es cualquier cosa. No es que unos van para allá y unos van para acá. Cuando los propósitos son los mismos se arma un orden, pero que no es el orden organizado por estructuras físicas. No es que ellos vayan en esa dirección porque esa es la dirección de la calle, ni porque haya unas vallas o porque sea un camino en medio de la selva o en medio de los potreros es la única pasada, sino que van en esa dirección porque su interés está delante y eso los lleva. Esa foto a mí siempre me ha inspirado a pensar, y eso es lo que trato de mostrar con ella: que el orden de la arquitectura está sacado de la vida y no al revés.

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↑ Ayquina, Calama. Fotografía de Guy Wenborne.

Extracto de la entrevista realizada a Germán del Sol en septiembre de 2013 por Igor Fracalossi.

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ARQ +1 | Germán del Sol / Guy Wenborne
Noviembre 2013

Entrevista realizada por

Igor Fracalossi. Arquitecto, Universidade Federal do Ceará, 2009 y Magíster en Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile, 2012. Desde 2010 investiga la obra de Germán del Sol, sobre la cual ha publicado ensayos, artículos y entrevistas en Chile y Brasil. Actualmente es profesor instructor adjunto del programa de Magíster en Arquitectura de la UC, editor de ArchDaily Brasil y cursa estudios en el Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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Por primera vez en sus 33 años de existencia, la revista ARQ publica un número especial. Es una cuarta entrega, adicional a las tradicionales ediciones de abril, agosto y diciembre; se trata de un hecho significativo en una época de ajustes en los medios impresos y de múltiples cambios en los modos de circulación de las ideas y la información. De alguna manera, también es una manifestación de optimismo y agradecimiento a todos quienes apoyan nuestro proyecto editorial, incluyendo lectores, avisadores y autores.

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La arquitectura hoy se enseña y se practica utilizando las imágenes. También se comunica a través de ellas y es en este ámbito donde se sitúa el núcleo de esta edición especial, el cruce entre arquitectura y fotografía. La colaboración ejemplar entre un arquitecto y un fotógrafo chilenos, excepcionales en sus respectivos campos -Germán del Sol y Guy Wenborne- abre un productivo diálogo entre sus particulares mundos, encontrados en el interés por los paisajes, lo vernáculo y las pequeñas hulles del paso del hombre. ¿Qué horizontes puede abrir la arquitectura a un fotógrafo?, ¿cómo las imágenes sirven a la producción de arquitectura, y cómo la arquitectura produce imágenes?, ¿de qué forma pueden alimentarse mutuamente estos dos campos de la cultura contemporánea?

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Disponible
$15.000

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Sumario

Editorial. Del Sol Wenborne / Patricio Mardones

Una arquitectura sin pureza / Eduardo Castillo

Entrevista a Germán del Sol. Ver a través / Igor Fracalossi

Apuntes fotográficos / Germán del Sol

Entrevisa a Guy Wenborne. Fotografiar el aire / Alejandro Crispiani

Apuntes fotográficos / Guy Wenborne

Distancias, entre la arquitectura y su imagen / Andrés Téllez Tavera

Obras construidas 1995-2009
Índice de obras, proyectos y fotografías

Caballerizas en Atacama

Termas Geométricas

Hotel Remota

Termas de Puritama

Mirador Viña Seña

Bodegas Viña Gracia

Casa Aconcagua

Hotel Explora Atacama

Saunas y estanques Explora Atacama

Hotel Explora Torres del Paine y casa de baños del Ona

Planimetrías desplegables

Da+100
Da+101
Da+102
Da+103
Da+104
Da+105
Da+106
Da+107

Tanto en el imaginario como en la geografía del mundo moderno, Tierra del Fuego ocupa un sitio particular. Es confín del mundo y puerta al Pacífico, pero también un territorio productivo que, por sí mismo, posee gran riqueza cultural. El libro que aquí presentamos aborda estos aspectos desde una perspectiva acotada a las huellas y las manifestaciones físicas que los procesos productivos y culturales han dejado sobre la porción chilena de la Isla Grande de Tierra del Fuego; desde el estudio de las divisiones territoriales implementadas por los selknam (antes de la colonización europea) hasta los modernos poblados petroleros.

