Bienal

Bienal SP

 

Este texto abre una serie de reportes sobre la XII Bienal de Arquitectura de São Paulo, organizada por el departamento paulista del Instituto de Arquitectos de Brasil (IAB) y curada por Vanessa Grossman, Ciro Miguel y Charlotte Malterre-Barthes. Las exhibiciones de esta Bienal están alojadas en dos edificios-manifiesto (denominación dada por los curadores): el SESC 24 de Maio y el Centro Cultural São Paulo (CCSP).

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La elección de estos lugares no parece extraña si consideramos que dentro del progresismo arquitectónico de São Paulo existe un posicionamiento a favor de instituciones que promueven la convivencia de usuarios de distintas edades, razas, géneros y clases sociales, a través de programas mixtos. No sólo hablamos de las virtudes del diseño arquitectónico de sus espacios expositivos, sino también de la capacidad de ambas instituciones para establecerse como lugares de libertad, tolerancia y respiro en tiempos de desvalorización de la educación y la cultura como proyectos nacionales. En ese sentido, ambas sedes son un manifiesto en un sentido doble: expresan la potencialidad del proyecto arquitectónico y testimonian la capacidad de las personas para desarrollarse en diferentes ámbitos sociales y culturales que no remitan exclusivamente al trabajo o al consumo. Como recordó Renato Anelli en su presentación, la Bienal, que reivindica el acceso popular y masivo al bienestar, se inauguró apenas una semana después de que, en un discurso de apelación meritocrática, el Ministro de Educación afirmara que “en Brasil no había espacio para todos, sino sólo para los mejores”.

En un mundo superproyectado, dicen los curadores, es necesario observar los objetos y quehaceres más banales, así como las fórmulas que los mantienen y reproducen. Analizar los espacios y rutinas cotidianos nos ayudaría a repensar las implicancias económicas, ambientales y éticas de las prácticas arquitectónicas y urbanísticas. Son tres los ejes que orientan la exhibición: mientras los “relatos de lo cotidiano” discuten diversas formas de producción espacial, “materiales del día a día” reflexiona sobre los recursos productivos que sostienen la vida cotidiana en la era del Antropoceno (categoría utilizada para atender la crisis ambiental global). Entretanto, “mantenciones diarias” analiza las estrategias de cuidado y preservación de edificios, territorios y prácticas sociales.

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Esta Bienal incluye dos exposiciones (una en cada sede), presentaciones, talleres y recorridos por la ciudad, entre otros. SESC 24 de Maio recibe diez obras-dispositivos comisionados por los curadores, mientras el CCSP alberga la muestra principal, compuesta por 74 trabajos provenientes de 26 países. Por ahora sólo discutiremos la primera muestra, atractiva, entre otras cosas, por desistir de usar el piso de exhibiciones del SESC 24 de Maio y privilegiar la localización de los dispositivos en otros lugares del edificio. Escalas de emergencia, rampas, baños, la piscina del último piso y la sala de espera de las consultas odontológicos sirven como espacios expositivos, espacios en que los usuarios pueden encontrarse inesperadamente con las obras. Hay dispositivos de denuncia, tal como Rampante (Marquez y Cançado), que, por medio de una cortina-vitral hecha con telas de protección de obras e instalada a lo alto del edificio, muestra el aumento de las temperaturas promedio de São Paulo desde 1900. Calçadão, la intervención de Andrés Sandoval a la fachada, se adentra en debates patrimoniales: una lámina metálica refleja el adoquinado característico de las calles peatonales del centro histórico. La obra opera como baliza de otros momentos y velocidades de la ciudad, hoy amenazadas por la racionalidad instrumental municipal. En otros casos, son reimaginadas las prácticas cotidianas de los usuarios de SESC. Desde uno de sus impecables ventanales se puede ver O que vemos, o que nos olha (Adamo-Faiden y Vão), un departamento vecino lleno de espejos, metáfora de la pulsión voyerista que, como en la ventana indiscreta de Hitchcock, acaba tentándonos. Homo urbanus, la video-instalación de Bêka y Lemoine, muestra situaciones del día a día de grandes ciudades como Bogotá, Seúl o Nápoles, estableciéndose como un recordatorio para los paulistanos de que, por muy excepcional que consideren su ciudad, ella comparte dinámicas que trascienden sus fronteras.

