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El hogar errante del nido al calentamiento local: una nueva relación con el calor.

«En el invierno, la familia se reunía alrededor de la chimenea, que era la única fuente de calor y luz. Ahí, los niños estudiaban, los padres intercambian las noticias del día, y la abuela trabajaba en sus bordados. El hogar mantuvo unida a la familia extendida. Luego se incorporaron tuberías para el suministro de energía –el cableado eléctrico y los ductos de calefacción central. La familia podía tener calor y luz para leer en cualquier parte. El fuego ya no estaba encendido… El círculo junto a la chimenea ya no servía como aglutinador social. El viejo tejido social –unido por similitudes forzadas de ubicación y horario– ya no cohesiona. ¿Qué debiera reemplazarlo?» (Mitchell, 1999)

Calentamiento-local-02Fig. 1 Visualización conceptual Bienal de Venecia 2014.

La tecnología de la vivienda más antigua era la gruta, un accidente natural que el hombre buscó para tener calor, protección, y sociabilidad; allí se construyó el hogar primordial. Hasta el siglo XX el hogar siguió siendo un punto focal: no sólo era funcional, sino, como señaló Frank Lloyd Wright, era «»el centro psicológico de la casa». Sin embargo, con el paso del tiempo, la evolución de la chimenea se convirtió en la historia de la liberación del calor: desde la gruta a la fogata, desde las tuberías victorianas a la calefacción central y los termostatos suburbanos, el hombre ha ejercido más y más control sobre su clima, hasta que las «similitudes forzadas de ubicación y horario» comienzan a desgastarse.

Una trayectoria paralela hacia la liberación espacial se dio, un poco a tropezones, a través de muchos aspectos de la vida. La luz circular de la vela se dividió en una moderna proliferación de lámparas en cada habitación; el encuentro y la conversación en torno a la fuente de la villa fluyeron por un sistema de ductos que entraban y salían de cada habitación; incluso el entretenimiento atravesó el umbral del teatro, dispersándose hacia cada sala de estar por medio de rayos catódicos y pantallas. Los elementos de la vida son repartidos individual e instantáneamente. La vida se ha desprendido de sus ataduras.

Sin embargo, la atomización ocurre a costa de la eficiencia, particularmente en el caso del control climático. El hogar ya no es un recurso compartido que atrae a las personas, sino un sistema distribuido en el que cada usuario demanda su derecho a la comodidad. Junto a la calefacción central –un sistema binario de encendido y apagado– se estableció una dramática asimetría entre ocupación humana y uso energético. Viviendas completas son calefaccionadas durante el día cuando los residentes están en el trabajo o en la escuela, e incluso cuando están de vuelta en sus hogares, las esquinas vacías de la casa son indiscriminadamente mantenidas tan cálidas como aquellas que se encuentran en pleno uso. Para asegurar la comodidad permanente, el hombre calienta cada espacio que tal vez pudiese ocupar.

Aun así, las redes y las tecnologías digitales emergentes pueden tener un impacto positivo. Una superposición de sistemas digitales sobre el espacio físico –la convergencia de bits y átomos– nos permiten un grado de control sin precedentes. En la historia de la tecnología nos encontramos en una encrucijada, pues una omnipresente sábana de sensores nos envía cada vez más datos de nuestro entorno, ante los que se puede responder en tiempo real. Cada dimensión de la vida es impactada: desde el ejemplo más simple de luces sensibles al movimiento dentro de una pieza, hasta incluso la escala de una ciudad.

En el caso del calor, un sencillo aparato es capaz de hacer exactamente eso. El termostato fue inventado durante la década de 1880 para mantener una temperatura ambiente constante a discreción del usuario. Sin embargo, es sólo con la reciente integración de teléfonos inteligentes y la digitalización que los usuarios pueden ejercer un grado de control climático dinámico. Una nueva tecnología, bien llamada ‘El Nido’, es un sistema termostático digitalmente integrado que aprende de los hábitos diarios de los usuarios, que puede ser controlado a través del smartphone y que promueve el fin de ahorrar energía.

Calentamiento-local-03Fig. 2 y 3 Instalación exterior de MIT. © Carlo Ratti.

Calentamiento-local-04Fig. 4 Visualización conceptual exterior de MIT.