En cada capítulo —a cargo de los académicos Eugenio Garcés, Franz Kroeger, Mateo Martinic y Marcelo Cooper— se despliega un punto de vista vinculado a las nuevas aproximaciones que hasta ahora ha merecido la relación entre territorio y patrimonio material. Completa el texto un ensayo fotográfico de Nicolás Piwonka.

Ediciones ARQ agradece al Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, a través del Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, y al Consorcio Aeroportuario Magallanes S.A., cuyos aportes han hecho posible este libro orientado a profundizar en el conocimiento de la arquitectura.

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Disponible
$15.550

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Autor: Eugenio Garcés, Joaquín Sabaté, Franz Kroeger, Mateo Martinic, Nicolás Piwonka, Marcelo Cooper

Textos en castellano, fotografías e imágenes a color y b/n, planos, esquemas
Páginas: 220
Formato: 17,5 x 24 cm.
Peso: 0,6 kg. aprox.
ISBN: 978-956-14-1357-3

Sumario

Introducción / Eugenio Garcés

Presentación. Un paisaje cultural extremo / Joaquín Sabaté

Rasgos de expresión en los confines del mundo habitado / Franz Kroeger

Las etapas de ocupación / Mateo Martinic

Desde la fotografía: arquitectura y paisaje / Nicolás Piwonka

Arquitectura, urbanismo y ordenamiento territorial / Eugenio Garcés

Configuraciones territoriales / Marcelo Cooper

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Fotografías Lo Contador

Fotografías realizadas por Gonzalo Puga para el libro Lo Contador de Sandra Iturriaga y Wren Strabucchi.

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fabricación y construcción
El título de la última edición ARQ del 2012, «Fabricación y construcción», trata de situar la realidad actual de la disciplina (o quizás, de la arquitectura que tenemos más a mano) en el punto de inflexión respecto a lo que podría entenderse como la producción de edificios. Alguna vez, hace unos diez años, el arquitecto paulista Paulo Mendes da Rocha –ante la pregunta por la elección de una obra arquitectónica por sobre todas– señaló las pirámides egipcias, porque «…son la máquina de su propia construcción. El plano inclinado». Para Mendes da Rocha la pirámide encarnaba la síntesis perfecta entre forma y construcción; revisada hoy, esta observación vincula también a la pirámide como depositaria de un imaginario de la arquitectura que relaciona la construcción con una especie de artesanía pesada, dependiente de una mano de obra intensiva, frecuentes visitas de obra y elaboración de elementos constructivos en obra.

fabricación y construcción
Ya entrado el s. XXI, y desde la periferia del mundo occidental, la realidad que este número de la revista ARQ intenta reflejar aparece en el cruce de una construcción fuertemente asentada en la disponibilidad de mano de obra barata, y la fabricación que surge como posibilidad desde tecnologías emergentes vinculadas a la producción paramétrica y asistida digitalmente (ciertamente aún no disponibles en todas las escalas ni para todos los presupuestos). Probablemente el precario equilibrio entre estas dos situaciones polares tiene alguna relación con la reciente notoriedad de la arquitectura chilena. Y quizás la única afirmación posible de sostener en este escenario de cambios es que las obras de arquitectura mantienen, a pesar de todo, un vínculo importante con la realidad física y material del mundo, esa misma realidad que las utopías intentan modelar: un vínculo con «las cosas», en palabras de Perec.

ARQ-82-titulo

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$12.550

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Sumario

Editorial. Fabricación y construcción / Patricio Mardones

Portafolio Galería AFA

El combate contra el ángel / Paz Errázuriz

Lecturas

De abstracto a concreto / Pedro Alonso, Hugo Palmarola

Arquitectura para armar / Juan E. Ojeda, Claudio Labarca

Nuevas especies de espacios / Javier Pérez-Herreras

Obras y proyectos

Casa Oruga / Sebastián Irarrázaval

Catedral de agua / GUN Arquitectos

Faros urbanos / Verónica Arcos, Jean Petitpas

Casa en panel SIP / Alejandro Soffia, Gabriel Rudolphy

Casa Mirador / Matías Zegers

Colegio Alianza Francesa Jean Mermoz / Guillermo Hevia, Nicolás Urzúa

Casa CMG / Ricardo Torrejón

Casa para el poema del ángulo recto / Smiljan Radic

Libros y revistas recibidos
Dossier técnico ARQ
Anexo: Cuadernillo de la técnica Fachadas 1