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Tres dispositivos condensan con más fuerza los principios orientadores de la Bienal. Arquitetura como sociedade renderizada, de Andrés Jaque/Office for Political Innovation, indaga en la obsesión contemporánea por las fachadas transparentes desde una perspectiva tecnopolítica y socioambiental, mostrando cómo se intersecta la vida cotidiana de uno de los limpiadores de ventanas del SESC 24 de Maio con los impactos de la producción global de vidrios de alta gama. Casa, de la empresa de construcción civil Concreto Rosa, también discute las condiciones estructurales que definen la práctica arquitectónica contemporánea. El proyecto relata la experiencia de una empresa/colectivo formado por mujeres negras y profesionales cariocas que ofrecen servicios de mantención y remodelación para edificios residenciales y comerciales, además de capacitaciones a mujeres interesadas en aprender el oficio. Una colección de objetos recolectados en esos trabajos, junto a testimonios de personas atendidas por la empresa, ayudan a comprender las pautas de género y raza, así como los marcos de desregulación y precarización laboral que impulsaron el surgimiento de esta empresa feminista.

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Nova República es, hasta ahora, la decisión curatorial más radical de la muestra. El antropólogo Hélio Menezes y Wolff Architects (Sudáfrica) desarrollaron un dispositivo que tensiona la cotidianidad del propio edificio-manifiesto del SESC 24 de Maio. La denominación del proyecto hace referencia al nombre del barrio donde se localiza el edificio (República), pero también a la crisis del pacto social en Brasil, proponiendo una reflexión sobre las posibilidades de emergencia de nuevos modos de convivencia a escala local y nacional. El proyecto surge del interés por entender los impactos de la llegada de la institución sobre su entorno más próximo, un área vinculada históricamente a la población negra de la ciudad. Como el propio Menezes señala, es difícil que en las fotos del SESC 24 de Maio no aparezca el reflejo de uno de sus vecinos, la Galería Presidente, núcleo de la investigación y donde funcionan decenas de salones de belleza afro. Además de un alza en los precios de arriendo en esta galería tras la apertura del SESC en 2017, la investigación reveló la existencia de una barrera más o menos invisible (según la raza y clase de quien observa) que dificulta el acceso de los locatarios de la galería al centro comunitario, así como también de las peinadoras, trabajadoras informales que ofrecen servicios de peluquería para cabellos crespos en la calle 24 de Maio. Una estructura flotante sujeta por cables conecta físicamente al SESC y la Galería Presidente, en un intento por reconciliar simbólicamente ambos lugares y reflexionar, en términos raciales, sobre la apertura del centro comunitario hacia la ciudad, uno de los atributos del edificio más alabados por la comunidad arquitectónica. El dispositivo se completa con la reproducción de una de las peluquerías de la galería en el hall de acceso del SESC. La idea era que este salón fuese utilizado por algunas de las peinadoras, sin embargo, como relató Menezes en su presentación, desencuentros institucionales impidieron que estas mujeres trabajasen allí durante la Bienal. La tensión es puesta en escena y el conflicto es reproducido por el mismo dispositivo. ¿Acceso para todos?