Calentamiento-local-05Fig. 5 Axonométrica foco.

‘El Nido’ permite el control dinámico de la temperatura en el tiempo, pero también podría ejercer el mismo grado de control sobre el espacio, es decir, sincronizar el calor con el cuerpo de las propias personas. Un sistema dinámico para un calentamiento local podría establecer un control específico sobre climas individuales, a la vez que mejoraría la eficiencia energética en órdenes de magnitud. Una nube térmica individual podría seguir a cada humano a través de un edificio, asegurando una comodidad omnipresente mientras minimiza las necesidades generales de calefacción, tal como se expuso en Calentamiento Local, para la muestra Elementos de Arquitectura de la Bienal de Venecia de 2014.

Calentamiento Local utiliza un conjunto de elementos de calefacción dinámicos para localizar a una sola persona, creando así un clima individual y preciso en torno a ella. Cuando un visitante entra a una habitación, su ubicación y trayectoria es monitoreada en tiempo real usando un sistema de tracking. Esta información es transmitida a los elementos de calefacción dinámicos posicionados en una rejilla cerca del cielo, creando, cada uno, un rayo de calor infrarrojo colimado. Focos de calor son dirigidos a las propias personas: el hombre ya no busca más el calor, sino que él busca al hombre.

Calentamiento-local-06Fig. 6 Instalación Bienal de Venecia 2014. © Aaron Nevin.

Calentamiento-local-07Fig. 7 Instalación Bienal de Venecia 2014. © Aaron Nevin.

Calentamiento-local-08Fig. 8 Instalación Bienal de Venecia 2014. © Sebastián Paredes.

Calentamiento-local-09Fig. 9 y 10 Detalle de la instalación. © Aaron Nevin

Calentamiento-local-10Fig. 11 Secuencia de funcionamiento.

Eficiente, quizás, pero ¿qué ocurre con el aspecto social del calor? El hogar se ha convertido en algo completamente atomizado y móvil, y su descentralización trae consigo una fragmentación simultánea de la cohesión social: así, la evolución de la gruta se ha completado. En la medida en que los humanos se conectan más al espacio digital, aparece una correspondiente alienación física que es dramáticamente enfatizada por los climas individuales. El medioambiente hermético de una nube personal de calor parece ser la capitulación final de la interacción humana. Estamos digitalmente conectados y espacialmente aislados. Entonces, la pregunta de William Mitchell permanece: si el hogar está fragmentado, «¿qué debería reemplazarlo?».

Calentamiento-local-11Fig. 12 © Carlo Ratti

Calentamiento-local-12Fig. 13 © Carlo Ratti

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Publicado en

ARQ 89 | Energía y recursos
Abril 2015

Ficha técnica

Idea y dirección de proyecto: MIT Senseable City Lab / Director: Carlo Ratti / Director asociado: Assaf Biderman / Director de investigación: Yaniv Jacob Turgeman / Director de ingeniería: Leigh Christie / Director de proyecto: Miriam Roure / Curador: Matthew Claudel / Ingeniero eléctrico: Carlos Graeves / Consultor de investigación: Rex Britter / Control de movimiento y visualización: Matthias Danzmayr, Jacob Fenwick, Shan He, Pierrick Thebault / Diseño y fabricación: Ricardo Álvarez, Thomas Altmann, Dorothy Bassett, Gene Chunyayev, Clara Cibrario Assereto, David Dowling, Feifei Feng, Sebastian Grauwin, Chris Green, Elyud Ismail, Sam Judd, Jessica Marcus, Aaron Nevin, Jessica Ngo, Oleguer Sagarra Pascual, Kristopher Swick, Michael Szell, Remi Tachet des Combes / Diseño y producción de exposición: Carlo Ratti Associati / Arquitecto: Saverio Panata / Equipo de diseño: Pietro Leoni, Walter Nicolino, Giovanni de Niederhausern / Montaje exposición: DesignLab / Diseño gráfico: Jessica Svendsen / Rastreo de movimiento: MIT Computer Science and Artificial Intelligence Lab / Director: Dina Katabi / Diseño de rastreo de movimiento: Deepak Vasisht, Jue Wang / Auspiciadores: MIT Energy Initiative, Enel Energía.

Bibliografía

Mitchell , William J. e-topia (Cambridge: MIT University Press, 1999).

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