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representaciones
En el intento por compilar, asociar y publicar una selección de puntos de vista sobre un aspecto central de la disciplina arquitectónica –la representación–, ARQ 80 se acercó lateralmente a otro asunto central para la arquitectura: la relación entre tiempo y espacio. La práctica arquitectónica está en permanente tensión por la necesidad de ir adelante, proyectar y anticipar: anticipar usos y hábitos a los que habrá que dar lugar, anticipar relaciones entre las preexistencias y los edificios por construir, anticipar el buen envejecimiento de las estructuras o anticipar la visualización de una construcción que aún no existe. La más evidente de las operaciones, como la producción de instrucciones a través de dibujos y textos para la construcción de nuevos edificios involucra, también, la capacidad de adelantarse a los hechos.

representaciones
Hechas para un cliente, para el constructor, para la opinión pública, para un lector estudioso, para un lector desprevenido, más o menos pictóricas, puramente técnicas, bidimensionales, tridimensionales, incluso incorporando las más recientes animaciones y videos, las representaciones ocupan un espacio central en los procesos de intercambio y transferencias que la arquitectura promueve. Esta edición va dedicada a las representaciones y a los impulsos que las generan, desde ambos extremos de la línea del tiempo.

La manera de representar da cuenta, sin rodeos, del lugar cultural desde donde los arquitectos pensamos el proyecto. Y el resultado de esa relación, más allá de sus componentes visuales, no tiene nada de inocente.

ARQ-80-titulo

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Sumario

Editorial. Representaciones / Patricio Mardones

Opinión. Informe 2.2.6 / Justine Graham, Rodrigo Pérez de Arce

Las mil y una Baghdad de Al-Mansur / Martino Tattara

Planos para la restauración de Upper Lawn / Sergison Bates Architects

Modelo en papel del castillo de Praga / Lebbeus Woods

Imágenes para Shehouse / Smiljan Radic, Yuji Harada

Imágenes para 25 habitaciones / Office KGDVS

Fotografías de la villa Voka / Bas Princen

Fotografías de la casa Santa Julia / Nicolás Rupcich

Fotografías en estratos / Nobuhiro Nakanishi

Arquitectura como propaganda / Ana Portales, Maite Palomares

Dioramas SCL 2110 / Rodrigo Tisi

Economía global / FAR Frohn & Rojas

Las fuerzas en arquitectura / Alejandro Aravena, Elemental

Ni más ni menos / Pezo von Ellrichshausen

La representación cartográfica como producción de conocimiento / Germán Hidalgo, José Rosas, Wren Strabucchi

Portafolio Galería AFA

Lo fácil y lo difícil / Ignacio Gumucio

Libros y revistas recibidos
Dossier técnico ARQ








Chile dentro y fuera intenta presentar simultáneamente dos reflejos, resultado del mismo proceso de intercambios. Primero, cómo ven la práctica de la arquitectura chilena los extranjeros que nos visitan, cada día más numerosos y frecuentes; en segundo lugar -y a la inversa- cuáles son los referentes y ambientes de la producción arquitectónica internacional que actualmente interesan a los profesionales y académicos chilenos.

Algunas afinidades y circunstancias en este plano ya son reconocidas, como la cercanía climática y tecnológica entre Chile y Portugal, los vínculos crecientes con el mundo académico norteamericano o la realización periódica de las Travesías de la Universidad Católica de Valparaíso.

Los artículos y obras presentados en ARQ 64 indican también otras orientaciones y sesgos que, a pesar de ser todavía incipientes, podrían consolidarse en el corto plazo como corrientes relevantes para el desarrollo de la arquitectura en Chile.

Desde esta perspectiva, el aporte de los que alguna vez fueron estudiantes extranjeros -Maestrello, Mondragón, Valdivia, Benítez o Gómez-, la aparición del Asia Pacífico como plataforma de proyectos y encargos -en el caso de Undurraga y Allard-, la frecuente práctica conjunta de cooperación entre estudios chilenos y argentinos -como el nuevo Centro de Justicia en Santiago o la casa-tienda en Buenos Aires- o un vínculo creciente con realidades montañosas como la austriaca abren otros horizontes para una disciplina que debe comprometerse con un mundo abierto, cambiante y en crecimiento.

