Elizabeth Wagemann

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Tras haber dedicado gran parte de su vida a estudiar el funcionamiento del poder – llegando a determinar que este se encontraba prácticamente en todas partes – en el primer volumen de Historia de la sexualidad, Michel Foucault (1978:95) indicó que «donde hay poder, hay resistencia».

Esto no sólo implica que el poder contiene el germen de su propia respuesta, sino también que la resistencia no es externa al poder; más bien, es su contracara. Porque la resistencia no es la mera oposición al poder de turno. Es más que eso. El solo hecho de que Foucault haya puntualizado que «donde hay poder, hay resistencia» refleja que no siempre es evidente. Así, parte del sentido de este número de ARQ es justamente dar visibilidad a las distintas formas de resistencia que aparecen en la arquitectura.

Quienes lean este número dentro de algunos años podrán recordar este momento no sólo por el estallido social en Chile o las protestas contra el racismo en distintos lugares del mundo, sino también porque este 2020 la humanidad ha debido resistir los embates de la pandemia de COVID-19 encerrándose en sus casas para evitar el peligro del contagio. En estos últimos meses, la arquitectura se ha transformado en nuestra principal herramienta de resistencia sanitaria.
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Con el equipo de ARQ en teletrabajo desde mediados de marzo, esta es la primera vez que publicamos una revista sin vernos en persona. Parapetados detrás de la arquitectura, tras meses mirando el mundo a través de una pantalla – sea de computador, teléfono o televisión – muchos apuestan por el reemplazo de los medios físicos e, incluso, la persistencia del teletrabajo tras la pandemia. En ARQ nos resistimos a esas opciones. No sólo extrañamos volver a nuestras oficinas, compartir el café al iniciar las mañanas y conversar sobre arquitectura, sino que también creemos que si bien la pandemia puede golpear a las instituciones, no tiene por qué hacerlas desaparecer. En ese sentido, insistir en publicar este número 105 en papel – sobre todo en un formato con menos color que lo habitual – es una forma de resistir el embate y, de esta forma, demostrar el poder de la revista.

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Sumario
Reportaje fotográfico

La superficie como retrato de la resistencia / Pablo Cassals, José Uribe

Editorial

El poder de resistir / Francisco Díaz

Lecturas, obras y proyectos

>Fernando Castillo Velasco: una arquitectura de resistencia / Entrevista de Hugo Bertolotto, Francisco Díaz

La vida interior/ Alejandro Crispiani

Historias espaciales de disidencia: imaginación, memoria y resistencia en Estambul, Viena y Santiago de Chile, 1938-1945 / Sophie Hochhäusl

El arquitecto como espectador: una memoria / Daniel Concha

Kiruna forever / Carlos Mínguez

Resiliencia es más que resistencia: dos experiencias del terremoto y tsunami de 2010 / Elizabeth Wagemann, Renato D’Alencon, Margarita Greene

Edificio Wohnregal / Marc Frohn, Mario Rojas

Office-party / Brittany Utting, Daniel Jacobs

Black Mountain College: una agenda irresistible / Ana Gilsanz, María Elia Gutiérrez, José Parra Marínez

Casa 1 y la resistencia LGBTQ+ en Sao Paulo, Brasil / Artur de Souza, Renato Cymbalista

Museo nacional Smithsoniano de historia y cultura afroamericanas / Adjaye Associates

Debate

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Poco antes de su muerte en 2003, Cedric Price se aseguró de que el Interaction Centre –edificio que él mismo había diseñado veintisiete años antes– fuese demolido. Si bien muchos interpretan ese acto como una demostración de excentricidad, también se puede argumentar que Price estaba siendo fiel a una arquitectura que, para él, debía ser como la comida (que se prepara, come, digiere, y luego se evacúa); así, no habría necesidad de mantener un edificio tras su vida útil, aun si eso implicaba rechazar las intenciones de la comunidad de preservarlo como monumento histórico.

Este singular ejemplo da cuenta, sin embargo, de una idea mucho más extendida: que las estructuras habitables pueden no estar destinadas a perdurar, cuestionando así la noción de que la arquitectura se define por su permanencia. Hablamos de aquellas estructuras que –como las carpas que Semper proponía como el origen de la arquitectura– se plantean con una temporalidad limitada, pudiendo ser desmanteladas y removidas, pero permaneciendo listas para ser nuevamente instaladas.

Esta idea implica una redefinición de fondo. Porque si el proyecto de arquitectura busca prever la forma final y diseñar detalles que permitan que la construcción resista la intemperie y perdure en el tiempo, las estructuras desmontables implican una preocupación adicional por la reversibilidad del proceso, exigiendo al menos una definición ampliada del alcance de un proyecto. La reciente insistencia sobre estas arquitecturas y los diversos caminos de exploración que abren, se presentan en esta edición a través de un dossier con 12 ejemplos de distintas escalas y procedencias.

estructuras desmontables
Pero si bien podemos entender que estas estructuras surgieran con la revolución industrial, y luego reaparecieran junto a los deseos de emancipación y movilidad de los jóvenes en los sesenta, ¿cómo explicamos que hoy en día hayan dejado de ser manifestaciones marginales para transformarse en protagonistas del discurso de la arquitectura contemporánea?

Boltanski y Chiapello argumentaban en 1999 que la mutación más reciente del capitalismo consistía precisamente en haberse adueñado de los ideales de emancipación y libertad que los jóvenes del ‘68 habían levantado como bandera de lucha. Así, podríamos leer el revival de las arquitecturas de los sesenta –y sus estructuras desmontables– como representaciones de la ductilidad del nuevo capitalismo. Pero también podríamos entender la reciente avalancha global de arquitecturas temporales como una reacción al adjetivo ‘atemporal’ con el que algunas prácticas contemporáneas justifican sus proyectos.

Sin ánimo de resolver esta interrogante, y siguiendo a Price, en este número de ARQ nos preguntamos por las estructuras desmontables simplemente por la curiosidad que nos genera su resurgimiento en el contexto actual. Pero si esa misma curiosidad juvenil por entender es la que llevó a las vanguardias a desmontar estructuras y supuestos existentes, renovando y vitalizando el discurso de la arquitectura, ¿no deberíamos estar constantemente desmontando estructuras para entenderlas, cuestionarlas, y así vitalizar nuestra disciplina? Obviamente no tenemos la respuesta, pero a punto de cumplir 35 años, y ya con 90 ediciones, en ARQ mantenemos intacta la curiosidad para hacernos estas y otras preguntas.

Extracto de la editorial.

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Sumario
Reportaje fotográfico

Montaje Expo Milán 2015 / Andrea Ferro

Editorial

Desmontando estructuras / Francisco Díaz

Lecturas, obras y proyectos

Reversibility / Rahul Mehrotra, Felipe Vera

Patrimonio desmontable / Elvira Pérez

Trayectorias de un panel / Pedro Alonso, Hugo Palmarola

Las pirámides de arena / Tania Tovar

Del Fun Palace al Generator / José Hernández

Estructuras desmontables / Varios autores

Humanidade 2012 / Carla Juaçaba

Pabellón 120/Valparaíso / Sebastián Irarrázaval

La re-creación del hábitat como coproducción del cuerpo y el mundo / Matías Garretón

Arquitecturas de circulación y acumulacion: el remontaje de los pabellones de la Serpentine Gallery / Marina Otero

Noticias de la Escuela
XIX Bienal de Arquitectura de Chile
Opinión

Prisioneros involuntarios de la arquitectura chilena / Benjamín Gallegos, Agustina Labarca

Concurso nacional de proyectos de pregrado CNPP
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