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Tal vez una de las más cuestiones más interesantes de esta Bienal sea entender lo cotidiano en su condición histórica, estructurada por raza, género y clase. Los primeros días han mostrado una articulación político-cultural cruzada por las ideas de lo infraordinario de Perec, pero también por otras tradiciones de pensamiento, presentes explícita o implícitamente. Están las visiones educacionales y raciales de Paulo Freire y Sueli Carneiro, los principios cosmológicos de la cultura Yanomami narrados por Davi Kopenawa, el rigor observacional de Denise Scott-Brown y los análisis tecnopolíticos de Beatriz Colomina, entre otros. La Bienal vincula a la arquitectura con filosofía política, antropología, estudios de género y raza, economía ambiental, artes y activismo contemporáneo, en un intento por entender y transformar las prácticas del campo. Además, busca hacerlo por medio de obras y debates que conciten interés fuera de los círculos de siempre. El objetivo es enorme y participa de un diagnóstico compartido con otras exhibiciones que se desarrollarán en los próximos meses, como la Bienal de Chicago (…and such other stories) y la XXI Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile (Feria libre de Arquitectura, lo común y lo corriente). Como esos encuentros, la Bienal de São Paulo nace de la promesa de examinar el aquí y el ahora, intentando repensar formas de intervenir un mundo en el que no existiría más espacio para prácticas arquitectónicas y urbanísticas desentendidas de sus costos sociales, ambientales y políticos. El diagnóstico es tan lapidario como desafiante: ¿cómo actuar entonces si el proyecto es, en sí mismo, el causante de la crisis? Las respuestas son difusas, pero al parecer estarían en el examen de lo cotidiano o, más bien, en el análisis de la conformación histórica de las circunstancias que configuran el día a día. No es poco para una exhibición de arquitectura.

columna de opinion

Autor

RODRIGO MILLÁN es sociólogo y magister en desarrollo urbano, ambos por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Además es doctor en arquitectura y urbanismo por la Universidad de São Paulo.

La pasada XIX Bienal de Arquitectura y Urbanismo de Chile titulada «Arquitectura + Educación: el país que queremos» tuvo un gran mérito. Realizada por primera vez fuera de Santiago y con el inédito apoyo de fondos públicos, superó los cinco mil visitantes de las versiones pasadas, contando con más de treinta mil asistentes.

Asimismo, se introdujeron diversas modificaciones en su estructura. El Colegio de Arquitectos, presidido por Sebastián Gray, incorporó en el comité organizador a la Asociación de Oficinas de Arquitectos y la Red de Escuelas de Arquitectura. Al mismo tiempo, el equipo curatorial fue seleccionado mediante un concurso público, quedando conformado por Fernando Marín, Francisca Pulido, Gabriela de la Piedra y el Grupo Arquitectura Caliente.

El montaje se presentó dividido en dos grandes secciones: la muestra profesional y la muestra académica. La primera se organizó como un gran recorrido por Chile a través de 127 obras de las cuales se destacaban 36 proyectos representativos del estado de la arquitectura a nivel nacional. Las obras estaban expuestas en una superficie desplegada y densa de información, articulándose a lo largo de todo el territorio chileno. Región tras región, sin embargo, se hacía evidente la decisión de los curadores. En vez del país que queremos, como muchos visitantes esperaban, se trataba de una fotografía del país que tenemos o, para ser más precisos, de la arquitectura que se produce en el territorio en el que estamos. Sin proponer un punto de vista nuevo, la selección se limitó a las obras enviadas por los arquitectos colegiados de cada región.

Por otra parte, la muestra académica contó con la participación de más de 20 escuelas. Contrario a la colaboración que se esperaría, las distintas instituciones dedicadas a enseñar y pensar la arquitectura, plantearon su propia muestra en términos de oferta. En los paneles a cargo de las distintas universidades no se hilvanaba un discurso, por lo que las comparaciones que podían hacerse eran más bien banales, dando la sensación de que las propuestas académicas fueron reemplazadas por stands publicitarios. Más aún, los estudiantes, inducidos por una evidente pretensión profesional, presentaron proyectos que renunciaban a la oportunidad de ser una contraparte interesante en el debate.

Prisioneros-involuntarios-01© Felipe Fontecilla.