Disponible en
oficinas ARQ

$8.550

Sumario
Lecturas

El Mercado Central de Santiago / Pedro Guedes

Chile en el debate sobre la forma de la Arquitectura Moderna / Hugo Mondragón

Estacionamientos en Santiago centro / Sara Maestrello

Huellas de Ciudad Abierta / Andreea Mihalache

La ciudad como escuela / Francisca Benítez

Chile: Truly, madly, deeply / Cristóbal Palma

El Parque de los Colores / Alfonso Gómez

Sobre principios de la representación arquitectónica / Lorena Valdivia

Obras y proyectos

Golden nugget, Graz / Innocad, 99 plus

Casa Farm, Silves / Mauricio Pezo, Sofia von Ellrichshausen

Urban Voids, Filadelfia / Jill Desimini, Danilo Martic

Ciudad Nueva, Rio Geum / Cristián Undurraga, Pablo Allard

Tienda María Cher, Buenos Aires / Mathias Klotz, Edgardo Minond

Centro de Justicia, Santiago / Cristián Boza, José Macchi, Marcelo Vila, Adrián Sebastián, Javier Vila

Umbral de las dos orillas, Hermenegildo / Sylvia Arriagada, Ricardo Lang

Casa Marbella, Puchuncaví / Rick Joy

Anexos








Sumario

Editorial / Montserrat Palmer Trias

Muchos quieren, pocos pueden / Manuel Corrada

Desde la arquitectura al cine / Tomás Browne

Espacios del alma, diseño escenográfico y arquitectura / Dietrich Neumann

Uno solo en dos acciones / Rodrigo Tisi

Arquitectura y fotografía. Panoramas en la ciudad opaca y transparente / José Luis Fuentes

Obras

Trazados, institución de un lenguaje común / Alejandro Aravena

Reflexiones sobre arquitectura, cine y teatro / Mathias Klotz

Nómadas del mar, fotografías de Paz Errázuriz / Alex Moreno

El espacio operático de Jorge Jara, arquitecto chileno en Europa / Bruno Barla

La imaginación escenográfica / Ramón López

Blowup. Museum of Modern Art, NY, 1993 / Alfredo Jaar

Obras y proyectos

Jardín informático: habilitación plataforma pública telefónica CTC / Sebastián Irarrázaval, Guillermo Acuña, Niccolo Martelli, Rodrigo Ampuero

Vitral en Iglesia del campus San Joaquín / Eduardo Vilches, Teodoro Fernández, Cecilia Martner

Coloso. Instalación de un carro para la venta de rosas en la carretera / Patricio Browne, Antonio Lipthay, Felipe Errázuriz

Montaje proyecto de título / Patricio Browne, Antonio Lipthay, Felipe Errázuriz

Ejercicio acerca de las series / Danilo Lagos

Artículos

Territorios imposibles. Acerca del inicio de obras del Parque Científico Tecnológico U. de Chile / Luis Eduardo Bresciani

10 puntos para una metodología urbana / Oriol Bohigas

Libros y revistas recibidos
Reseña de libros

Juan Grimm, jardines 1984-1999

24 casas. Obra de arquitectos chilenos contemporáneos

Sumario

Editorial / Montserrat Palmer Trias

¿Para quién se construyen las ciudades? / Ricardo Araya Baltra

De un Tiempo a esta parte / Josep Parcerisa

En Búsqueda de la urbanidad perdida / Francisco Schmidt

La ciudad y la geografía / Mario Pérez de Arce L.

Espacios posiblemente públicos / Hugo Segawa

William Morrish y Catherine Brown, visionarios del paisaje urbano / María Elena Ducci

Internet y las políticas de la verdad / Eduardo Sabrovsky

La Feria de los excesos / Manuel Corrada

Observaciones a distancia / Sebastián Irarrázaval

Del automóvil al ordenador. Los espacios para la deriva / Guillermo Acuña

Concerniente a: arquitectura, caos y computadores / Christian Alfero

La ciudad democrática / Jorge Estévez

Guía del abandono / Smiljan Radic

Oscar Prager, jardines en el paisaje / Christiane Crasemann Collins

Crítica de Libros

Nemesio Antúnez, Obra Pictórica (Montserrat Palmer) / Adriana Valdés

Iglesias de la Modernidad en Chile, precedentes europeos y americanos (Fernando Pérez y VVAA) / Manuel Moreno

