Casa para unoFig. 1. Mezquita y Sinagoga desde Gertraudenstraß. © Kuehn Malvezzi, Visualizacion: Davide Abbonacci, Kuehn Malvezzi.

Berlín ya es una ciudad excepcional. Que en ella surja un encargo sin precedentes como una iglesia compartida entre cristianos, judíos y musulmanes sólo reafirma esta condición. Este proyecto de Kuehn Malvezzi –aún en la búsqueda de financiamiento– representa una posibilidad tan excepcional que de por sí es destacable, más aún si su arquitectura busca reafirmar esa condición de extrañeza dentro del contexto urbano.

Trabajando en el concurso para una casa de oración y aprendizaje en Berlín, nos sorprendió en primer lugar el lenguaje utilizado en las bases. Se pedía un edificio que se suponía fuera ajeno a su contexto urbano, uno que se distinguiese a partir de su extrañeza. Había además una especificación adicional en el texto, indicando el sentido especial de la solicitud: el asombro en presencia de lo sagrado no era para producir letargo sino más bien la curiosidad por algo nuevo y hermoso, a ser discernido a través de una extrañeza productiva. Así, la extrañeza se convirtió en el verdadero punto de partida de nuestro proyecto.

Por supuesto, hay también una sensación de extrañeza que reside en el propio programa del edificio. La idea de tres espacios sagrados diferenciados para las congregaciones judías, cristianas y musulmanas, todos confinados en un mismo edificio, en sí misma ya desafía nuestro sentido de identidad. Teniendo esto en cuenta, el proyecto iba a producir una doble distancia, al interior y al exterior, tanto en términos de programa como de contexto. Las tres religiones monoteístas requieren cada una su propia casa de oración, mientras que todas juntas serán englobadas en un mismo edificio; un edificio como una ciudad, internamente heterogénea pero identificable desde el exterior.

¿Puede la identidad arquitectónica residir entonces simultáneamente en la unidad volumétrica y la distinción espacial? Si la unidad volumétrica es la expresión de la fe, la religión podría no requerir ninguna representación simbólica en el exterior. Como el rabino Ben Chorin señaló en una de nuestras reuniones recientes, la fe y la confianza son posiblemente más duraderas que la religión como tal. Destacó la importancia del cuarto espacio en el centro del edificio, un espacio de planta centralizada y cubierto con una cúpula, más alto que las tres casas de oración a su alrededor. Este cuarto espacio actúa como umbral de los espacios sagrados, trasladando el espacio público urbano al interior del edificio.

Como arquitectos, nos enfrentamos por primera vez con el diseño de un espacio sagrado. En última instancia, esperamos que la extrañeza y el anhelo de lo nuevo y lo bello –solicitados en las bases– residan positivamente en nuestro proyecto para el Bet und Lehrhaus.

Fig. 2. Corte transversal y longitudinal. © Kuehn Malvezzi

Fig. 3. Hall central y logia superior. © Kuehn Malvezzi

Fig. 4. Sitio de excavación arqueológica. © Kuehn Malvezzi

Por-que-el-croquis-Titulo

Publicado en

ARQ 92
Abril 2016

Autores

Kuehn Malvezzi Architects. Fundado por Simona Malvezzi, Wilfried Kuehn y Johannes Kuehn en Berlín, la firma ha diseñado la reorganización de colecciones de arte contemporáneo e histórico, así como lidiado con aspectos de preservación de edificios protegidos en Viena, Frankfurt y Berlín. Espacio público y exposiciones son el foco principal de su trabajo como arquitectos, diseñadores y curadores. Su aproximación crítica a la restauración se muestra en la propuesta para el concurso del Humboldt-Forum en Berlín, galardonado con el Premio de la Crítica Alemana 2009 para la categoría de arquitectura. Sus proyectos han sido expuestos internacionalmente, entre otros, en la Bienal de Arquitectura de Venecia y la Bienal de Arquitectura de Chicago.