Ambas secciones de la muestra dejaron en evidencia el estado de las cosas. Si bien los curadores manifestaron esta intención en sus discursos, hubo una directa contradicción con el título de la bienal –el país que queremos–. Evidentemente no bastó con convocar a distintos actores, incluir todo el territorio nacional o concursar las distintas partes de la muestra. Los intentos de democratización pueden resultar infructuosos si la disciplina sigue siendo autocomplaciente. La arquitectura chilena ya está posicionada en relación a ciertos valores, ha sido extensamente publicada y cuenta con profesionales de reconocida trayectoria. Seguir festejando la realidad arquitectónica que tenemos y el sistema académico que la produce equivale a un encierro.

No obstante, la exposición tuvo un prófugo.

Un grupo de escuelas de arquitectura decidió realizar un montaje en el barrio puerto. El contraste se evidenciaba aún más, ya que se encontraba en el palacio Subercaseaux, uno de los edificios abandonados de la zona. El acierto del proyecto estuvo en la simpleza con la cual dialogaba y completaba la ruina del edificio existente, transformándola en la señal de que algo estaba ocurriendo en su interior. Esto, a pesar de que los proyectos presentados y el plan maestro para la zona portuaria de Valparaíso resultaban ingenuos y poco significativos respecto a la apuesta que se proponía. Sin embargo, este gesto amplió los juicios que podían hacerse sobre la estructura de la exhibición, indicando un camino positivo respecto al potencial de esta institución y lo que se puede lograr con la colaboración entre academias.

En este sentido, las bienales no están llamadas sólo a presentar obras ni son plataformas donde todos pueden subir contenidos, sino que debieran poner en discusión y permitir la crítica sobre el estado de la disciplina. Las nubes de conceptos y el uso repetitivo de hashtags reforzaban la sensación de estar ante una página web; esta confusión entre las formas y los contenidos dejó en evidencia una inquietante incapacidad para enfrentar los temas de la arquitectura contemporánea.

Las treinta mil personas que asistieron al evento se encontraron frente a demasiados proyectos y pocas ideas nuevas. Estando ahí era muy alentador ver la cantidad de estudiantes y el gran entusiasmo con que se tomaban las actividades propuestas. Esto es sintomático de lo necesaria que es la bienal como institución en el debate arquitectónico. Sin embargo, la muestra no fue capaz de responder al interés que ella misma despertó, atrapando involuntariamente a los visitantes en una cárcel.

Esta cárcel de autocelebración puede ser particularmente peligrosa. Habernos convertido en prisioneros involuntarios significa haber perdido la distancia necesaria para juzgar los valores que se le reconocen a la arquitectura chilena. La bienal debería tener el coraje para salir de este encierro. Por el contrario, en su XIX edición reforzó estos límites y bajo la promesa del país que queremos se limitó a mostrar el estado de las cosas, señalando la urgencia de una mirada crítica sobre la arquitectura que tenemos.

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Publicado en

ARQ 90 | Estructuras Desmontables
Agosto 2015

Autores

Benjamín Gallegos Gabilondo. Arquitecto, Instituto Universitario di Architettura di Venezia
(IUAV), 2014. También realizó estudios de pregrado en la Universidad de Strathclyde, Glasgow, en el 2012. Es coeditor de The Ship, proyecto editorial que diseñó la exposición Archizines en Venecia en 2013 y que colaboró en el proyecto Ground Floor Crisis para Monditalia en 2014 durante la XIV Bienal de Venecia.

Agustina Labarca Gatica. Estudiante de Magíster de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica de Chile. En el 2012 realizó estudios en el Instituto Universitario di Architettura di Venezia (IUAV).

Lecturas recomendadas

Proyecto Ciudad: Valparaíso
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ARQ 73 | Valparaíso

patrimonios
Una pequeña casa obrera al lado de una antigua instalación industrial, un amplio templo arruinado por la naturaleza, fotos anónimas en un archivo, el recuerdo de unas rejas que cercaban un jardín urbano, modestas construcciones ganaderas en el desierto, un elegante regimiento convertido en espacio de exhibiciones: el conjunto diverso de obras que este número recoge intenta poner en evidencia la naturaleza múltiple, dispersa y heterogénea de lo que entendemos por ‘patrimonio’.