Libros de Ediciones ARQ
Libros y revistas recibidas
Noticias

A diestra y siniestra. Postales del Manhattan santiaguino / Fotografías de Jaime Ramos

Cartas

Sumario

Editorial / Montserrat Palmer Trias

De posadas, hospederías y hoteles / Daniel Ballacey Frontaura

La arquitectura de viaje: no lugares y proliferación de sentidos / Horacio Torrent

Chilean resorts / Sebastián Gray

Arquitectura y ocio: relaciones complejas / José Gabriel Alemparte

Mis vacaciones / Guillermo Tejeda

Hoteles, Vacaciones y Resorts / Montserrat Palmer

Hotel Explora, Patagonia / José Cruz Ovalle y Germán del Sol

Hotel Kimal, San Pedro de Atacama / Magdalena Gutiérrez G.

Hotel Viento Sur, Puerto Montt / Edward Rojas

Hotel Rugendas / Carlos Cortés y Bernardo Onfray

Hotel Takha Takha, restaurante de turismo-proyecto / Magdalena Gutiérrez G. y Hernán Pizarro M.

Hotel Explora San Pedro-proyecto / Germán Del Sol

Bahía Coique / Urbe Arquitectos

Ilimay Las Cruces / Urbe Arquitectos

Caleta Lacao / Cristián Boza y Asociados Arquitectos

Casa Camarico de Hornillos / Hernán Riesco Grez

Casa Bahía Azul / Juan Grimm Moroni

Casa en Los Vilos / Cristián Boza Díaz

Postales del futuro. El edificio de departamentos / Pablo Allard

Página Fotográfica

Fotografías de Luis Poirot y texto de Enrique Lihn

Crítica de Libros

Luciano Kulczewski. Un ensayo entre el eclecticismo y el movimiento moderno en Chile (Fernando Riquelme) / Rodrigo Pérez de Arce A.

Libros de Ediciones ARQ
A diestra y siniestra / Textos destacados por ARQ

Sumario

Editorial / Montserrat Palmer Trias

Acerca de un dpto. de 80 m2 en Stgo. / Sebastián Irarrázaval

Tarea para la casa / Daniela Huneeus

Barrio El Golf / Mathias Klotz

La vivienda colectiva, de la ciudad hasta la habitación / Enzo Vignolo

Une Petit Maison de Le Corbusier. Levantamiento a distancia / Claudio Vásquez – Fotografías de Iván González

Viaje al Uruguay / Germán Hidalgo Hermosilla

Lina Bo Bardi 1913-1992. Tres escritos / Montserrat Palmer

Casa en una favela de Itinga, Salvador / Alfredo Sturzenegger

A propósito de la muestra X Bienal / Manuel Moreno Guerrero

Conversaciones sobre la ciudad / Diamela Eltit, Montserrat Palmer y Jorge Garreaud

Página Fotográfica

Paz Errázuriz

Fragmentos de una Bienal de Arquitectura 1995 / José Gabriel Alemparte

El diseño de la X Bienal de Arquitectura / Mathias Klotz – Fotografías de Juan Purcell

Cartas
Libros y Revistas recibidos
Libros de Ediciones ARQ

Sumario

Editorial / Montserrat Palmer Trias

Bellas Artes, Técnica y Arquitectura en Sudamérica: la Biblioteca Nacional en la modernización de Santiago de Chile / Horacio Torrent

A propósito del concurso Embajada de Chile en EE.UU. / Gabriel Alemparte R. y Manuel Moreno G.