Se podría afirmar que el conjunto completo de lo que tenemos forma parte de nuestro patrimonio, en una definición ampliada y ciertamente genérica que abarcaría de paso tanto los ámbitos individuales y colectivos como aquellos privados y públicos, además de los materiales e inmateriales. Sin embargo, ese patrimonio diverso es objeto de valoraciones complejas y asimétricas, nunca homogéneas, para nada evidentes: como lo plantea el texto de Márquez y Rozas, la mayoría de las veces la definición cualitativa del patrimonio ha sido «monolítica y articulada desde el poder», con una mirada enfocada por cierto en el monumento.

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Asociada más veces de lo conveniente al conservacionismo y al discurso hegemónico, durante los últimos años la noción de patrimonio ha sido desplazada de su anterior centro y puesta en revisión. La naturaleza polifónica de la ciudad ha dado lugar a la validación de otras identidades que, desde los márgenes, han logrado instalar otros idearios, otras imágenes y otras culturas que han abierto el concepto de patrimonio hacia nuevos campos.

La primera acepción de la palabra registrada por el diccionario alude –con algo de candor– a la esfera de la familia, los bienes y las preexistencias e incluye por cierto una componente de permanencia y sedimentación: patrimonio es la «hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes». Acumulada en el tiempo y vinculada inequívocamente con el pasado, la heredad de la que como arquitectos participamos también tiene una proyección al futuro, en la medida que su comprensión integral incluye la generación y cuidado de una herencia para las generaciones que nos sucederán. A la pregunta por cómo cautelar lo que hemos recibido, habría que agregar otra pregunta por cómo construir –material e inmaterialmente– lo que vamos a entregar.

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Sumario
XIX Bienal Nacional de Arquitectura y Urbanismo 2015, Valparaíso, Chile
Editorial

Patrimonios / Patricio Mardones

Portafolio Galería AFA

Circa / Nicolás Franco

Lecturas, obras y proyectos

Obras en la Basílica del Salvador, Santiago, Chile / Dino Bozzi, Francisco Prado

Armería en Park Avenue, por Herzog & de Meuron / Olimpia Lira

Teatro Thalia, Lisboa, Portugal / Gonçalo Byrne, Patrícia Barbas, Diogo Seixas Lopes

La rehabilitación arquitectónica planificada / Claudia Torres

Nueva Biblioteca del Congreso Nacional, Santiago, Chile / Alejandro Beals, Loreto Lyon, Matías Zegers

Del passage a las galerías populares / Wiley Ludeña, Diana Torres

Phantom Railings, Londres, Inglaterra / Catalina Pollak

El lugar del patrimonio dominante / Francisca Márquez, Valentina Rozas, Rodolfo Arriagada

Cubierta de la antigua iglesia de Baños / Christian Brown, Paola Meneses

El tiempo de Carrières Centrales, Casablanca / Cristina García, Raúl Castellanos

Recuperación de una rectoría, Sales de Llierca, España / José Quintanilla Chala, Josep Maria Riera i Mas

Arquitectura de remeseros en San Pedro de Atacama / Flora Vilches, Lorena Sanhueza, Cristina Garrido

Casa Barrios Bajos, Valdivia, Chile / Pablo Ojeda

Noticias de la Facultad

120 Años Escuela de Arquitectura Pontificia Universidad Católica de Chile 1894-2014

Concurso Arquideas

NOA: Nature Observatory in Amazonia

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Monolith Controversies es el nombre del pabellón de Chile con el cual los curadores, Pedro Alonso y Hugo Palmarola, buscan dar respuesta a la temática Absorbing Modernity 1994-2014 propuesta por Rem Koolhaas para la representación de los pabellones nacionales en la 14ª Bienal de Venecia.

El pabellón presenta como pieza central un panel producido por la fábrica KPD, de origen soviético y que operaba en El Belloto, Quilpué. El panel tiene un importante valor histórico, ya que, fue firmado por el Presidente Salvador Allende durante la inauguración de la planta en 1972 y posteriormente estucado, ocultando la firma, durante la dictadura. Posteriormente, ya en estado de ruina, es rescatado por uno de los ex trabajadores de la fábrica.

Las distintas lecturas que podemos obtener de esta pieza particular, las variaciones que tuvo este tipo de sistemas estandarizada durante el siglo XX y la absorción, por parte de los trabajadores, de esta arquitectura forman parte de la presentación de Chile y con el cual obtuvo el León de Plata dentro de las participaciones nacionales en la Bienal.

1. Recreación 1:1 del living comedor del departamento, construido con el sistema KPD, de Silvia Gutiérrez en Viña del Mar / 2. Un portal con el texto introductorio al pabellón y créditos involucrados / 3. Proyección en el suelo que muestra los sistemas y su inventario de piezas en constante rotación / 4. Proyección de videos realizados por Gianfranco Foschino de departamentos realizados con el sistema KPD y VEP / 5. 28 maquetas que muestran la evolución del sistema de construcción de paneles de hormigón en viviendas colectivas / 6. Proyección con imágenes y recortes de prensa que muestran el impacto de estos sistemas, fábricas y sus viviendas en el contexto chileno / 7. El panel al centro del pabellón.

Fuente de la imagen: Monolith Controversies

Monolith-Controversies-02↑ El Pabellón de Chile y su relación con el edificio del Arsenale.

Monolith-Controversies-03↑ Acceso al Pabellón de Chile.

Monolith-Controversies-04B↑ Recreación 1:1 del departamento, construido con el sistema KPD, de Silvia Gutiérrez en Viña del Mar.

Monolith-Controversies-05↑ Objetos del departamento de Silvia Gutiérrez.

Monolith-Controversies-06↑ Objetos del departamento de Silvia Gutiérrez.

Monolith-Controversies-07↑ El León de Plata y el catálogo de Monolith Controversies.

Monolith-Controversies-08A↑ El panel al centro del Pabellón.

Monolith-Controversies-09↑ La relación del panel y otros elementos expuestos: las maquetas de los sistemas prefabricados y los videos a las fachadas de los departamentos.

Monolith-Controversies-10↑ El acceso desde la recreación del departamento al espacio central.

Monolith-Controversies-11↑ El panel en primer plano y a la izquierda las maquetas expuestas.

Monolith-Controversies-12↑ 28 maquetas expuestas que muestran distintos sistemas de prefabricación de paneles de hormigón.

Monolith-Controversies-13↑ Detalle de una de las maquetas.

Monolith-Controversies-14↑ Detalle de una de las maquetas.

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Ficha técnica

Nombre: Monolith Controversies. Pabellón de Chile en la 14ª Bienal de Arquitectura de Venecia
Lugar: Padiglione all’Arsenale, Venecia, Italia
Fechas: 7 de junio 2014 – 24 de noviembre 2014
Horarios: Martes a domingo 10.00-18.00 hrs

Curadores: Pedro Alonso, Hugo Palmarola / Comisionado por: Cristóbal Molina / Diseño de pabellón: Gonzalo Puga / Identidad visual: Martín Bravo / Artista invitado: Gianfranco Foschino / Producción: Felipe Aravena, José Hernández / Multimedia: Francisco Hernández, Micol Riva / Comunicaciones: Marcela Velásquez / Producción del pabellón: Luigi D’Oro & Arguzia s.r.l. / Organizador: Consejo Nacional de la Cultura y las Artese / Apoya: Fundación Imagen de Chile, DIRAC, CSAV, SAAM

Más info: Monolith Controversies

Lecturas recomendadas

De abstracto a concreto
ARQ 82 | Fabricación y construcción

Imágenes

Layout Pabellón: Gonzalo Puga, Micol Riva
Fotografías: Sebastián Paredes

Conversacion Almuerzo Chile-Inglaterra

Sumario

Editorial / Montserrat Palmer Trias

La materia en arquitectura

De carne y hueso / Rodrigo Pérez de Arce

Arquitectura Matérica. Aproximaciones a la obra de Herzog & De Meuron / Sebastián Irarrázaval Delpiano