Casa Loubejac / Guillaume Jullian de la Fuente y Ann Pendleton-Jullian

Casa en La Dehesa / Jorge Swinburn

Casa camino a Farellones, Santiago / Carlos Cortés y Bernardo Onfray

Casa camino a Colina / Juan Ignacio Baixas y Enrique del Río

Casa en Lago Ranco / Fabio Cruz Prieto

Casa en Chiloé / Mathias Klotz

Casa en Volcán Villarrica / Mathias Klotz

Casa en Llau-Llao / Oscar Ortega

Casa Parque Mañihual / Pablo Boisier

Página Fotográfica

Lea Kleiner

Imágenes. (Otro) Viaje al Oriente, primera parte / Rodrigo Pérez de Arce

Embarcación para la región austral. Diseño experimental para la investigación y colonización del mar interior / UCV

Sumario

Sergio Larraín García-Moreno: Un Metafísico de la Mundanidad / Daniel Swinburn

Recordando a Josef Albers / León Rodríguez

Nemesio Antúnez Presente

Mamanechauxrren y Papamatha / Traducción y selección de textos e imágenes de Montserrat Palmer

Juan Downey. Homenaje a un año de su Muerte / Discurso de Luis Moreno

Roberto Burle Marx, paisajista / Marta Viveros

Mirador del Mar. Taller de Diseño Integral, Escuela de Diseño PUC / Robert Holmes e Isabel Harvey (profesores)

2ª Bienal de Diseño. El Diseño, Potencial de Creación y Desarrollo

Tejedores de tapices en Potolo, Chuquisaca, Bolivia / Paulina Brugnoli

Foto centenaria, caravana, fiesta y libro conmemorativo en la celebración del Centenario de la Escuela de Arquitectura PUC

El proyecto bajo tierra: introversión y respeto. Concursos recientes / Ignacio Modiano

Casas Museo de lo Matta

Proyecto ganador: Luis Izquierdo y Antonia Lehmann
2º Premio: Montserrat Palmer, Rodrigo Pérez de Arce y Ramón López
3er. Premio: Cristián Undurraga, Ana Luisa Devés y Tania Ayoub

Santuario del Padre Hurtado

Proyecto ganador: Cristián Undurraga, Ana Luisa Devés y Tania Ayoub
2º Premio: Mario Pérez de Arce L. y Mario Pérez de Arce A.
3er. Premio: Montserrat Palmer, Rodrigo Pérez de Arce y Ramón López

Centro de Información Sergio Larraín García-Moreno

Proyecto ganador: Teodoro Fernández, Smiljan Radic y Cecilia Puga
2º Premio: Alex Moreno y Francisco Samper
3er. Premio: Juan Baixas, Enrique del Río y Eugenio Garcés

Embajada de Chile en EE.UU

Primer premio: Jaime Bendersky y Jorge Figueroa

Página Fotográfica

Mariana Matthews

Sumario

Los Campus Universitarios, mitos y utopías / Mauricio Baros Townsend

25 años después: 5 anteproyectos para una revisión del campus San Joaquín

Propuesta de Renato Parada, Marta Viveros, Aquiles González
Propuesta de Pedro Murtinho y Humberto Eliash
Propuesta de Germán Bannen Lay y Pedro Bannen Lanata
Propuesta de Teodoro Fernández
Propuesta de Felsenhardt, Cazzebonne, Rigotti & Asociados

Nuevo parque Inés de Suárez en Providencia / Teodoro Fernández y Paulina Courard

Proyecto ganador concurso Plaza de Armas de Placilla / Iván González, Álvaro Salas, Claudio Vásquez, Enzo Vignolo, Marta Salgado, Marta Flores

Supermercado en hormigón prefabricado / Mariano Valdés, Mary Moreno, Amanda Pérez

Fotografías / Eugenio Garcés

Lo expresivo (y antifuego) de la madera laminada / Publirreportaje de Tradema S.A.

Casa para un Industrial de la Madera / José Cruz Ovalle

Concurso pub-licity en Avda. El Bosque

Primer lugar: Piero Mazzarini y Charles Murray
Segundo lugar: Pablo Boisier, Claudio Labarca, Andrés Noriega

Encargo: Escuela Arquitectura y Diseño.Talleres 7º, 8º y 9º Semestre Universidad Finis Terrae / Raúl García de la Huerta y Carlos Petour (profesores)

Encargo: Gran sala de espectáculos. Talleres 7º, 8º y 9º Semestre PUC / Juan Ignacio Baixas (profesor)

Silla peineta / Pablo Boisier

Simposio de Siracusa / Alejandro Aravena

El transporte en Santiago o el miedo a las astas del toro / Intervención de Jaime Márquez en la IX Bienal de Arquitectura – Fotografías de Jaime Ramos