La ideología de la sensualidad / Manuel Corrada

La ética de los materiales. Ensayo sobre la condición matérica de la arquitectura / Cazú Zegers García

Materia / Francisco Gazitúa

La Escuela de Arquitectura de la PUC

Taller 4. 2º semestre 1986 / Montserrat Palmer, Teodoro Fernández, Jorge Meyer, profesores

Taller de Ejercitación. Ejercicios de construcción en torno a una preforma: Cajas de José -Oteiza / Teodoro Fernández, Smiljan Radic, profesores

Asientos urbanos en hormigón / Alex Moreno Zamorano, profesor

Un taller fresco / Alejandro Aravena, Manuel Corrada, profesores

Obra-Materia

Alrededores / Smiljan Radic Clarke

Villa Savoie de Le Corbusier. Observar y recordar para poder hablar / Pedro Gubbins, Víctor Gubbins

Homenaje a Alejandro de la Sota / Josep Llinas, Iñaki Abalos, Juan Herreros

Eduardo Souto de Moura: la arquitectura de la buena ruina

Gaudi y Jujol en la rehabilitación de la catedral de Palma de Mallorca / Josep Quetglas

Concursos XI Bienal de Arquitectura, tres espacios públicos para Chile

El sentido de los concursos en la XI bienal de arquitectura. Espacio público: vigencia y destino / Pilar Urrejola Dittborn

Plaza de Armas de Santiago: un espacio en mutación / Manuel Moreno Guerrero, José Rosas Vera

Plaza de Armas: una plaza para el próximo milenio – 1er premio / Rodrigo Pérez de Arce, Sebastián Bianchi, Leonor Camaño, Alvaro Salas

Pasarela urbana Estación Mapocho – 1er premio / Teodoro Fernández y equipo

Paseo Atkinson – 1er premio / Osvaldo Muñoz, Claudia Ponce

Isla Alacrán – 1er premio / Renato D’Alençon, María Pía Rosso, Miguel Henriquez

Muelle Valdivia – 1er premio / Claudia Illanes

El dibujo del arquitecto

Ojo-Palabra-Mano. El dibujo como registro de la corrección de taller / Alex Moreno Zamorano

Pensar el dibujo. Dibujar el pensamiento / Alberto Sato Kotani

Venecia

Un proyecto de título en la Escuela de Lausanne: una oportunidad de revisar nuestro proceso de titulación / José Rosas Vera

Venecia: expansión de los jardines de la Bienal / Profesor Guía: Mauro Galantino – Alumnas: Daniela Quattropani, Elena Farini

Venecia: recorrer y recordar / Jorge López Foncea

Libros y revistas recibidos

Sumario

Editorial / Montserrat Palmer Trias

Acerca de un dpto. de 80 m2 en Stgo. / Sebastián Irarrázaval

Tarea para la casa / Daniela Huneeus

Barrio El Golf / Mathias Klotz

La vivienda colectiva, de la ciudad hasta la habitación / Enzo Vignolo

Une Petit Maison de Le Corbusier. Levantamiento a distancia / Claudio Vásquez – Fotografías de Iván González

Viaje al Uruguay / Germán Hidalgo Hermosilla

Lina Bo Bardi 1913-1992. Tres escritos / Montserrat Palmer

Casa en una favela de Itinga, Salvador / Alfredo Sturzenegger

A propósito de la muestra X Bienal / Manuel Moreno Guerrero

Conversaciones sobre la ciudad / Diamela Eltit, Montserrat Palmer y Jorge Garreaud

Página Fotográfica

Paz Errázuriz

Fragmentos de una Bienal de Arquitectura 1995 / José Gabriel Alemparte

El diseño de la X Bienal de Arquitectura / Mathias Klotz – Fotografías de Juan Purcell

Cartas
Libros y Revistas recibidos
Libros de Ediciones ARQ